Si los “Nones” no te han diseñado nada, “No” eres nadie

En la arquitectura suele decirse que la función de una estructura condiciona su forma y viceversa, de ahí que los espacios destinados a un público de alto perfil deban ir concebidos con un diseño y materiales que reflejen el estilo de vida del “usuario destino”, pero cuando un espacio público se aborda con los mismo criterios que un proyecto de lujo, la arquitectura se vuelve una catalizador conductual que eleva la autoestima del ciudadano y altera positivamente su comportamiento.  

Ernesto Nones, cofundador de la firma de arquitectura Nones + Nones, está convencido de que Maracaibo está en la víspera de una transformación urbanística, gracias a un modelo de cooperación entre el sector privado y la municipalidad, que pone a trabajar el músculo financiero de importantes promotores inmobiliarios en la intervención de áreas de disfrute público, que incrementan el valor de los emprendimientos, a la vez que modernizan y embellecen la ciudad.

Una visión que destaca

Creada en el año 2000 por los hermanos Ernesto y Eduardo Nones, esta firma especializada en arquitectura proyectista ha desarrollado los conceptos de algunas de las edificaciones de uso residencial, comercial y público, de mayor lujo, prestigio y atractivo de los últimos 10 años en la ciudad, posicionándolos –tal vez sin proponérselo- como los arquitectos del “jet set marabino”.

En su impresionante portafolio de trabajos cuentan con laureados y emblemáticos proyectos como la biblioteca Pública del Estado “María Calcaño”, la Torre Insignia en 5 de Julio y el C.C. Camoruco en Cecilio Acosta (donde están sus oficinas), que se han convertido en la carta de presentación de este reputado estudio de diseño. El resto de su currículo también es un catálogo de los premios de arquitectura otorgados por la Alcaldía a desarrollos como el edificio Puerto Madero (2007), el conjunto residencial Puerto Banus (2008), el edificio Ópalo (primer finalista en 2009), el edificio Loft 1 (2010), Villa Venetta (2011), y Virginia Loft (2015) entre otros.

“Por mucho tiempo hemos tratado de definir el estilo de lo que hacemos. Eso es muy difícil hacerlo desde la primera persona, pero al intentarlo nos hemos topado con términos como limpieza y sencillez, que no es lo mismo que simplicidad, sino que más bien se refiere al poco uso de ornamentos como molduras, quiebres o dibujitos, para dejar que el volumen en sí mismo sea la obra”, explica el arquitecto egresado de LUZ en 1989, al tratar de clasificar una visión que privilegia el uso de materiales de obra limpia, extensas superficies de color blanco o gris claro con vibrantes acentos en tonos rojo, naranja, amarillo, azul o morado.

En términos de influencia, Nones + Nones se enmarca dentro de una corriente contemporánea latinoamericana muy difundida en Colombia, Chile, México y Panamá, que tiene sus raíces en un minimalismo que cuida la imagen y la fachada.

“Creo que si pertenecemos a algo es a ese movimiento contemporáneo latinoamericano. Muy particularmente en Maracaibo, el movimiento moderno en los años 70 dejó unas cosas hermosas en arquitectura como el edificio Don Matías del arquitecto Sony Hernández”, destaca Ernesto antes de abordar las tendencias que entre los años 70 y 90 sembraron a la ciudad con edificios blancos y anaranjados de diversa funcionalidad y estética.

Tras el furor de la tablilla, Maracaibo ha venido despertando a este estilo limpio, que cuida las formas y se adapta al clima con balcones, ventana profundas, uso de luz natural y colores más claros. También ha ido dando cabida a una concepción de vivienda orientada a un estilo de vida multitasking que se aparta de esa visión compartimentada que crea espacios separados para uso familiar.

