Café: el “oro negro” que se cotiza mejor que el petróleo en la bolsa internacional

Venezuela podría tener dos excelentes fuentes de ingresos, ambas líquidas y oscuras como la noche: petróleo y café. El grano criollo fue uno de los más preciados en el mundo y dejó de exportarse cuando el país se hipnotizó con la ilusión de la minería y la llegada del petróleo.

José Araque, barista, investigador y propietario de la marca Smaak, conoce de cerca el tema y se atreve a asegurar que en la actualidad un quintal de café se cotiza mejor y es más caro en el mundo que un barril de petróleo.

“Se tasa en las bolsas internacionales con baremos diarios y en diferentes rubros, colombiano, vietnamita, entre otros. Por ejemplo, ahora un quintal de café (46 kilos) se cotiza en 114 dólares y un barril de petróleo (159 litros de crudo) en 60 dólares”.

El barista especifica que cuando se compara la producción diaria, por volumen, el café aporta menos cantidad, pero es una alternativa de ingresos para el país si se activa una producción masiva, como lo hace Colombia. Además, el café genera miles de fuentes de empleo y tiene un impacto ambiental menor.

El mejor del mundo

Hoy día, el café más cotizado es el colombiano, sin embargo, datos históricos recabados por Araque exponen que, en el siglo 19, Venezuela llegó a ser el segundo país exportador de café del mundo y la mayor parte de la producción salía por el puerto de Maracaibo.

“El petróleo no fue la causa directa del abandono del cultivo del café, incidió la falta de tecnología, la explotación del caficultor y la dificultad para trasladarlo desde donde se cultivaba hasta el puerto. Todos estos obstáculos desmotivaron a los productores y el café comenzó a perder protagonismo”, comenta Araque.

Poco a poco el grano criollo perdió valor y los caficultores lo cambiaron por rubros más productivos como el pasto, la cría de ganado o la siembra de plátano. “Desde principios del siglo 21 Venezuela no exporta café, no aparecemos en las estadísticas de la Organización Internacional del Café (ICO por sus siglas en inglés) y las políticas actuales lo relegaron a ser un producto de consumo interno”.

El beneficio de la producción cafetalera es que genera miles de fuentes de empleo. “Se necesita mucha mano de obra, porque el grano maduro tiene poco tiempo de permanencia en la planta y si se cae no se puede cosechar. Es un proceso que se ejecuta con rapidez si se quiere tener un café bien cotizado en la bolsa internacional”, asegura el barista.

¿Regreso al origen?

Existen algunos intentos incipientes de impulsar la producción de café para la exportación. “La Corporación Venezolana del Café y el Ministerio de Agricultura y Tierras están certificando productores. Los lugares donde más se cultiva café en Venezuela son Lara, Mérida, Portuguesa y Monagas. El país produce hasta Robusta, que es de menor calidad y sin embargo es más caro que el petróleo. En Zulia la producción no es representativa, es minúscula, en la Sierra de Perijá y en Agua Linda”.

Para Araque, el error fue aplicar control de precios. “Creo que después entendieron que el café regulado no puede ser igual al producto tratado en condiciones especiales de selección y maduración, para obtener un buen grano. La Providencia Administrativa 094-2016 establece que hay café Gourmet o Especial, Premium, Bueno – Corriente y Grano para Cafetería, con esa clasificación se establecen tablas de precios”.

La certificación de los productores es, según Araque, el primer paso para entrar a la fase de exportación de un café de alta gama. “Aplaudo esos intentos, porque si se logra exportar café de nuevo, serán ingresos y divisas que le entren al país”.

El rendimiento por hectárea de siembra (mil metros cuadrados) es de 80 quintales. Para 2015 se producían en Venezuela un millón 575 mil quintales mensuales para el consumo interno, se recibían 128 mil quintales de importación, y la demanda nacional era de ocho millones de kilos mensuales.

– ¿Qué garantiza cosechar un buen café?

– La calidad del grano lo dan los factores climáticos, naturales, de tratamiento y la variedad de especie. Un excelente grano se puede arruinar en el proceso, desde la siembra, la cosecha, el fermento, al despulparlo. El mercado mundial cataloga el café por los defectos del grano, cuantos defectos tiene por cada tantos gramos de café.

La Providencia 41060 indica los tipos de café según una estandarización mundial. Además está el sabor, el aroma, las propiedades organolépticas y las densidades específicas que buscan los dealers del mundo.

– ¿Sierra de Perijá es apta para el cultivo masivo?

– En los últimos años han existido conatos de inversiones, interés por rescatar el cultivo en la Sierra, pero una cosa es la infraestructura y otra cosa es el aspecto cultural. Para las comunidades indígenas que habitan en la zona alta el café no es un producto que les ayude a mejorar su calidad de vida, ellos ven como potencial aquello que les da para subsistir el día a día, como la caraota, el quinchoncho o el plátano.

Quedan muy pocos caficultores en Ayapaina y Kunana, pero hay mayor organización en las comunidades como Tocuco y toda esa zona. Las siembras de café están abandonadas, solo tres personas se dedican al cultivo, a pesar de que el grano es de calidad. En Toromo hay tostadoras y trilladoras de café, para procesar el grano que se cultiva en las zonas altas.

Pienso que para incentivar esa producción hay que educar y brindarle a los productores mejores herramientas y calidad de vida para motivarlos. Estar ahí con ellos y vivir lo que ellos viven.

– ¿Para qué investigar sobre el café?

– Cuando empecé como barista, no quise aprovecharme del momento, del boom, porque para hacer o decir algo me gusta tener fundamentos y responder cuando me preguntan.

Comencé a formarme y esa formación me mostró que había muchos vacíos, eso me condujo a la investigación. Viajé por el país, me metí en el campo, para ver las realidades, porque es muy cómodo vivir del trabajo del otro sin conocerlo, pero yo creo que la única manera de apreciar un producto es reconocer su origen.

Siembra humana

Los cafés de especialidad se caracterizan por tener tres elementos fundamentales: social, ecológico y económico, eso garantiza su sustentabilidad. “Esto me motivó a abonar la generación de relevo, para estimular a los caficultores a que continúen con su trabajo y crear una conexión solida con ellos.

El café que utilizo para mi marca se cultiva en La Azulita. Son caficultores que en una oportunidad produjeron para la exportación, con certificado y con control orgánico. Por cuestiones políticas dejaron de exportar, pero no abandonaron los cultivos. Ellos influyeron en mí”.

Para Araque la Sierra de Perijá es “un tema personal”, el terreno donde siembra la semilla social de su producto. “Quiero dejar un hito, más allá de la marca comercial Smaak, aportar una marca histórica, con el solo hecho de apoyar a que la gente para que viva mejor con mejores herramientas. El café me ha dado para dar. Venezuela se hipnotizó con el petróleo, pero su verdadero petróleo es el café”.

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografías: Cortesía

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