¿Sabe cómo recobrar la intimidad “cero kilómetros”? aquí se lo explicamos

¿Qué sería capaz de hacer una mujer para recuperar su juventud íntima? Tal vez hasta lo indecible, lo cierto es que las marabinas tienen la posibilidad de optar por el rejuvenecimiento vaginal, un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo, ambulatorio, con cero complicaciones y que se paga en dólares.

La anatomía genital femenina pierde atributos con el paso del tiempo y como producto de partos sucesivos u otros traumas: la vagina pierde firmeza y la capacidad de lubricarse, la piel de la vulva se oscurece, la almohadilla de grasa de los labios mayores se deprime, en fin, una serie de disminuciones que son perfectamente corregibles.

Gustavo González Mestre es ginecólogo, obstetra, sexólogo y experto en ginecología cosmética, una sub especialidad relativamente nueva, con una data de 20 años, que en los últimos 10 tuvo un repunte, gracias al auge de los procedimientos estéticos que buscan el embellecimiento femenino.

Implantes de mamas y glúteos, Botox, lifting, dietas, ejercicios… Día a día, la mujer invierte más tiempo y dinero en perfeccionar su belleza exterior y mejorar su salud, en muchos casos sin importar el precio que tenga que pagar. El atractivo íntimo no se escapa de estas operaciones.

González Mestre comenta que el rejuvenecimiento vaginal es uno de los procedimientos más solicitados por la población femenina. Su precursor es el doctor David Matlock, quien popularizó la técnica a través del reallity show Dr. 90210, una serie de televisión estadounidense que se centró en la cirugía plástica en el suburbio de Beverly Hills, California.

“Cuando comencé a realizar estos procedimientos hace 10 o 12 años me tildaron de loco, porque me preguntaban ¿Quién va a querer someterse a esas cirugías? Yo me capacité en República Dominicana con un alumno del doctor Matlock, entonces adquirí el equipo y comencé a trabajar”, comenta el especialista.

La idea es que la mujer recupere su autoestima y la capacidad para disfrutar de su sexualidad. “Los hombres somos muy visuales y nuestras mujeres son el resultado de una mezcla de hispanas con afroamericanas, así que suelen tener en el área genital excedentes que son corregibles”.

Además, la poca valoración que desarrolla la mujer hacia su propio cuerpo, sumado a la disfuncionalidad que producen ciertas condiciones como la escasa o nula lubricación o la amplitud exagerada de la vagina, reducen considerablemente el disfrute sexual.

El médico detalla que el 80 por ciento de los casos que trata se debe a que los labios menores de la vulva son más grandes que los menores y tienden a sobresalir, dándole un aspecto poco estético a los genitales femeninos. Para corregir esta anomalía se aplica la ninfoplastia, una técnica quirúrgica destinada a reducir el tamaño de los labios menores y que no solo se realiza por cuestiones estéticas, sino también por funcionalidad.

“Es una cirugía ambulatoria, sin dolor, sin anestesia, con cero complicaciones y recuperación inmediata. Genera un impacto visual y sexual que se aprecia posterior a los 21 días luego del tratamiento y es impresionante ver la manera como mejora la autoestima y la respuesta sexual de la paciente”, comenta el ginecólogo.

Como de primeras nupcias

González Mestre explica que la ginecología estética tiene muchas otras aplicaciones. Por ejemplo, ya no se recomienda el rasurado o depilado de la zona genital, porque se maltrata la piel y se oscurece el área. Ahora se aplica depilación láser y además el blanqueamiento genital y anal con peeling, ya sea químico o mecánico con láser.

“También están las pacientes que por partos consecutivos y traumáticos desarrollan una amplitud vaginal que afecta su funcionalidad. En una relación sexual, donde lo importante es la fricción, con vaginas flácidas se pierde la respuesta orgásmica”.

El experto indica que con la aplicación del láser es posible recuperar la consistencia del órgano. Se trata de una novedosa técnica de tensado, que llegó al país hace unos seis años y consiste en introducir un aparato dentro de la vagina y aplicar calor, esto produce una constricción de la mucosa y logra el estrechamiento del canal en tres o cuatro sesiones.

La disfunción del piso pélvico también es corregible con la aplicación de ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU), una técnica que se utilizó hace 50 años para el tratamiento del cáncer del cuello uterino, y que en los últimos dos años retornó al mercado para tratar la parte muscular del piso pélvico.

“Esta técnica poco invasiva tiene excelentes resultados en el tratamiento de la incontinencia urológica en mujeres peri menopáusicas. El HIFU produce calor en la zona y una necrosis tisular, esto provoca tensado, estimula la producción de colágeno y elastina”, resume el médico y asegura que además aumenta la lubricación vaginal, por la aparición de nuevos vasos sanguíneos.

Mucha demanda, poca oferta

La población femenina que estaría dispuesta a someterse a estos procesos quirúrgicos es voluminosa, pero la ginecología cosmética está al alcance de unas pocas afortunadas, ya que sus costos van de los 500 a los 700 dólares. Aún con estos precios, González Mestre confirma que realiza dos a tres cirugías por semanas, unas 10 por mes.

Los ginecólogos que la aplican, no solo necesitan una preparación especial sino la adquisición de equipo que se compran y mantiene a precios dolarizados. Sin embargo, las tarifas regionales están muy por debajo de las que se cobran el República Dominicana (cinco mil dólares) o Colombia (tres mil 500) dólares.

Para la ninfoplastia las optantes están en el rango de los 25 y 45 años de edad, un grupo etario que pudo haber iniciado su vida sexual a los 16 años. Después están las mujeres de más de 50 años, menopausia, que comienzan a evidenciar incontinencia urinaria y flacidez vaginal, así que estos procedimientos se convierten de solo estéticos a médicos.

Como ejemplo de un trabajo bien hecho, el medico explica que “en los casos de la hipotrofia vulvar o disminución del volumen de los labios mayores, colocamos un cojinete de grasa extraída del muslo, luego aplicamos ácido hialurónico en el punto G, quitamos el excedente del capuchón clitoriano y de los labios menores y listo. Esto es como un interruptor, un suiche, que puede salvar un matrimonio”.

REDES:

Unidad Materno Fetal de Occidente @umfdo
Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografías: Cortesía

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