Gobierno no ejecuta obras públicas por paralización del 90% del sector Construcción

¿Desde cuándo los gobiernos regional y municipal no proyectan construcciones de envergadura? La pregunta estimula un ejercicio mental que consigue puerto en una respuesta: desde el año pasado. Los últimos intentos los realizó Francisco Arias Cárdenas durante su gestión, sobre todo en las áreas de Salud y Vialidad. Muchos están aún inconclusos.

La cuestión es que el sector Construcción zuliano está técnicamente paralizado por falta de materiales, suministros y recurso humano, con unos índices que alcanzan entre un 88 y un 90 por ciento en el estado, mientras que en Venezuela las cifras llegan hasta un 93 por ciento. “Nuestro porcentaje es levemente menor, porque contamos con una acería y una cementera acá en la región”.

Tal afirmación la hizo Enrique Ferrer, presidente de la Cámara de la Construcción del Zulia, quien asegura que “en el ramo de obras públicas es tan fuerte el efecto de la hiperinflación, que los institutos gubernamentales no consiguen empresas que puedan acometer las obras con el sistema actual de presupuestos, que no pueden mantenerse”.

Obras como el puente Nigale, la continuación del Metro de Maracaibo y el Parque Eólico de la Guajira están en la lista de construcciones inconclusas y a la espera de mejores condiciones para culminarse y comenzar a ser operativas.

La aplicación de la Ley General de Contratación de Obras Públicas con el Estado obliga al contratista a terminar la obra aún sin recibir a tiempo los pagos correspondientes. “Es tan dramático el impacto, que el contrato colectivo de la Construcción de aplicación nacional, que hace un mes fue actualizado y homologado por el Ministerio del Trabajo, con aumentos de salarios de 250% y otros beneficios, ya se hace insuficiente  para la masa trabajadora, cada vez es más escasa, por efecto de la diáspora”.

Lo que Ferrer catalogó como un “drama” es que las ejecución de obras públicas no tiene “ni empresas para efectuarlas ni personal en las empresas que quieran trabajar. La mayoría de licitaciones, para no decir que todas, son declaradas desiertas, también por motivos presupuestarios”.

Paralización total

La Cámara de la Construcción reúne a unas 600 empresas, pero no todas están activas o solventes en este momento. “Al menos un 12 por ciento mantienen una estructura mínima, para poder acometer algún trabajo que valga la pena, otros están aprovechando para dar cursos al personal y hacer mantenimiento a los equipos. Pero no cierran de un todo, esperando un resurgimiento de la economía que conlleve a una mejoría del sector”.

Ferrer advirtió que en este momento crucial de hiperinflación “ninguna empresa va a comprometerse a efectuar un trabajo con un presupuesto fijo, ni siquiera en dólares”. Además, impera la escasez de materiales.

La materia prima para la construcción básica es nacional, como cemento, agregados, acero, asfalto, bloques de arcilla y de cemento; algunos básicos como el anime, tiene componentes importados. Las tuberías de metal y de plástico se fabrican aquí, y aunque el polietileno y el hierro son nacionales, tienen ciertos componentes de fabricación que son importados.

“Todo lo demás para acabados, pinturas, cables, artefactos de electricidad y de baños, aunque algunos son hechos en el país, tienen un alto contenido de materia prima importada. Todo lo que es equipamiento, como ascensores guayas, bombas, motores, entre otros, son importados”, detalló Ferrer.

Además, comentó que “en este momento Sidor, que fabrica todo lo que es cabilla y acero estructural en perfiles (vigas y tubos), está 100 por ciento paralizado desde hace tres meses, según nos reportaron, y la industria del aluminio donde se fabrica los perfiles para construir ventanas, puertas, cerramiento, fachadas, está también paralizada. Eso conlleva a escasez, mayor necesidad de importación y mayor costo”.

En privado…

En el área privada, la hiperinflación hace totalmente descabellado invertir en proyectos habitacionales, cuyo precio de venta había caído desde hace meses a niveles muy por debajo del costo real de construcción del inmueble, admite el constructor. 

“También nos afecta el fenómeno migratorio generalizado y muchas veces no planificado de propietarios de inmuebles, quienes rematan sus propiedades, muy por debajo del precio del mercado. Cuando eso ocurre, marca un precedente o precio referencial a las propiedades aledañas. Es decir, el resto de apartamentos del mismo edificio o casas de la urbanización donde se remató alguna propiedad, bajan su precio al mismo nivel”, considera Ferrer.

Antes de la hiperinflación de abril ya se habían rematado propiedades, hasta por un  55% por debajo del precio del mercado, recuerda y afirma que ahora los precios de éstas propiedades en remate “siguen bajando levemente, pero los costos de construcción se han triplicado, por lo que imposibilita la inversión en éste ramo”.

Los pocos focos de trabajo de construcción en el sector privado se limita a remodelaciones, ampliaciones, locales comerciales y centros comerciales (muchas veces propiedad de los mismos constructores), cuyos costos de construcción requerirán muchos años para recuperar la inversión de parte de los dueños.

En penumbras

La crisis de electricidad que atraviesa el Zulia también afecta a los constructores. Sobre todo en la manufactura de insumos como plástico, anime, bloques. Las acerías, cementeras, concreteras, asfaltadoras, tornerías, empresas metalmecánicas, carpinterías, fábricas de ventanas, procesadoras de granito y mármol, minas de agregados para el concreto y asfalto, soldaduras, no trabajan plenamente por las interrupciones del servicio.

“La construcción se paraliza por no poder activar la operación de todo tipo de equipo de apoyo en las construcciones, como elevadores, vibradores de concreto, roscadoras, soldadoras de tubería PEAD y cualquier herramienta manual de accionamiento eléctrico, imprescindibles en cualquier obra. Igualmente en el trabajo administrativo de oficinas, donde los cortes, impiden el uso e incluso dañan computadoras, aires acondicionados, telefonía e iluminación en las oficinas y depósitos”.

Literalmente la frase “construir país” es todo un desafío en medio de este escenario, sobre todo porque el sector Construcción está relacionado con la mayoría de las obras que componen la infraestructura de una ciudad, incluso la del sistema eléctrico.

“El Parque Eólico podría rescatarse, quizás con un contrato ‘llave en mano’ en divisas con alguna empresa, claro es bastante costoso y requiere de una inversión posterior para resguardo y mantenimiento de las instalaciones en forma continua. Si no se cuenta con ese dinero, es preferible no continuar”, sentenció Ferrer.

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Archivo

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