Días de parada pondrán a usuarios y empresarios “en 3 y 2”

A partir de esta semana los transportistas no circularán los martes ni jueves para extender la vida útil de sus carros. Las tarifas vigentes no les alcanzan para costear repuestos e insumos y la municipalidad aumenta los controles para evitar la especulación; aun así, los usuarios tampoco pueden pagar el poco transporte que hay, haciendo que el aparato productivo se desmovilice. El juego está trancado.

Ninguna de las partes está dispuesta a hacer concesiones ya que los costos monetarios o políticos exceden literal y figurativamente las capacidades de sus depauperados bolsillos. Es un duelo de voluntades donde la capacidad de aguante de los contrincantes podría definir un desenlace a favor de alguna de las posturas o dejar a la ciudad varada.

Choque frontal

Rubén Esis, representante del Directorio Único de Transporte del Estado Zulia y Erasmo Alián, presidente de la Central Única de Trabajadores del Transporte, coinciden en que las medidas adoptadas por el gremio están dirigidas a evitar “la total ruina” del sector ante la sombría situación que atraviesa.

“Recientemente acudimos a conversaciones con la municipalidad en busca de soluciones, pero solo encontramos declaraciones subidas de tono, ofensas y una avalancha de malas noticias que nos inquietan y asustan ya que no hay soluciones”, detalla Esis, al recalcar que la respuesta no está en manos de los transportistas sino de las autoridades que mantienen una postura de soberbia.

El sindicalista también resalta que la situación es de extrema gravedad ya que nunca en la historia del gremio había habido tantas unidades paralizadas y hasta líneas completas desaparecidas. Los últimos informes en manos del Instituto Municipal de Transporte Colectivo Urbano de Maracaibo (IMTCUMA), destaca que unas 50 rutas han desaparecido en la ciudad, lo cual evidencia el colapso de este servicio público.

En contraste, el alcalde Willy Casanova aseguró en declaraciones recientes que la realidad tras la medida adoptada por los profesionales del volante obedece a intereses particulares de quienes desde hace muchos años encabezan las principales centrales de transporte.

Casanova estima que la paralización escalonada anunciada para esta semana “se caerá por su propio peso”, ya que se trata de una medida “injustificada e inconsulta”. Desde la primera semana de enero el IMTCUMA y los choferes mantienen mesas de trabajo permanentes para escuchar las necesidades del sector y buscar soluciones.

“Recientemente se efectuaron jornadas de entrega de lubricantes a precios solidarios para los choferes (…) pero ellos (Esis y Alián) se acostumbraron a manejar sin vínculo el tema de los cauchos, baterías y aceites y ahora hemos tratado de poner orden y administrar el manejo de estos recursos de forma transparente para que llegue a mas sectores en lugar de un solo grupo”, recalcó el alcalde.

Daños a terceros

Mientras la cuerda se tensa entre los transportistas y el gobierno local, los usuarios y el empresariado comienzan a tomar medidas desesperadas para tratar de reducir el impacto de la desmovilización.

En las paradas de autobuses y carros por puestos el clamor es uno solo. Ya no se trata del costo del pasaje sino ¿qué vamos a hacer los martes y los jueves? Antes de plantearse la medida muchos usuarios optaban por trasladarse a pie una parte o la totalidad del trayecto, dada la creciente dificultad para conseguir unidades o efectivo para pagarlas.

Los más desesperados llegaron a la conclusión obvia de que les salía más rentable dejar el trabajo y dedicarse a otro oficio cerca de su casa, así éste pagara menos, ya que a la larga resultaba más beneficioso por no tener cubrir costos de traslado.

Entre los transportistas la unidad tampoco es monolítica. Para muchos de ellos un día sin circular es un día sin llevar el pan a casas que desde hace rato comen lo indispensable para subsistir, algo de lo cual la Alcaldía está consciente y usa como carta bajo la manga para torcer el brazo de los choferes.

Fuentes allegadas a la municipalidad aseguran que el cálculo que se maneja en los cenáculos del gobierno local apunta a que el llamado “horario mosaico” del transporte público colapsará a más tardar en una semana por hambre y los particulares saldrán a piratear para capitalizar la necesidad del colectivo, restándole así fuerza a la protesta.

¿Pérdida total?

El sector empresarial intenta capear la tormenta buscando reducir el éxodo y ausentismo de trabajadores con bonos de transporte no indexables a pasivos laborales o contratando un servicio privado para buscar al personal indispensable durante los días de parada, pero algunos temen que estas salidas tengan un efecto búmeran al ser percibidos como derechos adquiridos que vendrían a golpear a futuro las ya comprometidas finanzas del sector privado.

Aunque se trate de una apuesta arriesgada, los empresarios sopesan que permanecer de brazos cruzados representaría una paralización total que en poco tiempo llevaría a la descapitalización y la quiebra definitiva.

Según el informe mensual de Fedecámaras Zulia correspondiente a enero de 2018 “los sectores productivos del estado están a media máquina producto del éxodo masivo de trabajadores y ausencia de transporte público”.

Para mayor complicación el balance también refleja que los sectores primario (producción) y secundario (distribución) de la economía afrontan el mismo dilema que los choferes ante los crecientes costos de repuestos, cauchos, baterías y lubricantes, presagiando un futuro poco alentador para el aparato productivo regional y nacional.

Paliativos

La hipersensibilidad en torno a este problema con implicaciones micro y macroeconómicas no ha pasado desapercibida ante los ojos del gobernador Omar Prieto, quien ante las limitaciones financieras y materiales para ofrecer soluciones estructurales, pone las barbas en remojo y lanza la advertencia de que todo aquel que cierre las vías impidiendo el libre tránsito irá detenido.

La única medida de contrapeso que la Gobernaión y al Alcaldía pueden activar para atenuar el impacto durante el paro escalonado es la redistribución de los metrobuses Youtong en las rutas más concurridas y el metro que va desde el centro hasta Altos de la Vanega, lo cual no da abasto para la satisfacer la demanda.

Solo el tiempo dirá si los transportistas cuentan con el aguante y la disciplina para defender su postura o si las municipalidad se impondrá por cansancio. Cualquiera sea el resultado el costo lo terminarán pagando los usuarios y las empresas.

 

 

 

Redacción Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Archivo

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