Yogurt Boom transformó en negocio una fantasía de la infancia

Ser niño es vivir en un permanente estado de fascinación y antojo. Es quedarse prendado de un color, de una textura, de un olor, de un sabor, de un sonido.

Ser niño es querer entrar corriendo a la dulcería, sin límites ni prejuicios, a probar de todo con todo y jugar a ser Dios con el azúcar.

Ir a Yogurt Boom es volver a ser niño, es rescatar nuestra capacidad de maravillarnos y finalmente dar rienda suelta a esa fantasía incumplida de meter el mundo en un vasito y ser feliz comiéndotelo.

Josam Midah, el creador de la franquicia que detonó la fiebre del yogurt congelado en la ciudad, es un empresario que supo entender que el éxito de un negocio no siempre está atado a la creación de un nuevo producto, sino en la reinvención de un viejo concepto pero con nuevos estándares de calidad y presentación.

Para este Marabino de ascendencia libanesa, retar la adversidad con optimismo, es un subproducto natural de las dos culturas que lleva en la sangre, por ello en vísperas de la llegada del huracán Irma a las costas de Florida, Josam se conecta gustoso vía Skype para conversar con tureporte.com y compartir desde Miami, sus experiencias en torno al negocio que le brindó la oportunidad de demostrar que somos mejor sociedad de lo que regularmente estamos dispuestos a admitir.

Perfeccionar la rueda

“Es difícil crear un producto nuevo porque si nos ponemos a ver ya ese tipo de helados existía en Maracaibo con tiendas como Cream Helados (…) yo por ejemplo tenía unos amigos chinos que vendían barquillas y cuando éramos niños nos metíamos al restaurante a crear mezclas que poníamos en la máquina y el producto que salía era muy rico”, recuerda Midah con una mezcla de alegría y nostalgia en la mirada.

Como hijo de extranjeros, desde muy joven tuvo la oportunidad de viajar y experimentar nuevas tendencias en otros países, siempre atento a oportunidades de negocio reproducibles en su tierra natal. Fue durante un viaje a Los Ángeles, California, que el concepto de una tienda de yogurt congelado llamó la atención de Josam y le hizo recordar sus andanzas en el restaurante de sus amigos de la infancia.

“Al ver este tipo de tiendas pensé inmediatamente que era un modelo de negocio que ya existía y conocíamos en Maracaibo, solo que le habían subido el nivel. Inicialmente intenté traerlo a Miami pero por un tema de arrendamientos y disponibilidad de locales, la idea no concretó, así que decidí montarlo en Maracaibo” cuenta Midah.

Nuestra mejor parte

Aunque en un principio, nadie -salvo su familia- creyó en la idea, el empresario estaba convencido de que había encontrado una fórmula exitosa, por ello decidió hacer caso omiso a voces agoreras que retrataban a la clientela marabina como personas desordenadas y vivarachas que tomarían ventaja del modelo de autoservicio.

“Todo el mundo me advertía que era una locura, que era carísimo y era un desafío porque la gente no estaba acostumbrada a comer yogurt. Por otro lado me decían que se podían agarrar los helados sin pagar, que eso iba a ser un desorden, pero yo siempre he sido contrario a hablar mal de mi persona, de mi ciudad y de nuestras costumbres” apunta Josam al destacar que “la mayoría de las sociedades se menosprecian a sí mismas, pero no tiene que ser así”.

Midah prefiere ver a sus coterráneos como un pueblo con un gran aprecio por la calidad y la modernidad, aunque con una marcada predilección por las cosas que vienen del norte, más que del sur.

Para su satisfacción, esta percepción se vio convalidada tras la apertura del primer Yogurt Boom en la avenida 3F, donde lejos de comportarse como le habían advertido sus amigos, la clientela actuaba como un aliado defensor del negocio.

“No se imaginan la cantidad de personas que me llegaban para acusar a quienes irrespetaban las normas. Me dicen ‘mira aquel que está allá estuvo sirviéndose y no pagó’” explica Josam en tono jovial.

