Cómo una “niña angelical” se convirtió en “la muñeca más cara de la vitrina”

Ser bella, extremadamente bella, fue para Kenni una bendición y una maldición. Rubia, de ojos verdes, piel blanca y cuerpo escultural, la joven de 26 años vivió una vida agitada, de altos y bajos, lujos, dinero, fiestas y vicios. Su corazón contenía un gran dolor y tuvo un final prematuro, violento y horrible.

“La muñeca más cara de la vitrina”, como se hacía llamar en las redes, no siempre fue rubia y voluptuosa, no siempre fue la “chica mala”. Hurgar en su pasado es ver una evolución (o involución) que no solo tiene que ver con el aspecto físico sino con su actitud ante la vida, la muerte y el dolor.

Kenni Finol Finol, nacida y criada en el sector Primero de Mayo, en Maracaibo, era conocida en la movida nocturna y en las redes sociales como “la muñeca más cara de la vitrina”, pero no siempre fue así.

La hermosa joven fue estudiante de Comunicación Social en la Universidad Rafael Belloso Chacín y también la mujer que “cambió la vida” de Astolfo de Jesús Balzán, “El Astolfito”, miembro de la banda de “El Tren del Norte” y ex reo de la cárcel de Sabaneta de Maracaibo, quien fue asesinado en un enfrentamiento con la policía el 12 de marzo de 2014.

En su Instagram quedaron las evidencias de una vida sórdida, en medio de constantes viajes, drogas, armas y licor. También hay vestigios de la hermosa joven, cuando era inocente, delgada y de cabello negro. Como ella misma lo dice en un video “cuando andaba en los barrios”.

La más cara de la vitrina

Kenni conoció mundo. Su vida “libre” se intensificó después de la muerte de Balzán, pero en todas sus fotografías aparece sola o con amigas, de manera que se desconoce quién era su patrocinante. Solo en sus últimos post se retrata acompañada de un joven.

Aunque los medios internacionales aseguran que Kenni estaba radicada en México desde 2015, en sus redes se aprecia que desde mayo de 2014, dos meses después de la muerte de su amante, la rubia viajó al país azteca y fue recibida por sus amigas “La Barbies”.

A partir de ese momento, los post de la joven la ubican en tiendas de marca, avionetas privadas, autos, playas, fiestas y hoteles de lujo. Kenni se pintó el cabello de rojo y en medio de tanto desenfreno fue una constante las imágenes que retrataban el dolor de su perdida.

Kenni tenía tatuado en su hombro derecho el apellido de su amor: Balzán y a largo de su antebrazo se hizo escribir “La voluntad de dios nunca me llevará donde su gracia no pueda protegerme”.

Poco a poco se evidencia la transformación de la muchacha: sucesivos cambios del color del cabello, en febrero de 2015 colocó una foto en camilla acompañada de la leyenda “destruida pero feliz con teticas y dos coroticos más. Días pasen rápido pa’ tomarme las fotos”, imágenes que fueron cada vez más reveladoras y eróticas, hasta que abandonó todo el pudor y se retrató consumiendo drogas.

Belleza rota

El pasado 25 de febrero la policía mexicana encontró en la calle, cerca de una escuela, el cuerpo sin vida de una mujer. Tenía el rostro cubierto de cinta de embalar y señales de haber sido torturada, violada y quemada con ácido.

Días después, sus allegados en México acudieron a la morgue a reconocer el cadáver que tenía muchas similitudes con Kenni: cuerpo voluptuoso, cabello rubio, ojos claros. Era ella.

“Era modelo”, le dijeron a la policía, pero la imagen de Kenni “aparecía en un portal dedicado a ofrecer servicios de damas de compañía”, informaron medios mexicanos.

El 23 de febrero, la hermosa joven avisó a sus amigos que iría a un evento al que la habían invitado. A partir de allí, desapareció. “Pensamos que se había quedado sin batería y por eso no la llamamos más”, narraron allegados. Al paso de los días se activaron a buscarla, a denunciar que estaba desaparecida. Así dieron con el hallazgo de la policía y lograron identificarla.

“La muñeca” apareció en la vía pública con huellas de tortura, violación y el rostro lo tenía completamente desfigurado. Aparentemente le rociaron un ácido para quemarla. ¿Celos? ¿Venganza? ¿Envidia? Todas las hipótesis quedan expuestas.

Adicta al bad boy

Dicen sus allegados que un presunto narcotraficante quedó flechado de los atributos físicos de Finol y le exigió que se alejara de la vida que llevaba en el país azteca. Kenni se rindió de nuevo a los pies de un “chico malo”.

“Ese hombre la maltrataba. Le fracturó un brazo y le cortó el pelo para que no saliera, pero ella se puso extensiones de cabello y siguió su vida”, contó una universitaria que conocía a Kenni de “sus noches de rumba” en una famosa discoteca de Maracaibo.

Aunque sus amistades responsabilizan al presunto narco por la muerte de la joven, las autoridades mexicanas señalan que la rubia ofrecía los servicios de dama de compañía a través de la página zonadivas.com.

Recuerdan que “la muñeca más cara la vitrina” era la más destacada del portal al punto que al ingresar a la web su cara e impactantes ojos claros era lo primero que mostraba. Cuando las autoridades informaron del hallazgo, la página tumbó toda información de la chica.

Destino final

El asesinato de Kenni ocupó espacio en la prensa internacional durante varios días, pero ya el caso “se agotó” y su nombre quedó como una cifra más entre las seis “damas de compañía” asesinadas en México en las últimas semanas.

De su vida pocos saben. ¿Dónde está su familia? ¿Traerán su cuerpo a Maracaibo? Estas y otras preguntas quedan flotando en el aire, densas, sin explicación, así como es inexplicable que la vida de una joven bella y talentosa diera un giro brutal hasta convertirse en “La Muñeca”, no solo la más cara de la vitrina, sino tal vez en “la muñeca de la mafia”.

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografías: Instagram

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