El 70 % del personal calificado de Corpoelec renunció ¿Quién atiende las fallas del sistema?

En 2016 empezó el éxodo. ¿Se ha preguntado usted dónde están los trabajadores que realizaban, casa por casa, la lectura de los medidores? ¿Ha visto alguno en los últimos meses? y qué pasó con los que “regaban” los transformadores o los que le “cortaban la luz” a los clientes morosos. Todos se fueron, desde los gerentes hasta el personal técnico.

Poco a poco, durante los dos últimos años, el 70 por ciento del personal calificado que trabajaba en la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) Región Occidental renunció a sus cargos y la empresa se quedó sin su recurso humano capacitado y con experiencia para enfrentar las vicisitudes que día a día se le presentan al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

La información, obtenida de una fuente interna de la compañía, no precisa si esta estadística es una muestra de la situación general de Corpoelec, aunque no sería descartable la idea. Lo cierto es que desde los altos gerentes hasta el personal técnico pusieron a la orden sus puestos de trabajo y no hay quien los sustituya.

Cada empleado que cumplió su tiempo para optar a la jubilación, más de 35 años de servicio, buscó la manera de “salir rápido” de la empresa de servicio eléctrico, sin embargo, a muchos se les negó el beneficio por la carencia de una generación de relevo que ocupara sus puestos.

“Algunos esperaron y siguen esperando, pero la mayoría se fue, aún sin su jubilación, sobre todo quienes recibieron propuestas de compañías trasnacionales”, explicó la fuente y recordó que los profesionales venezolanos preparados en esa área y con experiencia son bien cotizados en el exterior.

Los más jóvenes, ingenieros y técnicos, también se marcharon. La posibilidad de encontrar mejores opciones de trabajo los incentivó a dejar atrás una empresa que se devaluó, no solo como prestadora de servicio, sino como generadora de bienestar para sus empleados. “De lo que fue Enelven no quedó nada, ni la mística ni la meritocracia. Antes todos querían trabajar acá, ahora solo quedan los que consiguieron cargo por influencias políticas”.

El informante detalló que de ese personal que aún conforma la nómina de Corpoelec, solo unos pocos tienen experiencia y capacidad para responder a las adversidades que enfrenta la compañía a diario. “Ellos se han quedado porque tiene la esperanza de que en algún momento la cosa cambie o porque no quieren perder su antigüedad”.

El resto son en su mayoría “gente sin titularidad, que llegó aquí porque trabajo en algún proceso electoral, y se quedó redactando memos, haciendo proselitismo político dentro de la empresa, o ayudando con los “operativos sociales” en los que participa la Corporación, como entrega de bolsas de comida, entre otras”.

¿Quién hace el trabajo?

Entre las varias posibles razones, por las que el servicio eléctrico en el Zulia va de mal en peor, los expertos opinan que se cuenta la falta de recurso humano capaz de responder rápida y efectivamente a los desafíos cotidianos que surgen en la empresa. ¿Quién realiza mantenimiento? ¿Quién prevé el reemplazo a tiempo de las piezas y maquinarias? ¿Quién vigila? ¿Quien garantiza?

Entonces ¿Cómo funciona Corpoelec? Las tareas se distribuyen entre quienes se quedan, aún cuando el trabajador desconozca parte de los procesos. También hay casos de jefes y gerentes que deben cumplir su faena y la de todo el departamento.

Según reseña la página web del Ministerio para la Energía Eléctrica (MPPEE), Corpoelec recibió a cuatro mil 120 tercerizados, pertenecientes a cooperativas y empresas privadas, que prestaban servicio al sector eléctrico, a partir de 1 de enero de 2013, aunque no se especifica el tipo de personal ni sus competencias.

Pero según se conoció, incluso estos trabajadores que ingresaron por la vía de absorción de tercerizados, ya renunciaron a la empresa, porque sus expectativas no fueron cumplidas.

A esta falta de personal, se suman otros dos factores: el poco mantenimiento que se le brindó a las instalaciones eléctricas durante los últimos 15 años, lo que produjo la paralización de una tercera parte de las estaciones y subestaciones que surten al Zulia, además del aumento del requerimiento eléctrico y la escasa generación.

Pero.. ¿Qué pasa con la electricidad?

Un ejemplo doméstico. Pongamos el caso: en una vivienda donde por años no se cambiaron los tomacorrientes, los socates ni los interruptores. Los cables que se fueron dañando por efecto del calor y el tiempo de uso no se reemplazaron, sino que se “repararon” con trozos de teipe y pedazos de otros cables.

Con el paso del tiempo, los dueños de la casa compraron más artefactos eléctricos y una toma para enchufar dos aparatos se adaptó para colocar tres o cuatro. Entonces, en medio de este escenario, un día cualquiera el sistema colapsa, la brequera se dispara y toda la casa queda sin electricidad. Eso mismo pasa en Venezuela, claro está a mayor escala.

El problema de la vivienda (Venezuela) sería fácil de resolver si los dueños (Corpoelec) tuvieran conocimientos de electricidad y todos los recursos económicos para adquirir nuevas todas las piezas y cables y reemplazar el sistema completo. Pero como no saben nada del tema y tampoco tiene el dinero para invertir, siguen colocando parches de teipe aquí y allá mientras tanto.

Parece fácil, pero resulta un poco más complejo. Un experto en la materia asegura que no es usual que se dispare una máquina por sobrecarga, porque los operadores deberían estar ahí, pendiente de los niveles.

“Los disparos por sobrecarga usualmente están asociados a otra falla, por ejemplo, se dispara una planta en otra ciudad, el sistema abre y cierra interruptores para aislar la falla y cambiar de fuente a la carga, entonces los generadores reciben una alta demanda en milisegundos, ahí es cuando ocurren disparos por sobrecarga, por el aumento de la demanda”.

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Agencias

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