¿Baja el índice delictivo en Venezuela o disminuye la percepción de inseguridad?

Que pasa con la delincuencia en Venezuela. La inseguridad saltó al tapete público de la mano de Román Lozinski quien conversó con el abogado criminalista Fermín Mármol sobre el índice delictivo en el país.

“Definitivamente la delincuencia pasó a otro escenario. Venezuela sufre ahora de una delincuencia organizada, perfectamente estructurada con dominio territorial”, asegura el experto.

Además explica que la delincuencia cambió de una violencia atroz de mediana estructura a una organizada con poder en territorios de la República. “Hay territorios donde el Estado no tiene presencia y están bajo el dominio del crimen organizado”.

Regiones como Bolívar y Apure, que están bajo el dominio de estructuras del crimen organizado. “Allí la población lo asume y sumisamente lo acepta”, asegura Mármol y añade que los “problemas fisiológicos, como el hambre y la salud solapan la situación de inseguridad.

Hambre y enfermedad solapan a la inseguridad

Según las cifras manejadas por el criminalista, en Venezuela el 46 por ciento hogares son pobres 2018, es decir, enfrentan problemas fisiológicos. Además, en el país se acabó “la movilidad social y el deseo de escalar posiciones sociales, se acabó la diversión”.

Otro número contundente revela que el 86 por ciento de la población no ve en la autoridad policial y militar la posibilidad y capacidad de asumir el problema de inseguridad.

Mármol revela que en Venezuela existen ocho grandes bloques criminales. “Estamos invadidos por un primitivismo institucional, social y criminal. La delincuencia común siente que no hay contención desde el punto de vista discursivo y de persecución”.

Además, las instituciones no resuelven los problemas sino que agravan la situación del ciudadano, con trámites y burocracia. “Venezuela está entre los últimos países del planeta que más trabas pone para que un ciudadano pueda constituir una compañía”, cita el experto.

También comenta que los índices de impunidad en el territorio venezolano están en el orden de 94 %. “la gente piensa que denunciar es perder el tiempo (…) y de cada 100 delitos se castigan seis. La impunidad es un premio al delito”.

El crimen de astucia y la corrupción

“En Venezuela el delito de mayor cotidianidad es la corrupción. Aquí se paga por todo lo que debería ser gratis por parte del estado. En segundo lugar está el hurto, porque se perdió el respeto por lo ajeno”, expone Mármol.

De igual manera comenta que “el tercero es el robo y apropiarse de la propiedad con violencia atenta contra la integridad y propiedad y no está registrado en las estadísticas nacionales, porque la gente no denuncia situaciones como el robo en el transporte público”.

Después vienen los delitos de estafas, violaciones y homicidios. “Venezuela está entre los 20 países marcados por la ONU que permiten el ingreso de drogas, trata de personas.

“Somos un país colador donde entra lo malo: personas, armas, drogas y sale dinero legitimado. En Venezuela el delito violento es mayormente un problema que se evidencia en la población de sexo masculino, menores a 30 años, de clase social pobre”.

delincuencia en Venezuela: todo gira en torno a las mafias

Para Mármol, en Venezuela todo gira alrededor de mafias. “Es normal porque los incentivos son altos. Acá se rompió con la meritocracia y en las instituciones hay personas no merecen estar allí, por lo que el sensor humano es precario”.

Además, la ausencia de los medios de comunicación como termómetro social para detectar irregularidades agrava la situación. “La gente quedó ciega y a expensas de un poder judicial mediatizado”.

La buena noticia es que los bloques criminales no trabajan en conjunto, están enfrentados permanentemente y plenamente identificados. “Los hombres y mujeres honestos dentro de las instituciones saben quiénes son, dónde operan y a qué se dedican”.

El experto opina que la delincuencia en Venezuela es un tumor maligno que hizo metástasis, pero que es perfectamente reversible con voluntad política.

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Referencial