Para vivir con estilo

“Cuando hablamos de loft, nos referimos a un espacio abierto con pocas divisiones, donde la gente, come, trabaja, cocina y duerme, que es propio de esa vida acelerada que define a estos tiempos. No es igual tener un apartamento de muchos cuarticos que generan muchas ventanitas, en lugar de un apartamento todo abierto con un gran ventanal. Es todo más limpio, tanto por dentro como por fuera”, explica Nones, al recalcar que existe todo un mercado de gente soltera o que no se casan tan temprano, divorciados, artistas o chefs, que no encajan en un apartamento de estructura familiar y que también necesitan espacios cónsonos con su estilo de vida.

Si bien la biblioteca pública del estado ha sido la obra que les ha dado mayor exposición por tratarse de un edificio importante para la ciudad, Nones indica que el edificio Insignia, ubicado en el extremo de 5 de Julio que conecta con la avenida El Milagro, es lo que en términos de la industria musical podría denominarse como uno de sus grandes “hits”, ya que se eleva en una zona donde resalta en su entorno y representa un ejemplo del uso de la forma orientada a la funcionalidad.

“Ese edificio blanco con un taco naranja girado que busca las vistas. Yo doy clases en URU y siempre preguntan qué hay ahí. Eso es una terraza de uso del condominio, ya que la parcela era tan pequeña abajo que las áreas verdes no iban a tener mayor importancia, así que subimos ese espacio común a un piso 10 para aprovechar las hermosas vistas al lago y resaltamos ese uso importante de condominio con la forma, lo giramos y le pusimos anaranjado”, detalla con evidente orgullo este arquitecto zuliano.

Lo bueno se pega

Nones reconoce que el trabajo de personas como el arquitecto Luis Gonzáles, de la Fundación 5 de Julio, ha ayudado a sentar -junto a la municipalidad- las bases de un modelo de cooperación que ya comienza a extenderse más allá del bulevar, en espacios donde la empresa privada, de la mano con la Alcaldía de Maracaibo, crean una simbiosis que permite a los promotores gozar de importantes incentivos fiscales a cambio del mejoramiento de áreas públicas que redundan en beneficio para la obra y la comunidad.

“La Plaza Monseñor Olegario Villalobos de Cecilio Acosta está sentando un precedente importante. Esa plaza se está haciendo con todo el cariño del mundo y sin escatimar en recursos ni costos, con buenos materiales y buenos acabados, financiada por la gente del Arte Hotel Boutique. Esto es un ejemplo palpable de cómo la empresa privada está participando directamente en mejorar espacios públicos, por intereses que son mutuos”, enfatiza Nones, al develar que la iniciativa ya “contagió” a otros emprendedores de la zona, que en un espíritu de sana competencia, han adoptado el mejoramiento de las plazas aledañas para actualizar el entorno y revalorizar sus propiedades.

El cofundador de Nones + Nones destaca que bajo este modelo mixto, la ciudad debería fijarse la meta de modernizar todas sus plazas de aquí a 12 años (2029) para celebrar los 500 años de la fundación de Maracaibo. “Eso se hizo en Barcelona cuando quiso ser sede olímpica en el 92, y contrataron a los mejores arquitectos para recuperar las plazas que son un lugar de encuentro de la comunidad. Es una meta alcanzable”.

Esta iniciativa apuntaría a reproducir experimentos como el Metro de Caracas y la biblioteca María Calcaño, que son obras de espacios amplios y acabados de calidad que elevan la autoestima del ciudadano, promoviendo una mejor comportamiento.

Nones concluye que a pesar de detonar la tristemente célebre frase “no parece Maracaibo”, son precisamente este tipo de obras las que reflejan “la ciudad que queremos”.

 

Para más información puede ingresar a:

Web: http://nonesynones.com

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Cortesía

Un comentario sobre “Si los “Nones” no te han diseñado nada, “No” eres nadie

  • el 9 febrero, 2018 a las 3:10 pm
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    El edificio que sale en la foto estoy casi seguro que fue hecho por “pioneros del norte” al igual que las villas nuevas del creole.

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