Cuando la vanidad se salda en cuotas, ‟opérese ahora y pague después”

‟No dejes de hacer tu sueño realidad”. Esta frase salta desde la página web del Grupo CIL Venezuela y se queda titilando en la mente de quienes quieren ‟remodelar” alguna parte de su anatomía, pero no lo creen posible. La cirugía estética a crédito es una manera de convertir en realidad el deseo de verse y sentirse renovados, sin importar el sexo, la edad y mucho menos el poder adquisitivo inmediato.

En Venezuela la cirugía estética es una necesidad. El país ocupa el sexto lugar con más intervenciones de este tipo en el mundo, superado solo por Brasil, Estados Unidos, México, Alemania y Colombia. Según una encuesta global presentada en 2015 por la Asociación Internacional de Cirugía Plástica, durante 2013 se operaron con fines cosméticos 231 mil 742 venezolanas, unas 634 por día, gran parte de ellas para aumentar el busto.

Ese afán de las venezolanas no pasó desapercibido por un grupo de inversionistas, quienes decidieron ofrecerle a la población todas las facilidades para transformar en realidad el más oneroso de sus sueños: tener un cuerpo perfecto.

Andreina Briceño es la directora de CIL sede Maracaibo, una sucursal que abrió hace dos años, pero que ahora busca posicionarse con firmeza en el gusto y la necesidad de la población zuliana. Para la empresaria llegó el momento de consolidar el impulso de su organización, que hasta el momento basó su estrategia de mercadeo en la promoción ‟boca a boca”.

‟Al principio bastó con la referencia de las pacientes operadas, porque las mujeres somos referidoras por naturaleza. Con este método ya tenemos más de 100 pacientes intervenidas en la ciudad”, explica y puntualiza que CIL Maracaibo funciona en la clínica IZOT de Maracaibo.

La meta es equiparar el volumen de clientes con las sucursales mejor posicionadas, como Caracas, Maracay y Margarita, donde se intervienen quirúrgicamente entre 25 y 30 personas por semana, en toda la gama de cirugías estéticas que se practican en el país.

De línea blanca a color carne

El Grupo CIL Venezuela nació en Caracas hace 14 años. Su primera tentativa fue ofrecer créditos para adquirir línea blanca y marrón: neveras, cocinas, artefactos eléctricos y muebles. ‟ La situación país nos llevó a cambiar de rubro. Detectamos que las cirugías estéticas tenían mucha demanda y la gente exigía una modalidad financiada. Las venezolanas son muy vanidosas”, comenta Briceño, quien no solo dirige la oficina local sino que es socia de la sucursal de Aragua.

Ahora, CIL cuenta con 14 sucursales en el país: Caracas, Maracaibo, Maracay, Margarita, Valencia, Apure, Anzoátegui, Lara, Altos Mirandinos, Guarenas, Falcón, Táchira, La Guaira y La Victoria. Buscan expandirse todo lo que la vanidad femenina se los permita y su más reciente proyecto es abrir una oficina en el municipio zuliano San Francisco.

En un país donde una operación de aumento de senos simple se cotiza en unos 12 millones de bolívares (375 dólares a tasa no oficial) y una dermolipectomía alcanza los 16 millones de bolívares (500 dólares), el financiamiento por cuotas parece ser la opción más viable, tomando en cuenta que los costos de estos procedimientos quirúrgicos se incrementaron hasta mil por ciento en solo un año. En la actualidad, un implante mamario se cotiza en 500 dólares en efectivo o su equivalente en bolívares al cambio del mercado paralelo.

Briceño admite que la cantidad de clientes que pasaron por las oficinas de CIL desde su creación es incuantificable sin revisar minuciosamente los registros nacionales, pero en su página web ostentan la cifra de más 10 mil créditos aprobados hasta 2015.

Fácil y rápido

El proceso, grosso modo, para tener acceso a un crédito para una cirugía estética es fácil y rápido. El contacto primario se realiza a través de las redes sociales, donde las futuras clientes pueden dejar sus preguntas y obtiene los números de contacto de la empresa financiera.

Por medio del WhatSapp o por mensaje de texto las interesadas envían su nombre, cedula de identidad y el tipo de cirugía que desean realizarse. El volumen de clientes llega a una central donde se divide por oficinas y se remiten al director de sucursal, quien le asigna a cada cliente una ejecutiva de ventas, para que le contacte telefónicamente y le explique los pormenores del servicio que ofrece CIL.

Si la persona está de acuerdo puede afiliarse por un monto de 99 mil 990 bolívares (3,1 dólares a tasa no oficial) que le da derecho a una primera consulta diagnostica. ‟En ese encuentro con el especialista se evalúa a la paciente y el medico determina la cirugía que requiere o que se puede realizar. Al salir del consultorio la ejecutiva le elabora el presupuesto de su paquete quirúrgico, con precios de contado y a crédito”, detalla Briceño.

La paciente elige. Si no posee disponibilidad inmediata del monto total, la opción a crédito es una posibilidad que le permite abonar el 50 por ciento del precio de la cirugía, operarse y pagar el resto en 24 cuotas fijas sin intereses. ‟El financiamiento se otorga según la capacidad de pago de cada cliente. Se le hace un perfil económico y decidimos cuanto puede pagar con comodidad y se diseñan cuotas especiales para que el capital mensual fijo se congele”.

La interesada dispone de tres días para abonar la cuota inicial. ‟La inestabilidad económica no nos permite congelar precios”, comenta la empresaria, pero asegura que, a pesar de que los clientes firman un contrato donde aceptan un presupuesto valido por 48 horas, CIL les otorga un margen de hasta una semana de espera, si la cliente está gestionando el pago.

Todo incluido

CIL lo pone todo y la paciente, una vez firmado el contrato, solo va, se acuesta en la camilla y espera que suceda el milagro. La empresa se encarga de resguardar a sus clientes, física y financieramente, en todo momento.

Trabajan con clínicas serias y reconocidas, evitan realizar combos quirúrgicos que implican muchas horas de quirófano y solo operan a pacientes sanas. Para verificar el estado de salud del cliente, se le realizan exámenes diagnósticos generales antes de la intervención.

‟Manejamos las cirugías como procesos ambulatorios, pero buscamos clínicas con cuidados intensivos o intermedios para estar prevenidos ante las complicaciones. En general la paciente regresa a su casa el mismo día. Lo más importante es que ofrecemos la seguridad de un servicio integral y respondemos por el trabajo del médico, para hacer seguimiento y evitar que se lave las manos en caso de alguna eventualidad”, puntualiza Briceño.

En verdad es un rubro novedoso y son pioneros en este modelo de negocios. Y aunque no manejan precios globales, porque ‟cada paciente y cada cirugía es un mundo”, una de sus banderas es que ofrecen precios competitivos en el mercado, con el respaldo de 14 años de experiencia y la promesa de tener un abdomen plano, un rostro reluciente, glúteos duros y redondos, y unos senos perfectos, con la magia del opérese ahora y pague después.

Más información: www.cil.com.ve / @cirugiacredito

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Agencia

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