Rafael Pirela, un “arquitecto musical” zuliano que se codea con los monstruos del Billboard

Arquitecto, guitarrista, técnico electrónico autodidacta y productor musical. La vida de Rafael Pirela es como una señal de audio que se ha ido transformando a su paso por circunstancias inesperadas, cargándose de identidad y conocimientos que han quedado grabados en el sonido de bandas como Nauta, San Luis y Ronald Borjas. Con siete nominaciones a los Grammy’s Latinos, la carrera de este marabino es un cohete que apunta al estrellato en los charts musicales.

Mientras sus padres trabajaban, su abuela Rita fue escribiendo la partitura de su amor por la música, enlistándolo desde pequeño en clases de flauta dulce, cuatro y violín. Su abuelo tomó la batuta de la creciente pasión artística, con tardes de música clásica frente al tocadiscos y conciertos de cámara en el Bellas Artes, pero el sonido que se gestaba en la mente de Rafael llegaría en años de la adolescencia con la estridencia del rock.

“Mi abuela me compró mi primera guitarra, una vez más alcahueteándome”, apunta el sonidista zuliano, al explicar que esa afición paralela por la música sería su tabla de salvación cuando sus estudios de postgrado en arquitectura se derrumbaron como un castillo de naipes, tras cambios legislativos implantados en el país de entonces.

“Esa situación representó un punto y aparte para mí. Dejé la escolaridad y decidí probar con la música. Cuando entras al mundo de la guitarra pronto te das cuenta que para sonar como determinado artista necesitas ciertos equipos y yo no tenía para comprarme un amplificador como un Twin Reverb, así que tuve que buscar otra vía”, recapitula el músico.

Al igual que la mayoría de los guitarristas de Maracaibo, Pirela fue a dar a casa de Claudio Dalia, líder de la banda de Rock Progresivo Arpía y único lutier eléctrico de la ciudad. Fue ahí donde dio sus primeros pasos como técnico en amplificación de tubo, aprendiendo a reparar viejos equipos con la ayuda de manuales en inglés y orientaciones de su nuevo mentor.

Ingenio y oportunidad

“El primer amplificador que reparé fue un Fender Bassman que todavía tengo, eso me condujo a modificar pedales de efectos y aprendí que era más un arte que algo técnico. Uno puede aprender la topología de un circuito pero al comenzar a cambiar y poner piezas te vas dando cuenta de qué te gusta y qué no”, aclara Rafael, al indicar que así fue como llegó a Voz Veis; reparando un órgano Hammond, que usarían en su concierto Unplugged del Bellas Artes (2010).

El técnico autodidacta salió de gira con el grupo zuliano, donde conoció al productor Roberto Rincón y al guitarrista Juan Carlos Bueno, dos personas clave en el avance de su nueva carrera. En un principio su labor se limitaba a asesorar en el diseño de los sonidos de guitarra para grabar en estudio, pero con el tiempo fue asimilando el conocimiento necesario para sentarse en la silla del ingeniero y tomar las riendas de la consola.

En el estudio ubicado en C.C. Salto Ángel, Rafael trabajó en distintos roles alternando entre ingeniero, productor o coproductor en proyectos de artistas como Nauta, Mónica Rodríguez, Andrea La Coste, Huascar Barradas y estuvo involucrado en el disco de San Luis donde figura el tema “Se acabó” con Chino y Nacho, pero las mayores satisfacciones vendrían con las nominaciones de seis de sus trabajos a los Grammy’s Latinos.

Las producciones que compitieron en el máximo galardón de la música internacional en el 2012 fueron “Cosas Perdidas” de Ulises Hadjis, en las categorías de Mejor álbum alternativo, Mejor nuevo artista y Mejor tema de rock “Donde va” y “Yo Soy GeneraSION” del grupo GeneraSION como Mejor álbum cristiano en español. En 2013 estuvieron “Suerte” de Tecupae como mejor álbum de fusión tropical y “Encontré su Amor” de Mónica, en la categoría de Mejor álbum cristiano en español. En 2015 “Te doy mi voz” de Ronald Borjas como Mejor canción tropical y en 2016 “Ciudad de luz” de GeneraSION como Mejor álbum cristiano en español.

La trayectoria de Pirela también incluye trabajos con Bacanos, Neguito Borjas, Mariana Vega y en EEUU con el dúo Harold y Elena, donde figura la hija de Marcos Witt (máximo exponente de la música cristiana).

Su propio estándar

Rafael cuenta que en el estudio busca potenciar al máximo el trabajo de un artista, ayudando a mejorar la estructura y sonido de una producción o verificando la efectividad de su idea. Aunque se maneja dentro de estándares bien definidos de la industria musical, trata de que siempre su sonido lleve una marca distintiva, que logra con la ayuda de su conocimiento en electrónica y la armonía.

“De todos mis amplificadores ninguno está de fábrica. A todos les he ido cambiando algo, porque una cosa es lo que nosotros escuchamos cuando conectamos una guitarra y otra distinta la que escucha el micrófono. El sonido pasa por un preamplificador que también tiene unas características y de ahí va a un compresor que también aporta cualidades a la señal y toda esa cadena a veces lleva a que uno oiga en los monitores algo distinto a lo que sale del amplificador”, explica Pirela, al subrayar que una vez que se entiende esta dinámica se puede diseñar un sonido.

La intervención de Rafael en una grabación va desde el uso de instrumentos, amplificadores y efectos modificados por él mismo, hasta el manejo de la consola y el programa de grabación (Protools), creando una textura muy particular que lo ha ayudado a posicionarse en el mercado musical nacional e internacional.

“Siempre hay una busqueda artística dentro de lo técnico por lograr un sonido que a pesar de ser estándar suene diferente. Yo llegué al punto donde ya tengo un sonido definido, por eso cuando tengo que viajar a producir me llevo la parte más importante de los equipos que voy a necesitar, porque ya eso forma parte de como yo sueno”, acota Pirela.

Accidentes mágicos

Este ingeniero de grabación marabino defiende que la cualidad más importante de un artista es la experimentación, ya que muchas veces la intención técnica lleva a resultados inesperados y “accidentes mágicos”. Un ejemplo de esto es su guitarra blanca estilo Stratocaster, que a pesar de no ser una Fender, es quizás uno de los instrumentos de este tipo más grabados en la región y que ha terminado en casi todos sus proyectos nominados a los Grammy’s.

Pirela confiesa que ama a esa guitarra por su sonido único, pero habría que considerar si en un nivel subconsciente el instrumento no viene a ser más bien, una representación física de quien Rafael es en lo personal y profesional: El resultado de piezas dispersas que se han venido ensamblando en un camino que ahora y “Dios mediante” lo enfilan hacia el éxito.

 

Para más información puede ingresar en:

Web: http://www.rafaelpirelarec.com

Discografía: https://www.discogs.com/artist/4046907-Rafael-Pirela-S

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Cortesía Rafael Pirela

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