¿Solo y “abollao”? Cómo encontrar pareja en tiempos de caos

Tal vez la frase suene chocante, pero el verbo popular es el que se conecta mejor con el sentir de los adultos solteros hoy en día. Miguel tiene 50 años, es divorciado y con deseos de “rehacer su vida”. Sin embargo, cada vez se le hace más “cuesta arriba” encontrar las oportunidades para salir, “visibilizarse” y encontrar una posible pareja acorde a sus aspiraciones y pretensiones.

En un mundo, donde la palabra millón no alude a la prosperidad, desde su desempeño como comerciante le resulta complicado reunir los fondos suficientes para invitar a salir a una mujer. “Es lamentable, pero una salida con cena y unos tragos es algo casi impagable para el ciudadano promedio”, comenta y admite que esa incapacidad financiera lo aleja de la posibilidad de concretar un “encuentro amoroso”.

Luzmarina tiene 45 años, es divorciada y “arde de deseos” por tener un compañero, alguien que la rescate de su soledad. Pero desde su divorcio, hace 12 años, se dedicó a la crianza de sus hijos y se olvidó poco a poco de ser mujer. Ahora, que sus vástagos crecieron y se fueron del país, no encuentra las manera de mostrar que está disponible sin parecer desesperada.

Ella no acepta la idea de “vivir la vida loca” como algunas de sus amigas, quiere algo formal y que le brinde seguridad, amor y compañía hasta que “la muerte los separe”, pero los caballeros con ese perfil pasan de largo, sin mirarla, a pesar de que es una mujer hermosa y profesional.

¿Afecto, sexo o pareja?

Al parecer las limitaciones económicas y los prejuicios son dos de los principales obstáculos para encontrar pareja en estos tiempos, cuando se es adulto y solitario. Ángel Pinto, especialista en parejas, indica que, la mayor parte de las limitaciones son mentales y que tener pareja vas más allá de la necesidad de llenar vacíos o tapar huecos emocionales.

“Lo primero que debe preguntarse la persona, hombre o mujer, es ¿Qué es lo que realmente quiero?, porque muchas veces se confunde la carencia de afecto o de sexo, con el verdadero deseo de tener una pareja formal. Es importante diferenciar nuestras necesidades, allí está la clave”.

Pinto asegura que la carencia de afecto y de contacto físico no sexual, como abrazos y caricias, tiende a confundir a las personas, sin importar su edad, pero en la adultez se agudiza la necesidad, porque ya se cumplieron una serie de “requerimientos sociales”, que ocupan buena parte de la vida, entonces al cumplir con las metas profesionales y familiares, el hombre o la mujer sienten que están vacíos.

“Así como en la adolescencia se tiende a genitalizar la falta de afecto familiar y es cuando los jóvenes buscan a toda costa llenar ese vacío con sucesivas parejas sexuales; en la adultez los sentimientos de soledad y carencia afectiva se vuelcan en una búsqueda desenfrenada de parejas sexuales”, asegura el experto.

Los vacíos emocionales no se pueden llenar desde afuera. “Los sentimientos de soledad, desilusión, desengaño o duelo es necesario trabajarlos desde nosotros mismos. es un ‘yo con yo’, donde otra persona solo entra a complicar la situación. La recomendación es consultar con algún especialista, para trabajar esas carencias y luego, la pareja ideal llegará”.

A la medida de los tiempo

Los prejuicios son una manera de condicionarse ante lo desconocido. Anticipar el engaño, la infidelidad y los juicios de los demás, representan las excusas con las que el miedo al fracaso se coloca en un lugar aparentemente seguro. Es como la “zona de confort” donde los solteros se ubican, para resguardarse del dolor.

“Es usual que las personas sigan interpretando la vida amorosa igual que lo hicieron durante la adolescencia. Por ejemplo, una mujer adulta que nunca se casó seguirá esperando el ‘príncipe azul’ y salir de ‘velo y corona’ de su casa, una divorciada buscará el ‘amor ideal’ para construir el hogar perfecto, y un hombre se arriesgaría a juzgar ‘reputación’ de una mujer independiente, que rompa con las barreras que le impone la sociedad”, comenta.

Cada quien debe evaluar y ser coherente. “La perfección no existe sino en los ideales y convencionalismos. Si lo que quiero es tener sexo, pues debo ser franco, primero conmigo y luego con el otro, porque la deshonestidad trae malos entendidos. Ahora, si por el contrario, estoy disponible para una pareja de largo aliento, entonces es el momento de evaluar en cual lugar podría estar esa pareja que busco”.

Buscando o dejándome encontrar

La mejor manera conocer nuevas personas es dejándose ver. Parecería una labor fácil, pero está más relacionada con la forma de sentir que con la manera de ser o estar. “Si inconscientemente quiero pasar desapercibida, nadie me verá así esté en un lugar concurrido y así sea super atractiva. Eso tiene que ver con el miedo a fracasar y el rechazo interno a las personas del sexo opuesto”, comenta María Andrea Sánchez, coach de vida.

Salir a la calle con una actitud de apertura, de alegría y merecimiento es el atributo que mejor seduce al sexo opuesto. “Son esas personas espontáneas, afectuosas y sin prejuicios las que llaman la atención del todos. La queja, el mal-estar y la discriminación son como un repelente”, indica.

Estar disponible, sin angustia, necesidad o desesperación ilumina a la persona. “La idea no es buscar, sino dejarme encontrar. Somos como un imán energético que atrae a los iguales, entonces debemos ser tal cual como la pareja que deseamos tener. Desde esa mirada, el amor nos encontrará irremediablemente el el momento justo, en el lugar preciso y de la manera indicada”.

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Archivo

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