Descubre por qué conseguir boleto aéreo es tan difícil, si los aviones ya no van llenos

Viajar dentro del país por razones de negocio o placer solía ser algo sencillo que muchas veces hasta se decidía y organizaba en cuestión de horas, pero desde hace poco más de un año, tomar un vuelo nacional se ha transformado en una tortura que obliga a los desesperados pasajeros a lidiar con sobreprecios, revendedores, listas de espera, largas colas, pérdida de tiempo, stress y mucha frustración.

El dilema es directamente proporcional a la urgencia de viaje, por cuanto el usuario entonces está más dispuesto a someterse con mansa resignación a situaciones kafkianas que antes hubiera calificado de inaceptables y dignas de una airada pataleta frente al mostrador de la aerolínea, pero ahora nadie se atreve a alzar la voz, ni mucho menos a denunciar con nombre y apellido por miedo a quedar varado.

“Para viajar de Maracaibo a Caracas tuve que comprar un boleto por Estelar a través de un contacto porque en todos lados me decían que no había y cuando me monté en el avión quedaban unos 20 puestos vacíos”, comentó a TuReporte un pasajero que prefirió mantener en reserva su identidad.

El afectado relata que el viacrucis de retorno fue aún peor ya que al no conseguir boleto con las agencias ni los revendedores, se fue directamente a Maiquetía donde permaneció unas 8 horas en lista de espera sin lograr su cometido.

“Al otro día fui otra vez y esperé 12 horas, creo que les di lástima y me lograron subir al avión diciéndome que lo habían hecho por que vieron que había estado todo el día anterior. Y ¡adivinen! …En el avión solo venían 22 pasajeros y conmigo habían más de 30 personas buscando que los montaran en un vuelo porque no tenían boleto”, detalla el indignado usuario.

Esta situación que pareciera absurda tiene una explicación muy sencilla de fondo. Según explica un operador turístico que por razones obvias no quiso identificarse, la regulación de precios a la que está sometida la venta de boletos aéreos en bolívares ha hecho que para las aerolíneas sea pérdida ofrecer cupo en sus vuelos para el mercado interno, así que prefieren buscar opciones que les garanticen ingresos en dólares.

“Muchas aerolíneas nacionales, en alianza con grandes operadoras turísticas a nivel internacional, bloquean un determinado número de asientos en sus vuelos para que estos queden disponibles para aquellos vuelos desde el exterior que tienen conexión con rutas en el país, por eso los destinos más difíciles suelen ser Caracas, Valencia, Maracaibo, Barcelona y Porlamar ya que los aeropuertos de esas ciudades reciben vuelos internacionales que hacen conexiones”, explica el agente de viajes.

A pesar de que en el país hay unas diez aerolíneas nacionales, la situación se agudiza debido a que la caída en la demanda, la regulación del precio de los boletos y la dificultad del acceso a divisas han hecho que las líneas aéreas carezcan de los medios para ofrecer salarios competitivos a sus pilotos, pagar las pólizas de seguro de los aviones, adquirir repuestos importados y costear un mantenimiento especializado de las flotas, obligándoles así a reducir la oferta de vuelos a su mínima expresión.

Las graves limitaciones en el sector han desencadenado un círculo vicioso ya que al no poder garantizar los costos para una operación óptima, las aerolíneas se exponen a sanciones como las que el instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) impuso a las empresas Aserca y Santa Bárbara, suspendiéndolas por 90 días ante la “imposibilidad de cumplir con su itinerario programado” y no haber cancelado el seguro de sus aeronaves.

La fuga de mano de obra calificada también es otra situación que le corta las alas a la industria aeronáutica en el país, ya que de acuerdo a testimonios de pilotos venezolanos publicados en el sitio digital especializado Airways Magazine, muchos han tenido que buscar mejores oportunidades en el mercado asiático, ya que las empresas nacionales en algunos casos se han retrasado hasta ocho meses en cancelarles las bonificaciones mensuales en divisas, que representaban entre $780 y $1.200 dependiendo de la jerarquía.

Para tratar de sobrevivir a la hiperinflación, las aerolíneas nacionales han optado por dolarizar su oferta, a través de un mecanismo de triangulación “técnicamente legal” aplicado hasta por la propia empresa estadal Conviasa.

Aunque la mayoría de los cupos están bloqueados para la oferta nacional a precios regulados, las agencias cuentan con opciones de pantalla internacional como si estuvieran fuera del país, lo cual les permite vender los boletos en dólares.

En conclusión el bajo costo de los pasajes nacionales a precio regulado ha llevado a las operadoras a preferir vender pocos en dólares y despachar vuelos semivacíos que reportan mayores ingresos que aviones llenos con asientos vendidos en bolívares que se devalúan a una velocidad vertiginosa.

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Archivo

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