Provenzani: “Este no es el momento de ganar dinero sino de crecer con todo y la crisis”

Crecer en un contexto hiperinflacionario que erosiona aceleradamente la capacidad de compra de los usuarios, luce como un contrasentido para una empresa de consumo masivo, pero Alfredo Provenzani, presidente de Nacional de Alimentos, S.A. (NASA), considera que esa es precisamente la hoja de ruta para aprovechar las oportunidades que se abren en tiempos convulsionados.

“Hoy por hoy no estamos pensando en obtener utilidad. Este no es momento de ganar dinero, sino de mantenernos y tratar de crecer con todo y la crisis. No puedes pensar que vas a sacar dinero sino que más bien tienes que inyectar”, afirma el empresario que en los próximos siete meses tiene prevista la apertura de dos supermercados de 7.500 metros cuadrados que se suman a las cuatro tiendas ya operativas (3 en Maracaibo y una la Villa del Rosario).

De las dos nuevas sucursales que sumarán aproximadamente 500 trabajadores a la familia de 600 empleados que ya laboran en NASA, la primera será la de Fuerzas Armadas (hoy Av. Paul Moreno), originalmente prevista para abrir sus puertas en diciembre de 2017, pero debido a las dificultades que impone la inestabilidad cambiaria, ahora quedará para Abril-Marzo de 2018, mientras que la de Bella Vista (antiguo IMGEVE) se estrenará a mediados del próximo año.

“En la zona norte estamos trabajando todo lo que es la parte gris de las obras, restaurando los servicios de aguas negras, blancas y electricidad, para luego pasar a los acabados y proceder con la apertura. En materia de equipos ya contamos más del 50% pero para nadie es un secreto como han subido las cosas”, acota el empresario de ascendencia italiana, al detallar que para poder avanzar a pesar de las limitaciones que Sudeban impone a la banca en materia de préstamos, han tenido que recurrir a más de una entidad y fraccionar el proyecto en tres etapas, ya que ningún banco puede cubrir la totalidad de lo requerido.

Provenzani resalta que la industria alimentaria ha apoyado en gran medida los planes de crecimiento en unidades de sus tiendas, así como de cualquier otro supermercado que esté invirtiendo, a pesar de las limitaciones que existen de materia prima.

“He visto empresas que cuando se dan cuenta que un cliente mueve la mercancía hacia Colombia con bachaqueros le dejan de vender, no puedo nombrar quiénes pero las hay. Antes las empresas (proveedores) no le paraban, porque querían vender, hoy se están preocupando porque el producto llegue donde tiene que llegar”, afirma el presidente de NASA.

A juicio del especialista en consumo masivo, la sinceración de ciertos precios que ha permitido el Estado en tiempos recientes, también ha dado oxígeno a la industria, ya que era ilógico que hubiese productos donde el empaque era más caro que el contenido.

Para tratar de mantener sus inventarios NASA ha optado por una agresiva estrategia de compras y precompras a gran escala que le dan una preferencia ante los proveedores, sin embargo la estrategia tampoco les ha resguardado de los ajustes por hiperinflación, por lo que buscan alternativas para abaratar el costo final para el consumidor.

“El público dedica su mayor cantidad de ingresos en alimentos. Tratamos de ver en qué forma logramos que puedan comprar mayor cantidad a mejor precio. Tenemos la marca líder pero tratamos de tener alternativas de calidad y que sean más económicas. Cuando un producto es muy caro como ocurrió con el pollo le dimos al usuario la posibilidad de comprar la mitad y así sucesivamente”, indica Provenzani, al agregar que incluso en la panificadora han tenido que surtir a la competencia, ya que si optan por guardar la materia prima solo para ellos, el desabastecimiento en el resto del mercado los haría colapsar ante la demanda.

Aunque el presidente de NASA insiste en que es mejor siempre ver el lado medio lleno del vaso, admite que el próximo año “luce critico a nivel de precios” si no se toman medidas claras con el tema cambiario, ya que el tema de fondo es el costo de la materia prima.

“Estamos hablando de que a las 11 de la mañana tienes un precio y en la tarde tienes otro precio del mismo producto. El producto viene rodando desde Valencia a Maracaibo y te dicen que se aguante el camión porque va otra factura con precio nuevo. Mucha gente lo exhorta a uno a denunciar ante la Sundde, pero no puedes hacer eso porque el proveedor tampoco está errado, ya que si no procede así no puede reponer inventarios”, defiende Provenzani, al señalar que un claro ejemplo es lo ocurrido con el pollo y la carne, que fueron regulados y terminaron desapareciendo.

En esta materia, el empresario insiste en que un producto no se puede regular por debajo de sus costos naturales, pero si se puede controlar el margen de ganancia para lograr el mejor precio posible para el público.

Más allá del rol del Estado, Provenzani enfatiza en que los comerciantes y consumidores también deben hacer ajustes en sus patrones de venta y consumo, ya que hoy día hasta la forma en que se empaca un producto para la venta al detal termina impactando de manera importante el precio final.

“Una bandeja de anime donde va la charcutería, más el envoplast y la etiqueta ya valen 8 mil bolívares, si le pones eso a 200 gramos de jamón, cuánto representa. Eso hay que cambiarlo, por ello ahora estamos comprando papel parafinado que es más económico para no castigar al consumidor, quien también debe comenzar a cambiar. Tal vez ya no deban comprar 200 gramos diarios sino un kilo a la semana y se ahorra el empaque”, ejemplifica el empresario al concluir que todos deben adoptar mejores prácticas para lograr el mayor beneficio.

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Foto: Archivo

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