Estafa de “La Vuelta” regresa disfrazada de Flor de la Abundancia

Cuántas veces puede el ser humano tropezar con la misma piedra antes de aprender la lección; al parecer muchas, ya que en 2005 una estafa conocida como “La Vuelta” puso de cabeza a media Maracaibo, provocando ruinas y hasta muertes violentas, pero 13 años más tarde, el mismo cuento chino -pero en versión 2.0-, vuelve rebautizado como “La Flor de la Abundancia”, y su aroma a riqueza fácil rápidamente seduce a incautos e inescrupulosos ansiosos por llenarse los bolsillos de billetes verdes.

Lo más sorprendente de todo es que la referida estafa basada en el viejo esquema piramidal de Carlo Ponzi (que data de hace 100 años), logró desbancar entre 2015 y 2016 a decenas de miles de suramericanos, por lo cual existe abundante información en medios de Argentina, Paraguay, México, Colombia, Uruguay y Ecuador, advirtiendo sobre los peligros de esta tentadora fórmula que ofrece una rentabilidad del 800% a sus participantes.

¿Cómo llega a Venezuela?

No está documentado científicamente, pero su aparición coincide con la reciente aceleración de la diáspora migratoria venezolana hacia países que ya han sido afectados por esta plaga financiera que depreda los ahorros de sus participantes.

Quizá el único elemento novedoso de este esquema piramidal, también conocido como Telar o Mandala de la abundancia, rueda de la amistad o célula de la gratitud, es la viralidad que le han impreso redes sociales como Whatsapp y Facebook.

Estos canales resultan terriblemente convenientes para transformar a familiares y amigos en inversionistas/víctimas, ya que el mensaje de captación gana credibilidad en la medida que proviene de personas en las cuales confiamos, que de paso afirman haber tenido beneficios económicos extraordinarios.

¿En qué consiste?

La “flor” se compone de 15 pétalos (cada uno representa a una persona) y un centro, divididas en cuatro niveles:

Primer nivel: Está conformado por el organizador del esquema, quien difundirá la cadena, recibirá el dinero y atraerá a los dos primero pétalos de la flor.

Segundo nivel: Se les conoce como “los apoyos” y su función es reclutar a dos personas más cada uno. Estos quedan a la espera de que el primero salga del centro para pasar a ocuparlo y cobrar.

Tercer nivel: Está conformado por las cuatro personas que ya entregaron su aporte y deben atraer a dos nuevos participantes para poder avanzar.

Cuarto nivel: Se compone de ocho personas (los pétalos externos) que deberán aportar más dinero para completar el monto que captará quien inició la flor.

Las ganancias

En cada país las cifras del aporte individual varían, pero generalmente se trata de montos que lucen exorbitantes en el conjunto y relativamente alcanzables para cada participante.

En el caso de Venezuela el número mágico es el de 100 dólares, lo cual significa que una vez completada la flor, el centro pasará a cobrar 800 dólares.

Una vez que se consiguen esa suma se la depositan a la persona que formó la flor, la persona del centro se sale y forman nuevas flores con su centro las 2 personas que estaban “apoyando” a difundir la flor, los apoyadores les consiguen personas que meterán más dinero y así sucesivamente.

¿Porqué es una estafa?

Según explica la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) de México, “el punto clave para que estos sistemas se mantengan es que requieren seguir captando dinero de nuevos ‘inversionistas’, hasta que llega un momento en que se vuelven insostenibles”.

Esto quiere decir que para seguir funcionando, la cadena debe repetirse infinitamente, ya que si se rompe, quienes aportan dinero nunca podrán recuperarlo ni mucho menos obtener las ganancias al llegar al centro.

La retórica de esta nueva pirámide financiera está apuntalada con videos en Youtube que explican la dinámica del sistema, además de prometer otros beneficios mágicos una vez que se complete el ciclo.

Para afianzar el discurso, los niveles de la supuesta flor son bautizados con el nombre de elementos (aire, agua, viento, tierra o fuego) que son muy populares entre los seguidores de la llamada Nueva Era, pero al final lo único mágico en todo el asunto es el acto de desaparición que ejecuta el promotor de la estafa una vez que obtiene sus dividendos.

 

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Archivo

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