El momento preciso

El creador de Yogurt Boom comenta que su salida al mercado en el año 2012 coincidió con un momento donde en la ciudad no se estaban haciendo cosas nuevas. La facilidad en el acceso a dólares preferenciales a través de las tarjetas de crédito, había provocado una especie de hiato en el emprendimiento, ya que la gente prefería salir del país a disfrutar cosas afuera en lugar de desarrollarlas localmente.

“Yo creo que nuestro concepto fue como el precursor de todo el movimiento de cafés que comenzó a gestarse en esa zona a partir de entonces. Ya existían algunas franquicias de galletas y un par de heladerías y cafés a los que todos íbamos, pero cuando Yogurt Boom salió la gente se decidió a invertir en sitios chéveres y les ha funcionado” expresa Midah al apuntar que a partir de ahí surgieron más de 40 o 50 establecimientos similares en Maracaibo.

Josam predica que el éxito de un negocio no es producto de la casualidad, sino el resultado de un esfuerzo y planificación, que muchas veces también necesita una dosis de ayuda divina, además de un buen balance entre calidad del producto, ambiente agradable y atención.

“Una de las cosas en las que yo me he enfocado con mis empleados es en la atención. Cuando sales a comer en un sitio quieres ser muy bien atendido, primero porque estas pagando por ello, y segundo porque ser agasajado forma parte de la experiencia”, comparte este emprendedor al asegurar que Yogurt Boom ha sabido aprovechar la ausencia de buena atención en el mercado, convirtiendo esta cualidad en una de sus mayores fortalezas.

Los amigos del éxito

La gran popularidad del primer local no tardó en reproducirse. La incredulidad inicial de amigos y allegados se tornó rápidamente en propuestas de inversión y expansión que se tradujeron en franquicias con la ayuda de la firma especializada Front Consulting (FCI).

“El negocio empezó a crecer rápidamente. Montamos Sambil, La Paragua, después vino Costa Oriental del Lago y San Francisco (que aún no ha abierto por algunos problemas con la energía donde está ubicado el local). En total ya tenemos 11 unidades de negocio que no solo contemplan Zulia sino también Táchira, con la tienda de San Cristóbal que es un éxito total y se mantiene abarrotada de gente” ilustra Midah como síntoma de que tal vez ya sea momento de abrir una o dos localidades más en esa zona.

Para Josam otro indicador poco ortodoxo del triunfo de su marca, es que otros lo han copiado en busca de captar parte de las ventas. Estos clones se caracterizan por imitar al líder sin arriesgar o innovar, ofreciendo precios y calidad que suelen estar por debajo del producto original.

Boom en los anaqueles

Ante la “situación país” que desacelera el auge inicial de expansión bajo el formato de franquicia, Yogurt Boom explora nuevas formas de aprovechar el prestigio ganado y ampliar su penetración de mercado, a través de canales de distribución que permitan posicionar un producto ya popular pero con una nueva presentación.

“A nivel de planta donde elaboramos nuestro producto tenemos un plan para aprovechar que tenemos un producto de calidad de una marca reconocida y adaptarlo a una nueva presentación para colocarlo en los supermercados” revela el empresario.

Midah adelanta que las primeras presentaciones que llevarán a los anaqueles de los principales automercados de la zona, serán el yogurt natural firme y el griego.

El precursor local del yogurt congelado explica que estas presentaciones tienen la ventaja de requerir un manejo más sencillo, que no obliga a tener una cadena de frío como la versión helada.

La fecha tentativa para el nuevo lanzamiento amparado bajo la marca Yogurt Boom es finales de 2017.

Aunque Josam admite que el país afronta tiempos duros que han llevado a muchos a irse, apuesta por la resiliencia de la mayoría que se queda, mientras espera que los factores políticos y económicos jueguen su parte en el rescate de la confianza necesaria para promover la inversión.

 

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Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografías: Cortesía YogurtBoom