Cómo vacunarse contra las “noticias falsas” de la redes sociales

En tiempos de confusión y caos se hizo costumbre que las redes sociales se infecten de las noticias falsas. Mensajes, cadenas de WhatSapp, videos, notas de voz, capturas de imagen de supuestas publicaciones en medios de comunicación o redes… todo una epidemia de fake news que atormenta y enferma.

¿Qué hacer con estos mensajes? ¿Cómo saber si son verdad o mentira? ¿Que pasa si no lo difunda y resulta cierto? Estos y otros cuestionamientos “torturan” a la población con acceso a internet y redes sociales, quienes son víctimas de un constante bombardeo de información.

Según estudios realizados por el Instituto de Investigaciones de la Comunicación (Ininco), a diario cada ciudadano puede recibir hasta 10 mensajes por cadenas de WhatsApp, con alertas de supuestas noticias publicadas en Facebook, Twitter, Instagram o algún medio de comunicación digital. Un gran porcentaje se trata de las noticias falsas.

Notas de solicitud de medicamentos, insumos o dinero para procedimientos médicos; alertas sobre actos delictivos, secuestros y robos; muerte de personajes políticos, artistas, empresarios o religiosos, son solo algunas de las informaciones que la gente réplica sin control y sin pensar.

En Venezuela, durante las últimas semanas, las noticias falsas circulan sin control. Estos mensajes aterrorizan a la población, crean angustia, falsas expectativas o instan a la ciudadanía a tomar algún tipo de acción específica.

las noticias falsas

Las recomendaciones del experto

Al respecto, Fernando Núñez-Noda, periodista, escritor y director del portal VerifiKado.com, asegura que el poder para combatir las noticias falsa está en cada ciudadano.

Sin embargo, confirma que “hay poderosos factores, dentro y fuera de nosotros, que hacen la tarea más difícil. La información falsa suele ser muy atractiva y viral. Un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts concluyó que las noticias falsas tienen 70% más de probabilidad de ser compartidas que las ciertas. Vean cuán permeables y peligrosas son”.

Según Núñez-Noda, para que el ciudadano pueda enfrentarlas necesita técnicas y recursos. Bajo esta premisa, el experto compartió a través de su columna de opinión en un medio nacional, una colección de anotaciones útiles para confrontar a las fake news.

Las recomendaciones están apuntadas al consumo noticioso en sitios web y plataformas de social media o mensajería, pero pueden aplicarse por extensión a medios impresos, radio y otros no digitales.

“Hay que aplacar el ego”

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Núñez-Noda expone que muchas veces el afán de figuración de los usuarios los lleva a “rebotar cualquier cosa que nos llegue sin mirar a los lados. Hay una compulsión implícita en el acto de compartir información: es fácil, nos da cierta notoriedad y, casi siempre de buena fe, creemos estar haciendo un bien público”.

Al menos 50% de la información en Internet y redes es falsa, sostiene el periodista. “Cuando me llega información defectuosa de una persona (o sospechosa de serlo) pierdo confianza en ella hasta nuevo aviso. Toda información posterior viene con un sello de duda muy difícil de levantar”.

Además, aconseja a la población de no ceder a la tentación de dar un “‘tubazo’, porque pueden dárselo a su propia credibilidad… y eso no puede ser bueno para ningún ego”.

Como nota importante, el especialista añade que “tampoco se vale eso de ‘la mandé para ver si alguien lo confirmaba o negaba’. Si no va acompañado de una explícita advertencia, la mayoría lo tomará como una noticia auténtica y la cadena seguirá incólume. De hecho, aun con advertencia se suele tomar como un dato cierto”.

Para Núñez-Noda es bueno crearse una directriz mental y actitudinal en forma de algoritmo: “Al ver una pieza de información cuya veracidad no puedo determinar ¡Espera y revisa!”. La consigna es dudar de absolutamente todo lo que no venga de una fuente de comprobada confiabilidad.

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Verificación contra las noticias falsas

Entre las recomendaciones de Núñez-Noda, el experto incluye una lista de cuestionamientos que se pueden hacer antes de dar por cierta una pieza de información y compartirla.

