Galerías Mall se quiere “poner tunning” y sacudir la mala fama, para reconquistar a Maracaibo

Cuando el CC Galerías Mall abrió sus puertas en Maracaibo, “se juntaron el hambre y las ganas de comer”. La ciudad obsesionada con el frío “por fin” tenía un centro comercial cerrado con aire acondicionado y hasta una pista de hielo donde dar rienda suelta a su esnobismo y lucir impúdicamente su colección de suéteres de lana y chaquetas de cuero compradas en descuento.

Corría diciembre de 1996, el celular de moda era Nokia y la radio estaba dominada por los nombres que la cultura MTV le metía por los ojos y las orejas a un mercado que deliraba desde hace poco con el recién llegado internet dial-up y la televisión por cable.

Ascenso y caída

Alanis Morriset, Natalie Merchant, Gim Blossoms, Coolio, Hootie and the Blowfish, Oasis, No Doubt, Sheryl Crow y Smashing Pumpkins encabezaban el wallet de CDs que alimentaba el discman conectado al reproductor Aiwa del carro y el “minicomponente” de la casa, pero todos, sin distingo de clase social, raza o credo, bailaban La Macarena de los Hermanos Del Río.

El cine de ciencia ficción y aventura estaba a punto de “reventar duro” con nombres como Twister, Día de la Independencia, Men In Black, Batman y Robin, el 5to Elemento, Godzilla, Impacto Profundo, y Matrix, una película que influenciaría “como ninguna” la psiquis del público, la moda, la tecnología y la música de la época, con su estilo cyber-cool que congregaba a changueros, rockeros, sifrinos y ravers techno por igual.

Esta fue la escena donde los acalorados marabinos encontraron en medio del caos de la avenida La Limpia un oasis de hormigón con multi-cine de cuatro salas, feria de comida y un frío inmisericorde que engripó a más de uno por el shock térmico.

Durante dos esplendorosos años este coloso refrigerado reinó sin contrincantes en materia de comercio y entretenimiento local, hasta que en 1998 Lago Mall abrió sus puertas, seduciendo a quienes no estaban dispuestos a salir de la zona norte para saciar sus apetitos de comida chatarra, consumismo y diversión.

La llegada del Sambil ocho años más tarde (2004), una plaga de tiendas Todo a Mil y ventas de accesorios para celulares, atrajeron a la delincuencia de los sectores aledaños, que junto a incidentes como incendios recurrentes en locales y la muerte por inanición financiera de la pista de hielo, marcaron desde a mediados de los años 2000 un drástico declive en la concurrencia y reputación del centro comercial.

Buscando revancha

Hoy Galerías Mall se niega a morir. Como una mujer divorciada que busca levantar el ego y la blusa con unas nuevas “lolas” que hagan voltear a su ex, el persistente centro comercial ha puesto en marcha un plan de renovación progresiva que ya muestra importantes mejoras en materia de seguridad, cine y oferta gastronómica.

Elibeth Martínez, gerente de mercadeo del CC Galerías Mall, explica que el área de cine pasó por una gran transformación y ahora ocupa un nuevo espacio más amplio en el último piso de la estructura. Ya no son cuatro sino 10 las salas de proyección, más una nueva sala VIP que es la más moderna de la franquicia Cinex en toda la región.

La feria de comidas también fue ampliada al doble del tamaño original y ahora cuenta con unos 33 locales que contemplan marcas como Burger King, Yogurt Boom, Chops, Al Grill, Churromanía, Pronto Pizza, Papapollo, El Pataconazo y Arepas Santa Rita, entre otros, que ofrecen una amplia variedad de opciones junto a otros locales como McDonald’s y Cookie Friki, que complementan las propuestas de comida en otras áreas.

Como el primer paso para resolver un problema es reconocerlo, Galerías Mall está consciente de que su premisa inicial de ser el centro comercial “más grande y seguro de la ciudad” sigue siendo una tarea pendiente, por ello la administración puso en marcha un plan correctivo que aborda integralmente las debilidades de este recinto.

“Nos hemos propuesto mejorar e innovar, ya que tuvimos un descenso bastante difícil a nivel de confianza de la gente. Tenemos nuevos proyectos que queremos desarrollar poco a poco y comenzamos por la parte de estacionamiento, mejorando la cerca, lo cual nos ayuda mucho a controlar la seguridad, que se había convertido en nuestra debilidad más importante”, apunta Martínez, al explicar que buscan dejar atrás la imagen de un centro comercial donde se robaban los carros o los dejaban “enfriando”.

Los cambios en la parte externa van desde la contratación y capacitación de personal para el manejo de seguridad, acceso y flujo del estacionamiento, hasta la forma de estacionar -que ahora es en reversa- para evitar colapsos al momento de llegar o retirarse. También se incrementaron a tres las entradas y salidas a fin de evitar los embotellamientos que ocurrían en el semáforo de la limpia, a la altura de la urbanización Los Olivos.

En materia de ornato, Elibeth detalla que se hizo una mejora en la arborización de las áreas externas para darle mayor frescura a los espacios y próximamente se iniciarán los trabajos de acondicionamiento del recinto interior para actualizar la estética y adecuar áreas para que la gente pueda sentarse a descansar o contemplar eventos.

Vienen sorpresas

“Hay un proyecto de parque a nivel de la antigua pista de hielo, que no se puede develar mucho ya que está en plena fase de planificación, pero la idea es brindar una opción que sea tan llamativa como en su momento lo fue la pista de patinaje, con un enfoque familiar, ya que ese siempre ha sido el público objetivo del centro comercial”, adelanta Martínez, sin arruinar la futura sorpresa.

En un esfuerzo por deslastrarse de elementos que perjudicaron su reputación, Galerías Mall ha ido reduciendo la proliferación de locales dedicados a la reparación y venta de accesorios de celulares, ya que de ahí partían numerosas denuncias de artefactos electrónicos robados o que se dañaban sin que nadie le diera la cara a los clientes.

“Todavía existe un gran número de estos locales, pero hemos tratado de ir superando las limitantes que teníamos en ese rubro y ahora somos más exigentes con nuestros locatarios”, aseguró la gerente de mercadeo, al asomar que entre las mejoras en la oferta comercial se está adelantando la instalación de una franquicia de la marca Adidas.

El espacio llamado Mi Vieja Maracaibo, que nació con la idea de explotar la nostalgia de quienes anhelaban la desaparecida Calle Vieja del CC Costa Verde, también está pasando por un make-over y aunque seguirá siendo un área de mini-tiendas, están en proceso de cambiar la administración y razón social para deslastrarse de la referencia al pasado.

La vocera del centro comercial que hoy recibe unos tres mil visitantes de lunes a jueves y 5 mil los fines de semana, defiende que los cambios se están efectuando de manera pausada para “no cometer errores”, por cuanto se trata de una inversión macro que busca tocar todos los espacios de contacto con el público, para que se sienta una verdadera transformación que haga que la gente vuelva a creer en Galerías Mall.

 

Para más información puede ingresar a:

Instagram: @galerias_mall

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Cortesía CC Galerías Mall

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