¿Qué hay realmente detrás de la “mediación” de Zapatero en Venezuela?

La intrigante sincronía y accionar de José Luis Rodríguez Zapatero, como mediador predilecto del Gobierno en los “momentos cruciales” del drama político nacional, han convertido a este personaje invitado en una especie de mal presagio, para quienes anhelan un desenlace en la novela infinita que consume al país, pero la persistencia de sus gestiones a pesar de los constantes fracasos, también han llevado a muchos a preguntarse ¿qué busca sacar realmente el ex mandatario español del embrollo venezolano?

Las respuestas más simplistas a esta interrogante presumen un ansia narcisista de figurar internacionalmente como “el gran artífice” de una eventual solución pacífica a la peor crisis económica y humanitaria que haya visto el continente americano, tal vez con miras a aspirar a un premio Nobel de la Paz, pero otras evidencias apuntan a un propósito menos altruista y más lucrativo.

El pasado 18 de mayo, dos días antes de las cuestionadas elecciones presidenciales del 20-M, Rodríguez Zapatero se reunió con la plana mayor del Gobierno de Nicolás Maduro, para conversar sobre temas que se suponían relacionados con su rol de acompañante internacional en los comicios, pero en horas cercanas a la media noche de esa misma jornada, se produjo un evento que dejó entrever la verdadera misión de la visita del “mediador”.

Cuatro ejecutivas de Banesco que desde el pasado 2 de mayo se encontraban presas, por supuestos “delitos financieros”, fueron liberadas del Instituto Nacional de Orientación Femenina (Inof) de los Teques.

Tras la salida de Carmen Lorenzo, Carolina Sánchez, Belinda Omaña y Teresa Prisco del centro de arrestos, un vocero de Banesco no identificado, ofreció declaraciones a la agencia de noticias española EFE, agradeciendo las gestiones de Rodríguez Zapatero, a quien calificó como “un garante de la paz en este proceso de liberación de nuestras ejecutivas”. El gesto se repitió de forma idéntica este miércoles 23 de mayo tras divulgarse la liberación de los siete directivos del banco que permanecían detenidos.

Los buenos oficios del expresidente socialista cobran relevancia, al destacar que Banesco es propiedad de Juan Carlos Escotet, un financiero nacido en Madrid y criado en Venezuela que casualmente también es el mayor accionista de Abanca, la entidad bancaria más grande de España.

Esta no es la primera vez que “Zapatero” -como lo llama la prensa mundial- actúa en defensa de intereses económicos de su país, a pesar de que el Gobierno de Mariano Rajoy aclaró recientemente que éste no representa al Estado español. Fuentes empresariales citadas por la prensa ibérica afirman que el hombre de la sonrisa caricaturesca y las cejas arqueadas, también jugó un papel clave ante el Gobierno chavista para repatriar dividendos de la petrolera Repsol en Venezuela.

Segundo Sanz, analista político para los diarios ABC, Voz Populi y Diario de Córdoba, indica que según representantes del IBEX (las 35 empresas de mayor liquidez en España) que prefirieron mantener su identidad en reserva, apuntan que “las intenciones de Zapatero pasarían por prestar sus servicios a compañías españolas que quisieran desembarcar en una Venezuela post-Maduro o participar allí de una eventual recuperación económica”.

“No obstante, las fuentes citadas señalan que el mejor escenario para los intereses del expresidente es el de un Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en el poder, pero sin la presencia de Maduro ni figuras destacadas del ala dura del chavismo, sobre todo aparato militar. De esta forma, en ese aggiornamento del régimen bolivariano, con un ‘hombre de paja’ a la cabeza, sería donde Zapatero desplegaría sus relaciones de negocios”, escribe el analista al asegurar que su compatriota ya ha comenzado a operar en favor empresas españolas en suelo bolivariano.

En resumen, el endurecimiento progresivo e intensivo de las relaciones entre Caracas y Madrid ha dejado a los intereses económicos de la madre patria sin un interlocutor válido en Venezuela, situación que le ha abierto a Zapatero una oportunidad dorada para posicionarse como un embajador privado de negocios españoles, mientras disfruta de los inmensos beneficios ligados a su rol de mediador en un conflicto que no parece tener final. Algo que tampoco le viene nada mal.

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P

Fotografía: Archivo

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