¿Quiere comprar plantas eléctricas..? Protéjase de los estafadores

El caos eléctrico, que se intensificó a partir del 7 de marzo, disparó la venta de plantas eléctricas en Maracaibo. Equipos de diversos tamaños y potencias que se ofertan en comercios, redes sociales y hasta en las calles.

Parte de estos equipos entran al país por Maicao o los traen de estados Unidos o Panamá. Sin embargo, muchas de las plantas eléctricas que venden en la ciudad no poseen garantía ni respaldo de servicio técnico, por lo cual representan un riesgo para el comprador.

En Maicao, “las solicitudes alcanzan récords importantes al punto que en algunos almacenes ya se agotaron. Los interesados cancelan el producto en su totalidad para recibirlo en ocho días”, refirió el periódico colombiano La Guajira Hoy.

Las plantas eléctricas más buscadas  son las domésticas. Principalmente, los usuarios quieren encender neveras, ventiladores o bombillos. Aunque está capacidad de generación también depende de la capacidad de su bolsillo.

Lo más económico que se consigue en el mercado hoy día, son plantas portátiles y manuales a gasolina. Estos equipos pueden costar entre 250 y 300 dólares en efectivo y poseen una capacidad de generación de tres o cuatro mil vatios. Le siguen las de 12 o 15 mil vatios que cuestan alrededor de 1.000 o 1.500 dólares.

También se ofrecen en las esquinas, además de plantas eléctricas, lámparas de carga solar, ventiladores a batería y convertidores. Todo pagado en dólares, sin garantía y sin la posibilidad de volver a verle la cara al vendedor si el equipo falla.

Cómo comprar plantas eléctricas y no ser estafado

Salir airoso de un negocio que se realiza en el centro de la ciudad o en cualquier calle marabina depende de la buena voluntad del vendedor y la suerte del comprado, solo de eso.

Que algún equipo salga defectuoso es una “ruleta rusa”, porque muchas veces ni el mismo vendedor ambulante está familiarizado con el uso y los pormenores técnicos del generador, así que menos podrá saber si la planta funciona de manera óptima.

Said Arguello, especialista en el ramo con 17 años de experiencia, explica que lo más importante es asesorarse con un especialista. “Hay gente que está en el ramo por oportunidad y que hace meses vendía en las redes sociales harina o papel higiénico por bultos y hasta boletos aéreos”.

Para Arguello traer un generador eléctrico a Venezuela implica no solo venderlo, sino tener capacidad de asesorar al cliente y brindarle mantenimiento y reparación en caso de fallas.

“El cliente debe saber invertir en la solución correcta y adquirir el equipo del tamaño, la capacidad y el combustible que se adapte a sus requerimientos. Nosotros brindamos asesoría previa y posterior a la venta”.

Un equipo a la medida de sus necesidades

Primero es necesario estudiar el caso y conocer las necesidades del comprador, su rutina y ofrecer una solución idónea, con la capacidad y el combustible correcto. “No es igual vivir en un apartamento, donde no se recomienda plantas de combustibles líquidos como gasolina o diésel”.

Las amas de casa no están capacitadas para la manipulación de plantas eléctricas, combustible, del humo y el monóxido de carbono, así que para los apartamentos se recomiendan otro tipo de soluciones, como los inversores con batería o paneles solares.

“Por ejemplo, en una casa donde tienen una buena presión de gas se recomienda una planta eléctrica a gas para que no dependan del combustible de terceros. En un comercio, donde tiene muchas áreas al aire libre lo ideal es un equipo con combustible diésel”.

Ahora más que nunca, lo barato sale caro

Después de comprarla se ofrecen servicios de arranque y puesta en marcha, adiestramiento para la operación y servicio postventa. “Esto significa que los podemos atender ante una falla, brindar mantenimiento preventivo, cambios de aceite y filtro”

Los equipos que se traen legalmente al país ofrecen hasta cinco años de garantía. Al contrario, los aparatos que entran por la frontera pierden la garantía al sacarlos de su país de origen. “Si la planta falla o tiene algún desperfecto no hay quien se haga cargo”.

Para Arguello, en este punto del caos y la crisis, el refrán popular “lo barato sale caro” se ajusta como nunca. “A veces es mejor gastar un poco más y comprarle a una empresa local que puede asesorar, brindar soporte técnico y garantía”.

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Archivo

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