En Maracaibo los “residentes” se gradúan de “Médicos de Guerra”

Manuel es médico residente de Cirugía Integral de un hospital tipo tres en una ciudad llamada Maracaibo. Aunque inició su especialidad hace casi un año, aún no ha tenido la oportunidad de asistir a una operación ni tan siquiera verla de lejos, porque los pabellones del centro de salud tiene más de un año cerrados.

El joven médico ve pasar las horas en el área de Emergencia, donde firma referencias y traslados a otros hospitales, con la plena convicción de que allá sus pacientes tampoco recibirán la atención que merecen y necesitan. Está frustrado y aunque se queja continuamente ante la Dirección, poco o nada han resuelto.

Hace unas semanas atrás tuvo la oportunidad de suturar a un herido por “arma blanca” que no pudieron remitir, porque al hombre lo dejaron solo en la puerta del hospital. Esa resultó la mejor ocasión para estrenar el “kit de insumos” que ha comprado con sus propios ingresos, ya que la institución carece de “todo”, incluyendo agua y aire acondicionado.

En otro hospital marabino, Ángela se esfuerza en “sacar” un bebé de la pelvis de su madre. La embarazada primeriza tiene solo 14 años y está tan desnutrida que aparenta ocho. La residente de Obstetricia literalmente brinca sobre el cuerpo de la parturienta y empuja el vientre donde no pareciera caber un feto de nueve meses.

Luego de un proceso que luce violento e inhumano, Ángela recibe al niño, le frota la espalda, la planta de los pies y escucha el primer llanto con una sonrisa. Este fue afortunado, pero un porcentaje importante de los neonatos fallece por traumas durante el parto o en las primeras horas de vida, porque la carencia de instrumentos, equipos, insumos y medicinas los expone a riesgos innecesarios y prevenibles, eso sin contar la desnutrición, que, a propósito, está prohibido diagnosticar en los hospitales venezolanos.

Estos son solo dos de las cientos de historias que se viven a diario en los centros de salud marabinos, donde los profesionales de medicina general que están haciendo una especialidad obtienen tácitamente su título de Médicos de Guerra. Tal vez no ganen mucha experiencia en el “cómo se deben hacer los procedimientos”, pero se gradúan Summa cum laude en “resolver rápido y lo mejor posible con lo que tienen a mano”.

Especialistas en qué

Un cirujano de larga data, docente y medico de hospital, quien prefirió no dar su nombre por seguridad, expone su punto de vista. “Uno de los primeros problemas es que La Universidad del Zulia (LUZ), la Facultad de Medicina y la División de Postgrados ofertan estudios sin confirmar (por no decir a sabiendas) si los centros de salud cuentan con las condiciones mínimas para formar profesionales especialistas en algún área de la medicina”.

El médico cita un ejemplo bastante común. “Es ilógico e incoherente enviar estudiantes de postgrado de Cirugía a un hospital que no cuenta con pabellones ni cirujanos con experiencia para impartir docencia. Por eso, en estos momentos, se están graduando Cirujanos Integrales que solo han tenido experiencia en cirugías menores”, manifiesta.

Otro ejemplo que viene al caso es el de los médicos radiólogos. En los hospitales de Maracaibo hace años que carecen de equipos como Rayos X, Tomógrafos y Resonadores, y en el sector privado los aparatos están dañados, así que es imposible que los estudiantes puedan ejercitarse en el área.

“En el caso de Pediatría, la gente dirá que niños es lo que sobra en todos los hospitales, pero el pediatra se ha convertido en un realizador de medidas básicas, porque carece de tecnología y medicamentos”, asegura el docente y al tiempo se pregunta “¿No sé qué interés tiene LUZ de graduar médicos sin experiencia comprobada?”.

Según el médico, antes LUZ graduaba “muy esporádicamente” a un especialista Cum laude, pero en la última promoción hubo “dos graduandos Suma cum laude, 30 Magna cum laude y 35 Cum laude. Los estándares están bajando”.

Cómplices son todos

El cirujano asegura que “el real estado de los hospitales es que tienen 20 años de retraso en cuanto a tecnología, métodos diagnósticos de apoyo y exámenes de laboratorio. Además, un médico de hospital obtiene un salario de apenas cuatro millones mensuales, pero los residentes no cuentan con un salario, ellos pagan su cuota a la Universidad y en muchos casos compran insumos para poder atender a los pacientes”.

Para el especialista, quien posee 20 años de experiencia, “eso de que antes también faltaban insumos en los hospitales es una mentira a medias, porque si por ejemplo, antes en un hospital había material para atender a 100 embarazadas y llegaban 160, a ese excedente se les pedían los insumos, pero era caso de que el familiar iba a la farmacia de la esquina y podía comprarlos. Ahora se les pide todo, incluso el agua. Cada paciente que requiere una cirugía debe llevar cinco botellones de agua de cinco litros para el aseo de los médicos”.

“¿Desde cuándo no se construyen alas nuevas en los hospitales?” Se pregunta y de inmediato responde: “hace años. Ahora por el contrario todas las semanas se descontinúan servicios, camas… Como en una anécdota que sucedió en el Hospital Universitario de Maracaibo (HUM), donde hace más de cinco años no se cuenta con equipos de hemodinamia, tomografía y resonancia. A finales del año pasado se compró una máquina para hemodinamia y, se desconoce de qué manera, cómo y por qué, el equipo fue a parar al hospital Coromoto. Allá se inauguró con bombos y platillos, y todo el mundo se tomó fotografías con el aparato, que tiene seis meses sin uso, porque le faltan los cables para conectarlo”.

Con todo y eso, “el director del HUM pretende que los médicos residentes firmen un compromiso de pagar con tiempo de trabajo lo que el gobierno ha invertido en ellos. Cuál inversión, a ellos los colocan allí para que resuelvan y sea menos evidente la falta de recursos técnicos y humanos”.

De esta manera, esos jóvenes por vocación y con los mejores ánimos de atender a sus pacientes y a la vez adquirir experiencia en el área donde se están formando, se convierten en cómplices de la mala gestión. “Cómplices son todos, la universidad, los colegios de profesionales y los directores de hospitales, porque mientras en el mundo los cirujanos están operando con robots, aquí la medicina se ejerce con las uñas”.

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Archivo

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