El negocio de los “minimarkets” le está dando “nocaut” a los supermercados

La frescura de los minimarkets ha hecho que se conviertan en un negocio rentable para sus dueños y una excelente opción para el consumidor que ya ha dejado de apostar a los grandes supermercados por cuestión de practicidad, y además para evitar largas colas con el sinsabor de no encontrar los productos que anteriormente colmaban los anaqueles, entre otros motivos .

La propuesta de estos pequeños comercios se ha vuelto la aliada número uno de la mayoría de los zulianos quienes ya están claros que en los grandes supermercados no se encuentran productos regulados, aunado a eso resulta deprimente la visible escasez de sus espacios por lo que han optado por comprar en lugares más personalizados y muchas veces hasta más surtidos que los grandes establecimientos.

“En una economía como la nuestra es difícil mantener a flote un supermercado, a menos que se trate de una marca posicionada como NASA,  que vino a refrescar el concepto o Mercasa, que ya tiene una plaza hecha”, así lo explica el economista Leonardo Soto.

En el caso de D’Candido se ha visto una reinvención al colocar a la orden del público la modalidad “express” como una forma de brindar mayor comodidad y rapidez en el servicio.

En empresas como Centro 99 o tiendas Enne, se ha visto que sufrieron los embates de la escasez y con un riesgo de desaparecer a corto o mediano plazo, por no tener la fuerza suficiente para contrarrestar la situación económica que atraviesa el país en materia alimentaria, resalta el economista.

Inversión

El especialista y también asesor financiero indica que desde el punto de vista de negocios un minimarket resulta mucho más atractivo para el inversionista y sin altas complicaciones.

Se trata de un local pequeño, que no requiere gran cantidad de empleados, una inversión baja con una rotación relativamente rápida y un riesgo medio, lo que resulta viable para el inversionista, que lo que menos desea es arriesgarse por completo en una economía inestable como la actual.

En un establecimiento pequeño es mucho más fácil dotarse de productos, que se garantizan teniendo proveedores de mercancía nacional e importada que mantengan el establecimiento repleto, ofreciendo al público una atención preferencial y mayor comodidad.

Generalmente, los minimarkets preservan unos niveles razonables de inventario que difícilmente bajan en cantidad, y muchas veces la calidad es mayor.

Victoria Machado asegura que ya casi no va al supermercado,  “hace unos años era placentero ir de compras al súper, encontrabas de todo y si tenías que hacer cola valía el esfuerzo porque en un sólo lugar encontrabas todo lo que necesitabas para la casa, hoy en día no pasa eso. Si voy al súper es a comprar lo mismo que consigo en el minimarket que queda a dos cuadras de mi casa, entonces no vale la pena  malgastar tiempo. Tener ese local cerca de mi casa me ahorra energía, porque por lo menos allí encuentro casi todo”.

Machado asegura que, aunque en el minimarket se consiguen los productos de primera necesidad más costosos, igual en las grandes cadenas es una lotería encontrarlos y menos a precio regulado.

Así como Victoria muchos otros hacen sus compras en el establecimiento más cercano. Ya que es difícil ahorrar dinero han optado por ahorrar tiempo en lugares donde la atención  crea espacios de fidelidad con el cliente.

 
Por: Gabriela Pirela

Fotografía: archivo

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