La LGBTI fobia es una “enfermedad de transmisión social” que mata

Si usted es de los que cree que la homofobia ya no existe en esta sociedad, lamentablemente esta equivocado. Tal vez se ha suavizado un poco en la última década, sobre todo en el plano de la convivencia, pero aún causa estragos en el plano legal, laboral y de salud.

Johan Leon, director general de la Asociación Civil Acción Zuliana por la Vida (Azul Positivo), refiere que la LGBTI fobia es “una enfermedad de transmisión social que no sólo se acciona desde lo personal, sino que también implica mecanismos sociales de segregación y exclusión. Aunque muchos no la vean, existe, y causa mucho daño”.

Como ejemplo, León cita que, en 2014, Azul llevó una propuesta al Consejo Legislativo del Zulia (CLEZ) para declarar el 17 de mayo como el Día Regional de la No Discriminación Sexual, pero “ni lo consideraron. Recibieron el oficio por cortesía y nos dijeron que sus vínculos con la iglesia no les permitían apoyar esas causas”.

El activista insiste en que la homofobia está presente en el día a día marabino, pero de manera silente, en los sectores salud y educación, en el plano laboral y hasta para hacer compras. “Los transexuales son los que se llevan la peor parte. Por ejemplo cuando acuden a un supermercado o quieren adquirir una bolsa del CLAP, no les venden porque su documento de identidad no corresponde con su imagen”.

Todo depende del nivel de visibilización, mientras más evidente sea la preferencia sexual de la persona, mayor resulta la discriminación. “Conozco una chica transexual que ingresó a la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES) y la obligaron a cambiar su apariencia. Ella tenía que disfrazarse de varón para que la dejaran entrar a clases, ponerse una gorra y usar franelas anchas y chaquetas”. Situaciones como estas atentan con el libre desenvolvimiento de la identidad que es un derecho constitucional y humano de los ciudadanos.

Con la misma vara

En cuanto a los servicios de salud, León asegura que todo paciente homosexual es catalogado como enfermo de VIH/Sida. “En los hospitales y clínicas asumen que el homosexual es seropositivo y se les impide donar sangre. No es una prohibición legal o explícita, pero tácitamente, entre las preguntas que integran el formulario previo a realizar una donación, se consulta dos o tres veces por la orientación sexual del donante, con preguntas como ¿Ha tenido relaciones sexuales recientemente? o ¿Mantiene relaciones sexuales con personas de su mismo sexo?

El director de Azul insiste, que la supuesta aceptación y tolerancia se manifiesta es en el plano familiar y de la convivencia, pero ser homosexual sigue siendo una ofensa cotidiana, sobre todo en las trifulcas políticas, como cuando a un hombre débil lo tildan de “mariquito” o a uno que está haciendo cosas inaceptables se le dice “maricón”.

Mes de la no discriminación

Hace casi 30 años la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud eliminó del catálogo de enfermedades mentales la homosexualidad y el Comité de Derechos Humanos ha condenado repetidamente la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género.

Sin embargo, el aumento de la discriminación y la violencia contra las personas que integran la comunidad de lesbianas, gais,​ bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) demuestran la necesidad de continuar celebrando en mayo el Día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género.

Un 10% de las personas LGBTI sufre discriminación en la asistencia sanitaria y este porcentaje aumenta a un 19% en el caso de personas transgénero, según los datos de la encuesta realizada en 2013 por la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA), que pone de manifiesto igualmente que un 47% de las personas encuestadas son acosadas por su orientación sexual, un 26% son agredidas o amenazadas con violencia por sus preferencias y un 66% tienen miedo a ir por la calle de la mano de una pareja del mismo sexo.

Una lucha del día a día

Al respecto, Azul organiza actividades comunitarias en todos los municipios del Zulia, para fomentar la no discriminación por orientación sexual e identidad de género que a diario padece la comunidad LGBTI.

“Trabajamos en el eje transversal y ofrecemos educación sobre diversidad sexual e incluimos el tema sobre la inclusión de género y el respeto. Hemos tenido una experiencia espectacular con las comunidades rurales indígenas, donde llevamos el mensaje y lo han recibido de una manera respetuosa e inclusiva”, detalla León.

En última instancia, este tema continúa siendo responsabilidad del Estado, desde donde deben salir las políticas de inclusión y apertura para esta comunidad que es tan numerosa en el Zulia y en Venezuela.

“La primera célula educadora es la familia, porque si un hombre irrespeta a un homosexual delante de sus hijos, ese niño o adolescente crecerá con la tendencia a burlarse y maltratar a los homosexuales. En cambio, si en esa familia se fomenta el respeto y la inclusión, los hijos serán personas más abiertas, respetuosas y consideradas”.

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Archivo

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