“La plaza más futurista de Maracaibo” se esconde tras esta cortina de hierro

Hace más de dos años, la Plaza Monseñor Olegario Villalobos del sector Bellas Artes se sumió en un manto de misterio que la apartó de la mirada y disfrute de los ciudadanos, como parte de una metamorfosis que reta los cánones del urbanismo convencional y nos ofrece un vistazo de lo que puede llegar a ser la Maracaibo del futuro, sin necesidad de exprimir el presupuesto municipal. Nos volamos la barda y te llevamos a conocerla.

Situada en el corredor vial Cecilio Acosta, entre las avenidas 3H y Bella Vista, este espacio público es parte de un modelo de desarrollo mixto entre el sector público y privado, que encierra la clave del mejoramiento de la ciudad bajo un esquema de responsabilidad social empresarial.

Ganar-ganar

Aunque en octubre de 2017, la Alcaldía de Maracaibo, entonces liderada por Eveling Trejo de Rosales, difundió boletines de prensa que destacaban -en tiempos preelectorales- los avances de la obra supuestamente ejecutada por su gestión, lo cierto es que todo el capital, así como el concepto y la ejecución del proyecto vino de parte de un ente privado muy cercano al referido espacio.

Todo comenzó en el año 2013, cuando la contratista de servicios industriales Dragasur, conducida por el ingeniero Iván Ocando, adquirió una edificación inconclusa ubicada frente a la plaza, que originalmente estaba concebida para uso residencial, pero luego de ser reorientada como hotel se estancó por razones de factibilidad financiera.

Los nuevos dueños mantuvieron el enfoque de la obra pero encomendaron a la firma de arquitectura Nones + Nones replantear el diseño y distribución de la estructura ya existente, además de crear una edificación complementaria justo al lado, para alojar las áreas de servicio al ahora denominado Arte Hotel Boutique.

En vista de que el proyecto no contaba con los espacios necesarios para cumplir con las variables urbanas exigidas por el municipio, se acordó con la Alcaldía que los dueños del hotel corrieran con todos los gastos de reacondicionamiento de la plaza Olegario Villalobos, para que esta aportara las áreas verdes requeridas por ley.

Era una decisión salomónica, ya que la ciudad se beneficiaba recuperando un espacio que había caído en el deterioro y la penumbra, mientras que Ocando mejoraba los alrededores de su nuevo negocio, a la vez que incrementaba el valor de su inversión.

Urbanismo de vanguardia

El diseño de los hermanos Ernesto y Eduardo Nones, extendió la estética del hotel hacia el espacio público, brindando continuidad conceptual a través de superficies en obra limpia, líneas sencillas, y formas geométricas imponentes y sólidas que dan una sensación de futurismo minimalista.

Las largas extensiones de tierra rojiza con parches de maleza que solían darle un aire melancólico y estéril a la plaza, desaparecieron bajo un prolijo entramado de adoquines hexagonales de cemento, que crean caminerías entre espacios focalizados de verdor que acentúan la presencia de los grandes árboles que ya existían.

En las áreas desprovistas de sombra, se colocaron jardineras con especies vegetales como chaguaramos, palmas reales y arbustos que se benefician del sol directo. También se instalaron modernos sistemas de iluminación e irrigación para garantizar la seguridad y el mantenimiento.

El elemento más imponente de la obra es una monolítica banqueta de concreto armado que serpentea angularmente a lo largo de toda la plaza y culmina en una rampa con plataforma, que emula la base de un trampolín olímpico. Dicho espacio servirá de pedestal al busto del arzobispo que, entro otras, cosas creó el Ancianato San José de la Montaña en 1920 y el Hogar Clínica San Rafael en 1954.

Tal como estaba previsto, la obra que se ejecutó con una inversión de 270 millones de bolívares (aproximadamente 9 mil dólares al cambio de octubre de 2017), estuvo completamente terminada a finales del año pasado, sin embargo ésta permanecerá oculta detrás de una pared de latón con candado anti-cizalla hasta que se sea inaugurada con bombos y platillos a la par del Arte Hotel Boutique.

Según estimaciones dadas a TuReporte por la administración del proyecto a mediados del año pasado, el hotel boutique debería estar entre finales de 2018 y comienzos de 2019, si no hay inconvenientes con la disponibilidad y costos de los insumos para la construcción.

Dicho lo anterior, podemos aventurarnos a vaticinar que a menos que las nuevas autoridades municipales modifiquen el acuerdo establecido entre el empresario Iván Ocando y la exalcaldesa Trejo de Rosales, este renovado espacio público seguirá siendo “de acceso limitado” hasta nuevo aviso.

 

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografías: Luis R. Pérez P y cortesía Nones + Nones

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