Gran Hotel Delicias, un “caballito de batalla” que no se frena ante las dificultades

El Gran Hotel Delicias (el más grande de los tres estrellas de la ciudad) es como los buenos  jeans que superan la prueba del tiempo y el uso. Resistente, funcional, cómodo, confiable y sin pretensiones, luce algunas evidencias del paso de los años y la adversidad, pero nunca pasa de moda y hasta puede llegar a sorprender si se le sabe combinar para la ocasión.

Desde 1976 su conveniente ubicación en la avenida que le dio el nombre, sumada a instalaciones y servicios que le permiten atender a grandes grupos de personas, han hecho de este “corcel de batalla” de la hotelería zuliana, el alojamiento predilecto de equipos deportivos, orquestas, grupos corporativos y público de convenciones que visita la ciudad.

Sorteando obstáculos

El mismo espíritu accesible y directo de su fundador, Mauro Franceschi, perdura hoy en la administración de este negocio familiar a través de su hijo Giancarlo, quien desde la oficina que heredó de su padre, mantiene un estilo gerencial pragmático y a puertas abiertas, que le permiten encarar los retos que impone la compleja realidad del país.

Ojos azules de una expresión altiva y serena, contextura fornida y camisa a cuadros de mangas cortas, delatan a un hombre que no le teme al trabajo duro ni se rinde ante las dificultades. Giancarlo Franceschi confiesa que de los 23 años que lleva trabajando en el hotel, este año ha sido uno de los más difíciles para el ramo.

“Yo estoy en la hotelería desde el año 94 y me atrevería a decir que este es uno de los años con menor ocupación que hemos tenido”, destaca el empresario, al recalcar que en líneas generales “Maracaibo ha manejado una ocupación del 25 al 30%, cosa que evidentemente no nos ayuda a realizar inversiones para mejorar las estructuras y reponer inventarios. Es bastante difícil”.

Franceschi reflexiona que a pesar de la aparente expansión que muestra el sector hotelero en la ciudad con emprendimientos de gran envergadura, la mitad de dichos proyectos avanza a un ritmo muy lento y en algunos casos tienen más de 4 años en construcción.

En una nota positiva, el empresario destaca que afortunadamente las últimas dos semanas (desde que inició noviembre) han sido las mejores del año, con una ocupación del 100%. “Esta mañana a las 6.00 am salieron del hotel casi 300 personas hacia Santa Marta, Colombia, a unos juegos latinoamericanos. Todavía la próxima semana hay una muy buena ocupación, ya que este fin de semana comienza a llegar gente de la Feria de la Chinita. Arranca la carrera ciclística y llegan unas 200 personas, luego arriban los que montan las tarimas y los grupos en una fecha más cerca de los amaneceres, pero después de la Feria parece que vamos a caer otra vez”.

Un mercado en declive

Este empresario explica que Maracaibo no tiene un turismo de recreación, sino más bien orientado al segmento de convenciones, el cual tuvo su mejor momento cuando el Palacio de los Eventos tenía una programación mensual con actividades como el Show petrolero, congresos y conciertos que convocaban a unas 10 mil personas en una ciudad donde la capacidad instalada de alojamiento es de máximo 5.000 camas, lo que terminaba beneficiando todo el sector.

Otro público al cual apuntaba tradicionalmente Gran Hotel Delicias es el sector comercio y la industria petrolera en la Costa Oriental del Lago, los cuales también han sufrido una disminución drástica en su actividad afectando al hotel.

“El mayor reto operativo que tenemos es tratar de mantenerle al cliente siempre un buen servicio a pesar de las dificultades (…) la escasez de productos que a veces no permite poderle brindar al huésped todas las comodidades. Todo lo que son jabones, papel higiénico y comida representan complicaciones operativas”, precisa Franceschi, al explicar que la intermitencia de suministros ha llevado a reducir el servicio de banquetes para matrimonios por lo complejo de atender grupos numerosos de invitados.

Al compás de los tiempos

En cuanto a infraestructura el hotel cuenta con dos torres, una de 108 habitaciones que abrió sus puertas en 1976 y otra de 66 habitaciones en 1993. Desde la inauguración se habían venido haciendo refrescamientos periódicos de lencería, toallas y alfombras, pero en 2010 se inició una renovación completa de la torre original, que en el primer año cambió por completo el look and feel de cinco pisos enteros (98 cuartos), con nuevas cerámicas, piezas sanitarias, pintura, alfombras, colchones y televisores. El resto de las habitaciones se fue renovando progresivamente hasta completar la totalidad.

Gran Hotel Delicias inició recientemente la remodelación de las habitaciones en la segunda torre, pero Franceschi acota que este proceso se irá haciendo paulatinamente en la medida que las condiciones económicas lo vayan permitiendo.

Una de las áreas que más ha cambiado es por razones obvias es el lobby del hotel, el cual desde 1976 ha pasado por tres transformaciones y para el primer trimestre del próximo año incorporará un moderno café, insertándose así en las tendencias de consumo que cobran auge en la ciudad, dando también al huésped nuevos espacios para leer, navegar en Internet y compartir con allegados.

Franceschi adelantó que el Hotel también tiene para el 2018 un proyecto de reabrir la discoteca que una vez funcionó en sus instalaciones, pero indicó que los detalles están en pleno proceso de gestación.

Sin complejos

Aunque no cuentan con instalaciones como las de hoteles de cuatro o cinco estrellas, que permitan ofrecer paquetes para fines de semana, Gran Hotel Delicias se afianza en sus fortalezas de ubicación estratégica y capacidad instalada, ofreciendo beneficios para grupos grandes.

“Nosotros manejamos beneficios para grupos, con altos descuentos y paquetes que incluyen las tres comidas (desayuno, almuerzo y cena) en casos que sobrepasen las 40 personas y dependiendo de la estadía. También manejamos una cartera de huéspedes frecuentes que por tantas habitaciones consumidas les regalamos algunas habitaciones, algo así como las millas de los aviones” explica el presidente del hotel.

Para un visitante inexperto, la llegada al hotel es sorprendentemente fácil, ya sea que arribe a la ciudad por tierra o avión, basta con tomar la autopista 1 hasta el elevado y seguir por la avenida Delicias para llegar a un sitio céntrico y confortable. “No somos un hotel de lujo, pero tenemos buenos servicios de restaurante, piscina, lavandería e Internet que complementan la estadía clásica con un buen estándar”, concluye Franceschi.

 

Para más información puede ingresar a:

Web: http://www.granhoteldelicias.com

 

Redacción y fotografía: Luis Ricardo Pérez P.

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