Embarazo precoz: una opción radical para tener “algo en la barriga”

María Elena tiene 16 años. En sus brazos lleva a Ligia Elena de 6 meses, ellas son madre e hija. Ambas entran en las estadísticas que indican que en Venezuela se registra la más alta tasa de embarazo adolescente entre los países de Suramérica, con 101 nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 19 años de edad (OPS 2012).

El embarazo precoz no es una problemática nueva. Sin embargo, hoy día se le suma un ingrediente poco conocido y no visibilizado hasta ahora: el deseo de compensar carencias materiales y afectivas con el hecho de ser madre.

El último registro oficial de embarazo precoz data de 2012. Aunque los números que se reportan en consultas, jornadas y en las propias salas de parto de hospitales y maternidades, indican que los índices sobrepasan por mucho esas cifras.

Los expertos aseguran que en el país, de 100 embarazos 25 son de adolescentes menores de 15 años y que el 75 por ciento de las embarazadas venezolanas no llegan a 20 años.

En medio de este escenario, surge un indicador tal vez poco común en los registros anteriores: en medio del caos y las carencias las adolescentes buscan el refugio afectivo y hasta material al tener un hijo.

Algo en la barriga

Irama Fernández, psicóloga clínica, asegura que en una investigación personal realizada en su consulta en un centro de salud público, al menos el 70 por ciento de las pacientes menores de 20 años, embarazadas primerizas, aseguraron sentirse “realizadas” al saber que serán madres.

“Primero, ganan un puesto en la sociedad al convertirse en la ‘mamá de…’, segundo tal vez consigan un marido y en tercer lugar pasan a obtener los beneficios económicos que otorga el gobierno a las madres”, explica la especialista.

Fernández habla de niñas que salen de hogares en estado de pobreza extrema, donde usualmente falta la figura paterna y se sienten como una “carga” para sus familiares. En busca de afecto y respaldo económico se unen a hombres mayores, que representan para ellas “seguridad”. El hijo es el “adhesivo” que une la relación.

“Ellas dicen ‘ahora tengo algo’, ese algo representa la pertenencia, el lugar, el puesto en una sociedad donde las carencias son cada vez más evidentes. Yo lo interpreto como ‘tener algo en la barriga’”, comenta.

Las “chicas bien”

Ana Rivera, ginecobstetra, explica que según sus experiencias, de cada 20 embarazadas unas 11 tienen menos de 18 años. “Se ven mucho las jóvenes que se unen a adultos, sobre todo en los municipios foráneos, además hay mucha promiscuidad”.

Rivera también refiere que la tasa de embarazos en adolescente va en incremento en la consulta privada. “Antes no era muy común que las chicas de clase media se embarazaran o al menos no era tan evidente. Ahora, debido a las carencias económicas los números van en alza”.

Cuando la especialista menciona “carencias económicas” se refiere la falta de recursos para acceder a anticonceptivos, preservativos y otros medios de prevención.

Los casos de aborto también se multiplican a diario. No existen registros oficiales, pero la médica indica que es más fácil encontrar una pastilla abortiva que un preservativo, así que las adolescentes corren el riesgo, sin tomar en cuenta que su vida está en juego.

“Cuando las jóvenes utilizan pastillas para abortar mueren sin darse cuenta, esto quiere decir que el útero no se contrae y continúan sangrando por vía vaginal hasta que fallecen”.

Embarazo precoz en cifras

América Latina y el Caribe es la única región del mundo con una preocupante tendencia ascendente de embarazos en chicas menores de 15 años. Se estima que, cada año, 15 por ciento de todos los embarazos de la región son de menores de 20 años y dos millones de niños nacen de madres con edades entre los 15 y los 19 años.

“Las tasas de fertilidad en adolescentes siguen siendo altas. Afectan principalmente a las poblaciones que viven en condiciones de vulnerabilidad y muestran las desigualdades entre y dentro de los países”, Carissa F. Etienne, directora de la OPS.

“El embarazo en la adolescencia puede tener un profundo efecto en la salud de las niñas durante su curso de vida. No solo obstaculiza su desarrollo psicosocial, sino que se asocia con resultados deficientes en la salud y con un mayor riesgo de muerte materna. Además, sus hijos están en mayor riesgo de tener una salud más débil y caer en la pobreza”, agregó.

Riesgo de muerte

La mortalidad materna es una de las principales causas de muerte en las adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años en la región. En 2014 fallecieron cerca de mil 900 adolescentes y jóvenes como resultado de problemas de salud durante el embarazo, el parto y el posparto.

Cada año quedan embarazadas en el mundo 16 millones de adolescentes  y dos millones de menores de 15 años. La tasa mundial se estima en 46 nacimientos por cada mil chicas de entre 15 y 19 años.

A nivel global, el riesgo de muerte materna se duplica en las embarazadas menores de 15 años en países de ingreso bajo y mediano. Las muertes perinatales son 50 por ciento más altas entre los hijos de madres menores de 20 años comparado con los nacidos de madres de 20 a 29 años.

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografías: Archivo

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