  1. ¿Cuál es la fuente?

¿Es anónima? ¿Dicen que se lo dijeron? Por ejemplo, si se lo envió alguien conocido, pregúntele. Si antes de ese alguien conocido hay anonimato, casi con seguridad es falsa. Cuando las fuentes son blogs desconocidos, amateurs, que solo copian información de otras fuentes y tienen una marcada tendencia a buscar clics a toda costa… estamos en terrenos desconfiables. Ni qué hablar de los audios anónimos de un supuesto militar, desde un sótano mientras escucha los aviones partir.

  1. Qué tipo de información es

Las noticias profesionalmente redactadas contestan las cinco preguntas claves: qué ocurrió, cuándo y dónde, quiénes están involucrados y por qué. Puede o no incluir un cómo. La noticia debe tener fuentes: testigos, organizaciones que atienden el caso, el mismo que la reporta, y todo esto de forma verificable. La noticia suele ser puntual, orientada a hechos, sin trazas de opinión (excepto si son expresadas por una fuente). Su redacción es neutra, no hace juicios de valor. Un titular profesional es descriptivo, no sensacionalista.

  1. ¿Presenta pruebas?

La prensa profesional, cuando reporta un hecho, le da contexto con evidencias: documentos verificables, declaraciones grabadas, fotografías, videos, audios. Asuma una actitud escéptica, no lo crea si no lo convence con evidencias. Si el medio no es conocido, si el autor tampoco y las fuentes son anónimas… la probabilidad de certeza es muy baja.

  1. ¿Tiene resonancia en medios reconocidos?

Vaya a Google News o cualquier otro buscador de noticias, copie el titular de la noticia y vea si esa u otra similar tiene presencia en los resultados. Si hay otros medios reconocidos que la reportan, es una noticia auténtica y no una fabricación. Ya eso es bastante. Vale decir que Google Search también puede hacer la tarea, pero Google News es más preciso.

  1. ¿Circula solo en redes?

Si la “noticia” solo rueda en redes como Twitter o Whatsapp, publicadas y rebotadas por cuentas personales, es casi con seguridad un rumor sin fundamento. No la rebote hasta que sea validada por fuentes confiables. Si lo que rueda es un rumor, una pieza de información sin estructura periodística, escrita o dicha en lenguaje coloquial, encienda las alarmas de la desconfianza.

  1. ¿Contiene sesgo político o ideológico?

Una noticia se supone que es “neutral”, no favorece o condena, solo describe o reporta una realidad. Cuando usted vea sesgo o preferencia, desconfíe. No significa que una noticia tendenciosa sea falsa por sí misma, pero lo cierto es que la mayoría de las noticias con sesgo son parcial o totalmente falsas o, al menos, incompletas. Por ejemplo, esconden datos que perjudican su matriz de opinión, exageran defectos de un contrario y usualmente fabrican “datos” para que se ajusten a sus intenciones.

  1. ¿Qué credibilidad tienen los medios que la presentan?

Si la noticia no está reseñada en medios conocidos y confiables, hay que desconfiar. Vaya a Google News y escriba el nombre del medio en el buscador. Si no aparece, ya ese es un indicio. Otra estrategia es cotejar los diagnósticos y predicciones que hace un medio contra los resultados. Si expone lo que en la práctica ocurre y si permite predecir con un buen grado de asertividad, el medio merece nuestra confianza.

  1. Buscar en redes

Repita las búsquedas en Facebook, Twitter, Whatsapp, foros tipo Reddit. Si encuentra una noticia débil en referencias, repetida exactamente igual en blogs o posts de social media, es muy probable que sea una noticia tendenciosa o deficiente falsamente amplificada. Mejor no compartirla hasta comprobarla.

  1. Verifique imágenes

En Google Chrome uno coloca el cursor sobre una foto, clic en el botón derecho del ratón y en el menú que aparece haga clic en “Buscar foto en Google”. Le dirá todas las apariciones de la foto que registra el buscador. Podrá verificar si corresponde a lo que dicen que es y la fecha de publicación.

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Agencias

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