“Los Morán” cambiaron sus “Calderos por un Wok” en la esquina de la 3G con 77

En enero de 2017 el restaurante que más vendía en la llamada Zona 3 de Maracaibo cerró sus puertas cuando el negocio de la comida bufett por peso se hizo insostenible; sin embargo la desaparición de Caldero’s no fue una derrota para sus creadores sino el inicio de una metamorfosis que está a punto de romper el capullo.

Ángel Morán Blanco, socio del restaurante contó a Tu Reporte en octubre del año pasado, que el tema inflacionario provocó un desajuste en los costos operativos del establecimiento que vendía hasta 400 almuerzos diarios, lo cual fue impactando progresivamente el precio final de la comida, hasta que llegó un momento en que superó la capacidad de pago del público al cual estaba dirigido.

La solución al dilema de los Morán parecía obvia pero requeriría de una nueva inversión en tiempos de recesión económica. El negocio debía reorientarse a una clientela de mayor perfil que seguía consumiendo en restaurantes, y para ello debían hacerle un “extreme make-over” a un local alquilado que ya no estaba facturando.

Evolucionar o desaparecer

A pesar de las circunstancias, los propietarios decidieron apostar a futuro y hacer el “fly de sacrificio”, antes que dejar perder el punto estratégico que habían capitalizado con éxito durante 5 años en la esquina de la calle 77 con avenida 3G (donde se juntan la vía más importante del macrocentro de la ciudad y la llamada zona gourmet).

Durante 12 largos meses el antiguo Caldero’s se sumió en una crisálida de latón galvanizado para ocultar su transformación de miradas curiosas o nostálgicas que transitaban diariamente por el desaparecido comedor ejecutivo.

Los sacos de cemento y lo trabajadores ingresaban en la obra, al ritmo de las peripecias que supone el construir en un mercado signado por la escasez de materias primas, hasta que una forma comenzó a emerger tras la mampara que resguardaba la fachada del nuevo restaurante.

Los cuadrados de tonos magenta y carmesí desaparecieron tras una superficie de ladrillo alternada por marcos metálicos de color marrón con franjas verticales de mampostería anaranjada. El marco blanco de geometría irregular diseñado por el arquitecto Carleto Guanipa dio paso a una estructura más simétrica y ceremonial, con fondo negro, pérgolas grises y puerta rojo quemado bajo un marco en obra limpia rematado por una viga curva al estilo “Shogun”, que dio las primeras claves sobre lo que vendría.

Unos van y otros vienen

A escasamente una cuadra, el infortunio de otro restaurante se transformaría en una oportunidad dorada para el nuevo emprendimiento. El cierre inesperado de Ciao Ristorante, a quienes no les fue renovado el contrato de arrendamiento del local perteneciente a los Kristoff, otorgó a finales del 2017 una pieza faltante en el rompecabezas que armaban los Morán.

Los trabajadores que quedaron cesantes en Ciao -siendo una mano de obra especializada y debidamente entrenada- casi inmediatamente fueron convocados a entrevistas de trabajo para formar parte del nuevo proyecto de estilo asiático.

Para el momento del cierre, Caldero’s contaba con un equipo de cocina de casi 32 personas dirigidas por el chef Michel Beauchamp, pero mucho tiempo había pasado y muchas personas de ese staff se habían enlistado en la diáspora que ha venido desangrando al país de su recurso más valioso. Necesitaban refuerzos en la cocina además de mesoneros y otro personal de atención al público, que nunca habían tenido en su antiguo formato de buffet.

Finalmente con todo listo para arrancar el rumor del nuevo restaurante se fue transformando en un eco cada vez más fuerte en la comunidad empresarial de la región. El nuevo proyecto de los Morán seguiría la tradición de su nombre anterior pero con un giro cultural de 180 grados.

Cambio de utensilio

La enorme cocina frente al autobanco del Mercantil de 5 de Julio ya no estaría repleta de “calderos” para cocinar las recetas criollas con un toque gourmet, sino que en su lugar se instalará un enorme crisol asiático donde se fusionarán los sabores de comida oriental que ofrecerá el nuevo restaurante llamado “Wok 77”, en alusión a la sartén usada por japoneses, chinos y vietnamitas para saltear y guisar sus exóticas creaciones.

Tal parece que Wok 77, buscará ofrecer un amplio rango en el espectro de la comida asiática de alto nivel, un nicho de mercado hasta ahora desasistido en la ciudad, donde durante algún tiempo proliferaron y decayeron restaurantes chinos de baja y media gama y luego una fiebre de sushi que tiende a desaparecer ante el hastío de comensales que buscan una mejor relación precio-valor-cantidad a la hora de sentarse a la mesa o el tatami.

A pesar de que la infraestructura del nuevo restaurante y el personal parecen estar listos para abrir sus puertas, las coyunturas políticas han obligado a una pausa estratégica para ver qué ocurre después de las elecciones presidenciales previstas para finales de abril.

Lo más probable es que Wok 77 abra sus puertas en mayo cualquiera sea el mapa político, salvo que los escrutinios den pie a un nuevo período de agitación social como los que se registraron entre abril y julio del año pasado, así que si usted es fanático de los sabores agridulces, picantes, crujientes y las combinaciones sorprendentes de mariscos, carne de cerdo, nueces, frutas, y verduras, prepare los cubiertos o los palillos porque en la esquina de la 77 con 3G se está cocinando algo bueno.

 

 

Redacción y fotografía: Luis Ricardo Pérez P.

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