El “Beta Suites”: Un proyecto hotelero que regresó de la muerte en El Milagro    

El pasado 22 de diciembre de 2017, a solo 4 días de haberse juramentado en sus cargos, el gobernador Omar Prieto y el alcalde Willy Casanova inauguraron el Parque Infantil Vereda del Lago en la avenida El Milagro, un espacio que más allá de su nombre, carece –al menos hasta la fecha- de instalaciones recreativas para los niños, pero lo más peculiar y menos visible de la obra iniciada durante el ocaso de la gestión de Arias Cárdenas, es que al igual que el Paseo del Lago 3, ésta también vino en combo con un proyecto hotelero de unos 20 pisos de altura.

La visual del Lago de Maracaibo es uno de los activos intangibles más cotizados en el sector construcción de la ciudad, debido al valor estético y monetario que el paisajismo aporta a los proyectos urbanísticos e inmobiliarios, haciendo que los intereses del sector privado y público se encuentren en constante rivalidad y ocasionalmente lleguen a un punto de equilibrio, a través de desarrollos mixtos donde se impone un esquema de ganar/ganar.

Entre público y privado

La idea del Hotel Beta Suites es un ejemplo clásico de esta complicada relación, ya que en los últimos 6 años los terrenos donde está pautada la obra han cambiado de manos en tres oportunidades, según se evidencia en la documentación municipal, los proyectos regionales y trabajos que se vienen ejecutando desde finales de diciembre.

El expediente identificado con el serial C-038-12-O que reposa en los archivos de la Oficina Municipal de Planificación Urbana de Maracaibo (Ompu), muestra que el proyecto Hotel Beta Suites, obtuvo los permisos de construcción de la Alcaldía el 15 de octubre de 2012, tras adquirir la parcela de 3.364,68 m2.

Un mes más tarde, la promotora Desarrollos Beta, C.A., propiedad de Carlos Molero Coletta, inició los estudios de impacto ambiental y sociocultural, según se anuncia en un cartel de notificación publicado en el diario El Regional del Zulia en fecha 16-11-12, pero a pesar de que todo parecía encaminado para el proyecto hotelero, la llegada de un nuevo gobierno regional traería obstáculos políticos imprevistos.

Las parcelas contiguas al edificio Imataca, situadas sobre en la margen este del extremo norte de la avenida el Milagro, fueron declaradas como de utilidad pública por el entonces gobernador Francisco Arias Cárdenas, ya que las mismas pasarían a formar parte los nuevos proyectos para la recuperación y creación de espacios de esparcimiento para “el buen vivir de los zulianos”.

En junio de 2013 el mandatario regional, junto al Instituto Autónomo Regional del Ambiente (IARA), y la Corporación Zuliana de Turismo, presentaron los planes de la Segunda Etapa del Paseo del Lago, que contemplaba el parque de juegos extremos “Hugo del Duro II”, provisto de rampas y áreas para patinetas y bicicletas BMX, donde ahora está el parque Infantil Vereda del Lago, pero  en la parcela contigua -la del Beta Suites- se disponía la entrada principal de la continuación de la llamada Vereda del Lago.

Entre los años 2015 y principios del 2017 la referida entrada de la Segunda Etapa fue un estacionamiento con una rudimentaria caminería de tierra que daba acceso al paseo lacustre, pero las cosas volvieron a cambiar tras la salida de Arias Cárdenas de la Gobernación en octubre de 2017. El parque de juegos extremos pasó a ser infantil y el acceso a la “Segunda Etapa” se redujo a un pasillo con puente en el extremo derecho de lo que más bien parece una plazoleta sin banquetas.

¡Y volver, volver, volver!

De alguna forma el Beta Suites resucitó de entre los muertos y tras la inauguración del inconcluso patio de juegos, arrancó el movimiento de maquinarias. Una pared perimetral y una grúa con una masa compactadora de suelos se alzaron en la parcela con 32 metros de frente y 80 de profundidad, pero por ningún lago se veía un cartel que identificara el proyecto.

Quienes se aproximan a curiosear por los predios son recibidos con una escueta explicación del vigilante que aguarda en la caseta del parquecito. Un nombre moreno y delgado de mirada suspicaz y pocas palabras, informa que se trata de un hotel que tendrá 20 pisos, el cual es ejecutado “por la misma gente que hizo el parque”.

Los datos coinciden con el expediente de Ompu, donde no se indica cómo ni cuándo se cambió la vocación del terreno nuevamente para retomar el emprendimiento privado. La respuesta, aunque escueta, vino una vez más del vigilante, quien señaló no poder dar mayor información, no sin antes acotar que “la construcción cuenta con todos los permisos”, ya que fueron aprobados “desde arriba, en Caracas”.

Más allá del aire misterioso que le imprimen las palabras del empoderado “guachimán”, lo que se evidencia es que el Hotel Beta Suites estaría siguiendo un patrón casi idéntico al del Paseo del Lago 3, el cual fue ejecutado y financiado por El Grupo Moschella, de la mano con la gestión de Arias, a cambio de la permisología para un alojamiento turístico de 300 habitaciones (versión aun no confirmada), que ocuparía la parcela situada entre el estacionamiento de Lago Mall y el parque Público, desplazando la histórica Casa Mene Grande, mejor conocida como la antigua sede del colegio Gonzaga.

Desarrollo y transparencia

Para quienes en este punto se sienten casi prestos a empuñar los tridentes y las antorchas contra el proyecto Beta Suites, cabe recordar que la Alcaldía de Maracaibo, hizo algo muy similar durante la gestión de Eveling Trejo de Rosales, cuando acordó con los dueños del Arte Hotel Boutique (propiedad de Iván Ocando de Draga Sur), el rescate de la Plaza Olegario Villalobos de la avenida Delicias, en compensación por la falta de áreas verdes en el proyecto.

Lejos de ser materia de encapotados acuerdos que se tejen a espaldas de la opinión pública, la cooperación entre el sector público y privado, debería ser una política constante, encausada mediante la fórmula de la responsabilidad social empresarial, que permite desarrollar proyectos comerciales con contraprestación social e incentivos al emprendimiento.

Este modelo donde el sector privado patrocina el mejoramiento de espacios públicos en el marco de obras con fines de lucro, redunda en la revalorización de su inversión, a la vez que genera empleo e incrementa el potencial turístico de la ciudad.

No se trata de inventar la rueda. El camino está trazado en regulaciones ya existentes como la Ley de Responsabilidad Social Empresarial y ordenanzas municipales como las de 5 de Julio y la Zona 3 que prevén atractivos descuentos en los impuestos locales para comercios y construcciones que impacten positivamente el entorno urbano.

Los marabinos que han visitado Copa Cabana, en Río de Janeiro, o Collins Avenue en Miami Beach, se maravillan con la vibrante actividad económica y cultural de esas zonas, pero critican con indignación cada vez que las autoridades locales o regionales buscan desarrollar la línea costera de la ciudad en forma similar.

Es la hora de ser coherentes, pero también transparentes. En Maracaibo caben muchos más emprendimientos como el Beta Suites, el Tibisay (hotel del Lago) y el Inter, así como gimnasios, cafés, restaurantes, parques de agua y hasta cines a orillas del Lago, pero hagámoslos de frente y como dictan las leyes.

 

 

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotos e imágenes: Luis R. Pérez y archivo

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