El Museo del complejo Ciudad de Dios podría “resurgir de sus cenizas”

Una estancia circular ennegrecida por el hollín, figuras humanas chamuscadas por el abrazo inmisericorde del fuego y una tenue luz que se cuela desde un exterior gobernado por el silencio,  retratan los vestigios dentro del Museo del complejo Ciudad de Dios, tras el incendio que el pasado 12 de enero revistió de literalidad el “infernal” abandono en que se encontraba, desde hace más de una década, este bien patrimonial de los marabinos.

Expresiones de pavor y asombro todavía embargan a quienes contemplan el video viralizado a través de las redes sociales, que capta el instante en que las llamas desatadas por los indigentes que fundían cable robado en el interior de la estructura, provocan el desprendimiento de las losas grises que revestían la cúpula ovoide diseñada por el arquitecto Alí Namazi.

Un crujir cerámico y un cielo matutino enlutado por las volutas de un espeso humo negro, completaban una escena apocalíptica que muchos interpretaron como un funeral vikingo para el monumento promovido y levantado bajo la égida de Monseñor Gustavo Ocando Yamarte, en la época dorada de la Fundación Niños Cantores del Zulia, pero si algo enseña la fe católica es que hay vida tras cruzar el valle de la muerte.

Es difícil imaginar que este emblemático edificio, consagrado como patrimonio cultural de Maracaibo por el ex alcalde Fernando Chumaceiro en 1992, pueda resucitar de entre los muertos, especialmente después de las declaraciones del teniente Jhony Paz, del Cuerpo de Bomberos de la ciudad, quien tras sofocar las llamas en el museo, aseguró que “la estructura se encuentra muy debilitada y se corre el riesgo de que colapse”.

Afortunadamente, según contó a TuReporte el padre Miguel Ospino, rector del Templo de San Tarcisio, evaluaciones posteriores hechas con el apoyo de la municipalidad han permitido determinar que la integridad de la edificación es sólida, por lo cual ahora sus esperanzas y esfuerzos están puestas en el rescate total de este patrimonio de la ciudad. “Esa estructura está hecha de hierro y forrada en concreto por lo que es muy difícil que colapse”, remató el religioso.

El presbítero destaca que tras el siniestro registrado a principios de año, el complejo Ciudad de Dios ha contado con el apoyo de las autoridades para mejorar el resguardo del templo que apenas cuenta con dos vigilantes para cuidar una zona muy extensa, que de noche queda completamente a oscuras, pero recalca que todavía están lejos de concretar una de sus metas principales que es el resguardo permanente de un espacio creado para el bien de toda la comunidad.

Ospino cuenta que una de las tareas más difíciles es crear conciencia en la ciudadanía, que todavía no termina de valorar este monumento arquitectónico en su justa dimensión, evidencia de ello es que en días recientes contempló con pesar como un grupo de aproximadamente 15 jóvenes ociosos del sector le lanzaban piedras al museo “como si quisieran derribarlo”.

El titular del templo de San Tarcisio admite que mientras se ilumina el entendimiento de la gente, no les queda de otra que poner en práctica aquella vieja frase proverbial que reza “Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos”, por lo que está previsto en un futuro cercano resguardar al complejo con una cerca perimetral.

En cuanto al rescate del museo, el presbítero se mostró cauteloso de no ahondar en detalles sobre un asunto que considera delicado, pero adelantó que hay esperanzas a futuro de recuperar el legado arquitectónico y artístico de este espacio con la ayuda de personas tanto del sector privado como el público que entienden la importancia de preservar esta monumental obra para el disfrute y la formación, tanto espiritual como ciudadana de los zulianos.

 

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Archivo

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