José Gregorio Hernández, un médico que lleva la homosexualidad al cine

Aunque su nombre recrea la venerable imagen de un santo, verlo actuar representa sumergirse en historias sórdidas, oscuras y matizadas de tabúes que tocan la fibra social más íntima. Su apuesta es el cine polémico y controversial, pero también la esteticidad, el equilibrio orgánico y la funcionalidad.

Su página web abre con una pregunta existencial ¿Quién soy? Y la respuesta es un pequeño extracto de su vida: “médico apasionado por el arte y un artista enamorado por la medicina, llevo dos profesiones delicadas y exigentes en justo equilibrio, ya que la medicina es el octavo arte. Amante del buen vivir y realizador de historias diferentes que hieren, pero que son comunes. Trato de plasmarlas en video de modo arriesgado y sin prejuicio alguno. Soy respetuoso de mis pacientes y tengo como bandera la ética”.

Herir y sanar, una paradoja que José Gregorio Hernández intenta construir desde el consultorio y el set de grabación, como la expresión única de lo que es en esencia, un hombre, un artista y un creador.

Nació en Cabimas, estado Zulia, y ejerció la medicina entre Maracaibo y San Francisco, hasta hace cinco años que se radicó en Caracas, aunque cada dos meses regresa a Maracaibo a pasar consulta. Obtuvo su título en el 2000 y es cirujano, especialista en estética médica y obesidad. Fue pionero en la región al realizar alargamiento de pene a través de un procedimiento llamado faloplastia.

“Mi madre influyó mucho en que fuese médico y mi nombre se debe a una promesa que hizo mi abuela. Hoy agradezco esa decisión de ser cirujano. Soy de abuelos europeos y recibí como influencia de esa cultura, en especial la francesa por mi abuela, el amor a las artes”.

En simultáneo con la medicina estudió Comunicación Social. “Al terminar me fui a España a hacer un diplomado en Dirección y Redacción para cine y televisión, para después ejercer como médico. En 2008 decidí aventurarme con un guion para largometraje sobre un caso que había ocurrido en Maracaibo y del que siempre tuve curiosidad. Me gustó la experiencia y ahora me enfocó en ejercer las dos profesiones”.

Tiene ocho años dedicado al cine y es guionista, director y actor protagónico. Los últimos tres años han sido decisivos para su posicionamiento como realizador. “Tengo El secreto de mi amigo Sebas, que se estrenó en enero de 2017 y La gran victoria, un cortometraje que ha sido ganador de varios premios nacionales como internacionales”.

A finales del año pasado estrenó Ámbar, el color de una familia perfecta. “Es una película basada en hechos de la vida real, donde se tomó como referencia la batalla legal de un matrimonio igualitario y uno convencional, por el régimen de convivencia familiar y visitas de un pequeño niño de ocho años”.

En Ámbar interpreta a Paul, actor y cantante, quien se separa de la madre de su hijo luego de que ella lo encuentra en la cama con otro hombre. “Paul radica en Canadá y se casa con Tibeu. Por insistencia de su esposo se regresa a pelear la convivencia con su hijo. Paul tiene un local nocturno y hace stand up comedy y el personaje principal que interpreta es Ámbar, una voluptuosa rubia que con humor negro da una visión particular de la vida”.

– ¿Cómo fue la experiencia de interpretar a un transformista?

– Paul no es transformista ni travesti. Es un actor que interpreta a una mujer en todo su esplendor y eso como actor es lo más interesante. Buscamos no caer en clichés ni burlar o vulgarizar a quienes se travisten de oficio o son transexuales. Interpretar a Ámbar fue una experiencia maravillosa aunque de un trabajo inmenso para lograr un producto buen logrado.

Se debió hacer un trabajo de investigación por más de un año, para recrear él personaje, aprender a interpretar la feminidad, emular a la eterna Irene Sáez y además personificar a la par a un hombre gris y lleno de conflictos como Paul.

– ¿Qué comentarios recibe de sus pacientes?

– He tenido buena receptividad del público general incluyendo mis pacientes. Esto es un trabajo delicado y de calidad en el que me acompaño de actores de primera línea como Caridad Canelón, Francis Romero y el carismático Leo Aldana, y eso es valorado por la gente. Además que conté con un guion inteligente y cautivador. Siempre he dicho que mis pacientes son los primeros fanes de mis películas y lo digo desde el agradecimiento.

– ¿Ha tenido grandes cambios de imagen?

– He tenido que reinventarme, ya que en octubre grabé otro largometraje en el cual interpreté a un hombre muy rubio y de ojos claros, dentro de una delicada trama de un drama erótico, para ello debí adelgazar alrededor de 15 kilos, los mismos que aumenté para dar vida a Paul y Ámbar. Luego, por salud y para mantenerme competitivo en los medios, llevo una rutina de ejercicios y dieta, también me rapé el cabello para volver a mi tono natural.

– ¿Ese otro largometraje cómo se llama?

– Mi nueva película se llama Íntimos Relatos. Está en post producción, ya avanzado el proceso, y por su contexto y trama está pensada para la comercialización internacional. Luego de esa corrida quizá pueda llegar a nuestro país.

La película narra la historia de dos hombres y dos mujeres que se involucran afectiva y sexualmente. Son personajes oscuros, llenos de secretos y miserias, que por casualidades de la vida se tropiezan y, buscando el amor, encuentran la mayor frustración al enredarse en una sórdida pasión.

– Tiene una producción cinematográfica abundante. ¿Cómo se financia?

Trato de administrar mis recursos y soy dueño de dos productoras con equipos propios. Además, trabajo bajo optimización de recursos y abaratamiento de costos sin desmejorar la calidad cinematográfica. Con Ámbar, el público ha respondido satisfactoriamente tanto en comentarios como en taquilla.

– Sus películas abordan temas sórdidos. ¿Por qué esos temas?

– Hablo y abordo temas plurales, historias comunes a mucha gente pero que se callan por miedo o tabú. Me gusta ser irreverente en mi discurso, me gusta el riesgo en el arte.

Me apasiona escribir y dirigir de lo real, de lo ciertamente vivido. Sebas fue un caso relacionado a una familia amiga de mi abuelo paterno, Ámbar el caso de un amigo muy cercano al que le alejaron por más de siete años de su hijo, e Íntimos Relatos es el compendio de vivencias propias desde la adolescencia y en especial lo vivido por dos compañeros de la universidad hoy día fallecidos.

– ¿Se parecen en algo el cine y la medicina?

Cine y medicina son dos artes, dos disciplinas complejas, dos oficios demandantes. Con la medicina se busca el equilibrio la salud, el cine busca elevar ideas, materializar pensamientos en imágenes. Si tuviera que elegir alguna de las dos, seguiría con ambas.

Me siento complacido de mis logros, feliz de ver materializados en pantalla mis guiones y contar con el apoyo del público. Además, me enorgullece poder hacer lo que me gusta y vivir de ello apostando aún a mi país en estos tiempos tan delicados. Mi mayor sueño es llegar a anciano siendo feliz y productivo. Ver hacia atrás y complacerme de lo hecho, incluso lo no tan bueno.

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Cortesía

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