El “Vino Viaja” llega a Maracaibo para explicar ¿a qué huele el vino?

“Somos más de beber la vida y de vivir el vino”. Con esta frase, Adriana Gibbs y Mikel Aramburu buscan explicar la pasión que los mueve a traspasar fronteras y llevar el cálido y dulzón mensaje de una bebida que atrapa los sentidos y reconforta el alma. Con el ciclo ¿A qué huele el vino? la gira El vino viaja por Venezuela llega a Maracaibo el próximo 7 de julio.

Y si de vino se trata, este par tiene suficientes vivencias para hablar con propiedad y demostrar que la bebida milenaria es parte de la historia del mundo y del disfrute sensorial de la humanidad, todo esto resumido en una copa, donde los tonos carmesí, dorado o rosa se agitan en una vertiginosa danza de seducción.

El programa consta de dos ciclos que se realizan desde octubre de 2017 en diversas ciudades del país. El primero se titula ¿A qué huele el vino? y está integrado por tres sesiones. Cada una es un “paseo” didáctico y sensorial para aprender de vinos desde sus aromas. El segundo se llama ¿A qué sabe el vino? y estará enfocado en las cepas del vino.

El primer destino del viaje fue la Isla Margarita en octubre del año pasado. La cita fue en el restaurante Amaranto. Luego el ciclo se ha movido por varias ciudades del país; entre ellas, Barquisimeto, Valencia, Mérida, Puerto Ordaz y Maracay.

Adriana Gibbs es periodista especializada en vinos y destilados, profesora en el Diplomado en Cultura del Vino&Spirits de la Universidad Metropolitana y autora del portal web Punto Paladar, que cumple su primer año el 2 de julio: www.adrianagibbs.com.

Mikel Aramburu es el director de la importadora Iregua y profesor del Diplomado en Cultura del Vino&Spirits de la Universidad Metropolitana. Los dos creen en el aprendizaje como camino de disfrute.

Tanto Mikel Aramburu como Adriana Gibbs se formaron con el Profesor Alberto Soria, coordinador del Diplomado y director de la Academia Wine & Spirits. El curso está avalado por esta organización educativa y por el Instituto de Estudios Superiores Ávila y cuenta como aliado gastronómico con la empresa de quesos de cabra Ananké.

Velada con aroma a descubrimientos

Tal como lo refiere Gibbs en su página web: “El vino forma parte de la buena mesa, la religión, la historia, la geografía, la economía, la literatura, el mundo de los negocios y la seducción. Como bien dijo Dante Alighieri: ‘El vino siembra poesía en los corazones’”.

El programa muestra desde el disfrute que catar es una manera de “interpretación” del vino. “No es para pocos. Todo el mundo puede catar un vino. Eso sí, siempre que se quiera aprender las técnicas básicas y posea los conocimientos fundamentales para ello. La intención es ir profundizando, sesión tras sesión, en ello”, explica Gibbs.

¿Por qué aprender a catar? Para “conocer” y así percibir más: eso ayuda a hacer buenas elecciones. “Saber mirar para diferenciar y así no ser conducidos por la nariz de la publicidad ni por las modas pasajeras. Saber diferenciar para apreciar más y disfrutar con fundamento”.

Si bien se abordarán en la actividad los pasos de una cata, Mikel Aramburu y Adriana Gibbs se concentrarán en los aromas. Lo argumentan: “Somos una sociedad sin olfato (no nos enseñan a olfatear). Hay que practicarlo concentradamente a diario: oler flores, frutas, mermeladas; así se va construyendo la memoria olfativa”.

Se propondrán maneras de aproximación a los aromas del vino con apoyo de la Guía Le Nez Du Vin: De los aromas de las regiones; De los aromas de algunos vinos blancos según la uva.

Aprender a olfatear

La cita será en el hotel InterContinental. Luego de una sesión introductoria teórica, se harán ejercicios sensoriales de aromas que estarán acompañados por catas de tres vinos blancos del Viejo Mundo: de España. Después se ensayarán armonías gastronómicas con los quesos madurados Ananké.

Lo dicen los maestros: los sentidos implicados en la cata pueden afinarse. Esto se logra con un ejercicio continuado y la práctica constante y rigurosa. No existe una fórmula exacta. Influyen la compañía, el momento, el estado de ánimo. Los Sentidos se educan, pero la Memoria Olfativa necesita cultivo inteligente.

Aramburu y Gibbs sostienen que catar es un proceso que, felizmente, no tiene fin. “Invitamos a ejercitarlo. Así sus experiencias se traducirán en memoria. Así, además, aprenderá a catar la vida; observar con atención los colores del entorno, mirar la intensidad de lo que le rodea; saborear sus afectos”.

@adrianagibbsm

@mikelaramburu

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Contactos:

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Teléfonos: 0424-624.3578 / 0414-692.7084 (WhatsApp)

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografías: Cortesía

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