El único protesista estético de Venezuela es zuliano y se llama Omar Pérez

Detrás de tanto yeso, látex y acrílico se esconde un hombre innovador. Su taller es su casa: ahí vive y trabaja. Su fundación, Restauradores de ángeles, es su refugio. Omar Pérez tiene 59 años y combina el arte, el conocimiento y los materiales industriales.

Estos tres elementos recogidos en la anaplastología, la ciencia que estudia la reconstrucción con prótesis estética de silicona, los reúne en su espacio el zuliano, único protesista cosmético en Venezuela, certificado por el Ministerio de Ciencia y tecnología.

La historia de Pérez se remonta a 2003, cuando se percató de sus habilidades artísticas. Entonces comenzó a estudiar escultura, pintura y modelaje en la escuela de fotografía y arte Julio Árraga. Desde el principio lo tuvo claro: quería ser artista. Ya más adelante estudió Ingeniería en Materiales industriales para completar el saber.

Lo primero que probó fue tallar en madera. Pero se dio cuenta de que un dedo o cualquier parte humana no quedaba bien en un material tan áspero, rústico, así que lo que siguió fue ensayo y error. “Indagué y busqué materiales más blandos de manera que pudiera imitar las formas humanas. Así, nació primero un dedo, luego ojos, orejas y narices. No hay nada que no puedas conseguir con la cosmética”.

De esa forma se involucró con el estudio prótesis cosméticas. Descubrió la anaplastologia porque “hay que combinar el arte con el conocimiento y el material”. Fue pasando de material en material hasta llegar al látex y silicona.

 

Hombre hábil  

Omar Pérez es curioso, como todo investigador. Trabaja por los otros. Habla de su trabajo con pasión, y muestra, siempre enérgico, las piezas de su autoría. Camina de un lado para el otro, buscando dedos, ojos, narices, piernas, brazos y orejas. Pareciera que 24 horas no le alcanzaran para innovar.

“Estamos preparando el lanzamiento de una andadera con ruedas para personas que pueden pararse pero que no son capaces de mantenerse en pie por sí mismas. Esta investigación la llevó a cabo con la doctora Maribel Adrián, de la Universidad Rafael María Baralt”.

También ideó una prótesis para personas con fisuras en labios, encías y paladar. “Es una buena opción  para quienes presentan malformaciones congénitas”. Otra de sus novedades es la modelación de senos para mujeres que han sufrido de carcinomas.

Este zuliano ha dedicado los últimos quince años a restaurar ángeles, como su fundación. Toma a los seres humanos con ausencia de órganos externos y les da una nueva oportunidad para ser completos. “Espero que nunca lo necesiten, pero mi taller está a la orden”, se ofrece jocosamente.

Su carrera ha estado llena de aciertos. En 2015, lo galardonaron con el Premio Nacional de Innovación del Consejo Nacional para las Personas con Discapacidad (Conapdis) por elaborar un bastón social para ciegos. El mérito residió en organizó un taller para que ellos aprendieran a fabricar los instrumentos, sostiene mientras muestra cómo se abre y se cierra el bastón color plata.

En su taller, dividido apenas por una cortina azul de su casa materna, hay figuras de madera con forma de elefantes, indios y mujeres en cinta. Los detalles de las piezas dan la impresión de que se observa una fotografía hecha con la técnica de hiperrealismo. Similares detalles caracterizan sus piezas: hay dedos con uñas y huellas dactilares, ojos con nervios y venas y narices y orejas con los pliegues propios de la piel.

Todo está hecho a la medida, personalizado. El paciente se presenta en su taller, él envía hacer una serie de estudios médicos, toma las muestras de los órganos a reproducir y los modela en su tamaño natural. Lo hace con moldes de yeso y los perfecciona con el arte que aprendió en la Julio Árraga.

Omar Pérez es un hombre inquieto. Su pasión por el arte y su altruismo lo han llevado a mostrar su trabajo en universidades nacionales y eventos en el exterior. El próximo será en República Dominicana el 19, 20 y 21 de agosto, en el 5to. Congreso Mesoamericano de Ciencias Médicas. Allí expondrá sus prótesis cosméticas. Su intención, además de mostrar las innovaciones que se hacen en Venezuela, será vender las piezas a precios sociales.

El artista es inquieto, es humilde. Durante toda la entrevista insistió en una sola cosa: nombrar a los integrantes de la fundación Restauradores de Ángeles. Con asombrosa fluidez, nombró, sin titubear, a Angélica Pérez, Alfredo Pérez, Germma Gallettino y Maribel Adrián. Es ese el equipo del que se enorgullece cada vez que le coloca una pierna, un brazo o un dedo a un paciente que contacta a la organización sin fines de lucro.

   Por: Raúl Semprún

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