La vieja sede del “Gonzaga”: ¿Destinada a convertirse en otra víctima del progreso?

La Casa Mene Grande de la Av. El Milagro -mejor conocida como el antiguo colegio Gonzaga-, es una de las edificaciones más icónicas del pasado petrolero de Maracaibo. Actualmente funge como sucursal de la estatal Carbozulia, pero en sus 93 años de historia ha sido sede de diversas instituciones, abandonada, restaurada y expropiada por el Estado. Ahora su futuro está amenazado por la inminencia de un proyecto hotelero convenido entre el grupo Moschella y el exgobernador Arias Cárdenas.

La compañía Mene Grande Oil Company llegó a la ciudad en 1923, durante los albores de la explotación petrolera, y dos años más tarde construyó una pequeña edificación para albergar su departamento médico a la altura de la bahía de Capitán Chico en la avenida El Milagro.

Primero fue hospital

Al poco tiempo la empresa que cambió su nombre a Gulf Oil, instaló en esa misma zona (donde hoy queda Lago Mall) una colonia laboral que constaba de unas 40 viviendas, tres edificios administrativos y un muelle para atender sus operaciones en el Lago.

Los siniestros laborales y la creciente población obrera, llevó a la necesidad de expandir las capacidades del edificio médico, el cual en 1927 pasó a denominarse Gulf Oil Hospital, y llegó a ser considerado como uno de los mejores de Latinoamérica por contar con galenos formados en las mejores universidades de Europa y EEUU.

La planta física con forma de herradura abierta hacia la rivera del Coquivacoa, tenía originalmente una azotea plana visitable que servía de terraza para el disfrute del personal y los pacientes, pero esta desapareció parcialmente en 1951 cuando fue incorporado el tercer piso, con su característico techo rojo a dos aguas, que recuerda a los hotelitos plásticos del juego de mesa Monopolio.

El campamento de la Gulf fue desocupado en 1957 cuando la petrolera trasladó a su personal y sus oficinas hacia nuevas sucursales en Lagunillas y Caracas. El edificio permaneció cerrado por unos ocho años, hasta que la congregación Jesuita en Maracaibo llegó tocando la puerta en busca de una nueva sede para el colegio Gonzaga.

La era Gonzaga

Tras 19 años en la avenida Las Delicias, donde hoy se encuentra la Universidad José Gregorio Hernández, el plantel que ya contaba con educación básica y secundaria, vio limitada sus posibilidades de expansión y sus actividades, a causa de un decreto de expropiación que afectó las zonas aledañas para la culminación del proyecto que conectaría al centro de la ciudad con el Puente General Rafael Urdaneta en 1962. Hoy se le conoce como la Circunvalación 1.

El colegio que había sido exclusivamente para varones desde su fundación a mediados de los 40’s, paso a ser mixto en su nueva sede de El Milagro, que abrió sus puertas en octubre de 1966,  tras ejecutar algunas modificaciones al antiguo hospital. Esto permitió al Gonzaga aumentar su matrícula de alumnos e incorporar una mayor cantidad de laicos a las tareas docentes que había estado casi exclusivamente en manos de presbíteros.

Dado que la historia del colegio jesuita es muy rica y colorida con sus festivales de “Macalambruno” y el peculiar deporte denominado “futbolito igneo”, la reservaremos para un futuro reporte, ya el presente se limita a la emblemática Casa Mene Grande.

En 1974, con la visión de reorientar su labor docente hacia áreas más desposeídas de la ciudad, la Compañía de Jesús mudó el Gonzaga para su actual sede del Barrio San José en Cañada Honda, a pesar del desacuerdo de representantes de los alumnos, que estaban acostumbrados a la privilegiada ubicación.

De Lago Mall a FOGADE

La planta física de avenida 2, ya adaptada a las necesidades educativas, fue aprovechada por el Colegio Sucre hasta el año 1990, cuando todo el campamento de la Gulf fue adquirido por el Banco de Maracaibo y el proyecto Centro Lago para el desarrollo del Centro Comercial Lago Mall, que por cierto, vendría a ser la primera obra de la corporación brasilera Odebrecht en el país.

En 1991 las viejas casas y oficinas de la petrolera fueron demolidas para dar paso al centro comercial, que no sería terminado hasta 1998, debido a la crisis financiera que acabó con el Banco de Maracaibo, pero antes de la debacle, la Casa Mene Grande fue refaccionada para servir de sede administrativa del complejo, que también proyectaba una marina y hasta un hotel que obviamente no llegó a hacerse.

Al igual que ocurrió con otros muchos inmuebles de la ciudad, la antigua sede del Gonzaga quedó en manos del Fondo de Garantías de Ahorros del Estado (FOGADE) y permaneció como un edificio ruinoso durante una década, hasta que fue adquirida por la estatal minera Carbozulia.

En 2008 comenzaron los trabajos de rescate que culminaron en mayo de 2011 con la instalación de las dependencias de la carbonera regional, la cual ha venido funcionando ahí hasta la fecha, pero según un proyecto presentado por la Gobernación del Zulia en el 2015, esta podría tener que buscar una nueva sede en el mediano plazo.

Futuro incierto

Tras un convenio firmado por el entonces gobernador Francisco Arias Cárdenas y el grupo Moschella, se anunció la construcción del Paseo del Lago 3 en un terreno de dos hectáreas que abarca la parcela donde se encuentra la Casa Mene Grande.

La primera fase del parque, inaugurada en marzo de 2016, incluye caminerías, lagunas para riego, baños, puntos de hidratación, cafetería, módulo policial, una fuente, áreas de ejercicios con aparatos y un pequeño mirador, sobre un área de 20.000 M2 en la margen izquierda de la sede de Carbozulia.

La parte preocupante es la segunda fase de la obra, que contempla la ejecución de un hotel de 300 habitaciones y un estacionamiento para 200 vehículos, que iría situado justo donde está el histórico edificio, según se evidencia al comparar la maqueta digital de la Gobernación con los mapas de Google Earth.

Fuentes extraoficiales indican que el convenio entre Arias y el grupo empresarial supuestamente contemplaba la ejecución y financiamiento del parque público a cambio de los permisos para edificar el hotel, pero esta versión no ha podido ser confirmada.

Es difícil saber cuánto tiempo tardarán los Moschella en completar la obra o si podrán hacerla del todo, ya que a juzgar por la paralización de otros proyectos iniciados en 5 de Julio (refrescamiento del antiguo edificio de Enelvén y el Centro Comercial Plaza V, frente al Seniat), es probable que pasen varios años antes de que siquiera comiencen a mover tierra en el Milagro.

También está por verse si el actual gobernador, Omar Prieto, honrará y concluirá lo convenido por su antecesor, ya que hasta el momento la continuidad administrativa no figura como uno de los fuertes de la actual gestión, lo cual le da una ventana de oportunidad a los defensores del patrimonio arquitectónico.

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografías, Archivo y cortesía

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *