“Lugares de ambiente” dejan el closet y conquistan la vanguardia en Maracaibo

Para hablar apropiadamente de este tema, antes que nada hay que dejar de lado los prejuicios y los sórdidos estereotipos de la década de los 80’s. El concepto de una disco gay ya poco se parece a icónica escena de “La Ostra Azúl” en la película Locademia de Policías, donde rudos patoteros con bigotes a lo Freddy Mercury y pantalones de cuero bailaban acarameladamente el mambo instrumental de “El Bimbo”.

De hecho, en los últimos años los ahora denominados “lugares de ambiente” en Maracaibo han pasado del underground al mainstream, gracias a un proceso de asimilación cultural que ha ido atenuando gradualmente la rampante homofobia que caracteriza a nuestra idiosincrasia latinoamericana.

Pragmatismo y tolerancia

Las nuevas generaciones de mentalidad más abierta y con valores más arraigados de tolerancia y respeto ahora ven estos negocios no solo como alternativas válidas de recreación, sino como lugares de moda donde se rumbea mejor y se bebe más barato que en otros clubes similares, a pesar de que fueron inicialmente ideados para un segmento de mercado que solía estar subatendido y hasta estigmatizado por la moralidad religiosa.

También es necesario aclarar que no todos los sitios de ambiente son iguales ni están abiertos al público en general, ya que algunos de estos espacios han sido diseñados con la misión específica de resguardar la privacidad e identidad de una clientela que por diversas razones prefiere mantener en absoluto secreto su orientación sexual.

Diseño, vanguardia, tendencias y modas son categorías que habitualmente van asociadas a una industria del consumo donde la comunidad LGBT (lesbiana, gay, bisexual y transexual) siempre ha tenido gran presencia e influencia, por ello es natural que los espacios orientados a captar a dicho público apunten a desafiar los convencionalismos con conceptos que brindan una experiencia multisensorial que termina marcando pautas en lo estético y artístico.

La calle del ambiente

En Maracaibo la conocida Calle Carabobo en el casco histórico de la ciudad, se ha convertido recientemente en epicentro del entretenimiento para consumidores con un estilos de vida alternativos, gracias a la instalación de tres establecimientos enfocados hacia la demografía LGBT.

La ruta comienza en el extremo oeste de la calle 94, entre avenidas 6 y 7, con Ceybar –los mismos del extinto Boodoo de Costa Verde- donde por el costo de la entrada que oscila entre los $3 por persona y $4 por pareja, los asistentes pueden disfrutar entre las 10.00 pm y 1.00 am de barra libre de tragos y cerveza, ambiente techno y música electrónica de diversos estilos con el DJ de la casa o invitados especiales.

Siguiendo hacia el este en sentido diagonal a Ceybar se encuentra Wings, el más nuevo de los establecimientos, que cuenta con tres niveles de ambientes diferenciados para acomodar distintos perfiles de rumba. En la planta baja está el clásico estilo Disco con las barras y los DJs, seguido por un lounge electrónico en el primer piso y una terraza al aire libre con música hip-hop y urbana en la azotea. La entrada tiene varios costos dependiendo de la modalidad, que va desde el brazalete cervecero de aproximadamente $2 por persona, hasta la botella de ron que ronda los $5 y brinda acceso para 4 personas.

La tercera y última escala de ambiente en la Calle Carabobo es LUX Club Disco, anteriormente conocida como Bulevar, que organiza noches temáticas y tiene un costo de entrada con precios y promociones similares a las de Wings y Ceybar.

Para todos los gustos

En la avenida 16, entre calles 72 y 73, frente al restaurante Picaña, se encuentra Distrito 72, un nombre que seguro le sonará familiar a los aficionados de la ciencia ficción ya que es un bar inspirado en los Juegos del Hambre. La propuesta musical ofrece presentaciones en vivo de grupos de reggaetón, hip-hop y techno urbano.

Para gustos más discretos que no se sienten cómodos con las multitudes o las caras desconocidas está Bacus, un establecimiento ubicado en la calle 71, entre avenidas San Martín y Bella Vista (al lado de Dolcissimo) que funciona como restaurante de carnes para público masculino durante el día y como disco gay en las noches. Tienen un estricto código de admisión ya que solo pueden atender quienes reciban una invitación, y estos a su vez pueden llevar a un acompañante. Las futuras visitas dependen del comportamiento demostrado en ocasiones previas.

Maserati es el nuevo nombre del nightclub anteriormente conocido como Picasso, que está situado al final de la Plaza del Buen Maestro, junto al Parque la Marina. Al igual que Bacus, solía manejar un esquema de “exclusivamente invitados” pero en la actualidad está abierto a todo público con el pago del consumo mínimo en la entrada.

Quizás la alternativa más singular es un pequeño bar llamado Ross, el cual se encuentra en las inmediaciones del Centro Comercial Los Niveles en la calle 76, que va dirigido a un segmento de la comunidad gay llamado “oso”, el cual está integrado por hombres de talla grande (gordos o musculosos) con mucho vello corporal y poco cabello, aunque también es frecuentado por personas maduras.

Cada uno en lo suyo

Contrario a lo que pudiera pensarse, la clientela LGBT mantiene un comportamiento de recato a pesar de que se siente cómoda en el marco de su propia comunidad, por cuanto nadie quiere hacer una cómica que pueda avergonzarlo en frente de amigos y familiares, por eso siempre hay un aire de respeto ya sea hacia otras personas gay o straight.

“Es una idea infundada que en los lugares de ambiente la gente anda manoseándose o besándose frente a todo el mundo. Cada quien está pendiente de su propio grupo y baila con quien quiera. Aquí no se ve eso de que le envíen un trago a alguien para invitarlo a una mesa o miradas insinuantes en el baño. Eso es algo que se da en otros países, pero aquí la gente respeta mucho porque no sabe quién pueda reaccionar mal” comenta un cliente asiduo de este entorno.

A pesar del machismo y la homofobia todavía presente en la ciudad, Maracaibo ha dado importantes pasos hacia el respeto de la sexo-diversidad. Los lugares de ambiente convertidos en tendencia son indicadores de que una mentalidad cosmopolita está creciendo en las nuevas generaciones, dispuesta a valorar a los individuos por sus cualidades humanas y no por su orientación sexual.

 

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Cortesía

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