Un exitoso empresario podría liderar a la oposición marabina

“La empresa privada es la solución a muchos problemas que estamos viviendo”. Esta frase fue acuñada por un empresario marabino, exitoso, emprendedor y comprometido con el desarrollo de la ciudad, la región y el país: Franco Cafoncelli, presidente del Grupo Marmoca.

Desde la posición editorial de Tu Reporte, no sería descabellado que, en un futuro próximo, la colectividad se tomara en serio las palabras de este gerente y exhortara a Cafoncelli a “tomar partido” en el escenario político municipal o regional.

La tendencia actual que guía al colectivo, apunta hacia un liderazgo vivencial, donde se integren talentos, experiencia, ímpetu, vitalidad, visión y responsabilidad, con los deseos de hacer, construir y edificar la ciudad que todos sueñan.

Y es que en medio del caos, la figura del empresario salta a la vista como una promesa de cambio. A la vista está la esperanza nacional de que algún día Lorenzo mendoza, líder de empresas Polar, acepte el ofrecimiento que en numerosas oportunidades le hicieron los venezolanos.

Formados para avanzar

En Maracaibo destaca una generación de empresarios “a prueba de todo”. Gente acostumbrada a construir en medio del caos, a tener siempre un as bajo la manga y a observar cada situación desde una mirada panorámica, en busca de oportunidades.

Cafoncelli, un empresario formado en la ciudad, tiene una maestría y un doctorado en gestión. Su experiencia gremial, como presidente de la Cámara de Comercio y presidente de Fedecámaras, avala su actuación pública en defensa del bien colectivo.

Además, las empresa que lidera y que integran el Grupo Marmoca son negocios “de altura”, exitosos, levantados con una visión progresista herencia familiar que trajo su padre a Venezuela cuando llegó como inmigrante.

Otra de sus frases contundentes, expresa mejor la esencia que podría catapultarlo del mundo de los negocios a la gerencia pública: “El empresario no es ni de oposición ni oficialista y no se rinde, solo busca que la producción sea la mejor”.

Empresario+Política: experiencia mundial

Donald Trump fue el primer multimillonario en llegar a la presidencia de Estados Unidos, pero no el primer magnate del mundo en saltar a la arena política. Algunos consiguieron convertir su destreza para los negocios en éxito en el gobierno y otros tuvieron mandatos plagados por escándalos e incluso un golpe militar.

Silvio Berlusconi, Italia. Acumuló una fortuna comprando estaciones televisivas. Las dos décadas de Berlusconi en la política italiana se vieron manchadas a menudo por escándalos. Fue condenado por varios delitos, incluso fraude fiscal y pagar por una prostituta menor de edad, aunque ese último cargo fue anulado por una corte de apelaciones.

Petro Poroshenko, Ucrania. Conocido como el “Rey del Chocolate” de Ucrania, Poroshenko hizo su fortuna en la industria de golosinas. Ahora es un socio clave de Occidente para tratar de resolver la disputa entre Ucrania y Rusia. Fue elegido presidente en 2014 tras la rebelión popular que llevó a la caída del líder proruso del país. El empresario se posicionó como amigo de Europa y Estados Unidos.

Latinoamérica como laboratorio

En América Latina hay varios ejemplos de empresarios que han saltado a la política. Sebastián Piñera, en Chile, quien fue senador entre 1990 y 1998. En 2010 se convirtió en el primer presidente de derecha tras el fin de la dictadura de Augusto Pinochet, al reemplazar a la hoy presidenta Michelle Bachelet y poner fin a 20 años de gobiernos de izquierda.

El de Mauricio Macri es un caso similar. Llegó a la política a inicios de este siglo de la mano del expresidente Carlos Menem. Hasta ese momento era reconocido por ser el presidente del club de fútbol más famoso de Argentina, Boca Juniors, y como la cabeza del grupo empresarial fundado por su padre, Francesco Macri. En 2005 fue elegido diputado y  en 2015 presidente de Argentina.

En Paraguay, Horacio Cartes, fue dirigente deportivo, banquero y empresario. Procesado en su momento por estafa y por supuesto lavado de dinero, Cartes ingresó a la política en 2009, cuando se hizo miembro del tradicional Partido Colorado. En 2010, como buen antipolítico, fundó su propio movimiento en el interior del PC: el Honor Colorado. En 2013, con apenas cuatro años de experiencia, fue elegido presidente.

Otros ejemplos son los del presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, y su antecesor, Ricardo Martinelli. Los dos se desempeñaron durante años como empresarios y como políticos. Muchos de estos antipolíticos rompieron con hegemonías en sus respectivos países.

Como el mexicano Vicente Fox, quien en 2000 puso fin a casi 70 años de gobiernos del Partido Revolucionario Institucional. Con su elección, Fox, antiguo ejecutivo de Coca Cola, acabó con la “dictadura perfecta”, como calificó a la hegemonía priista el escritor peruano Mario Vargas Llosa.

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Archivo

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