Sulbarán Vs. Villasmil, un “cuento de cafetería” que “infartó” a los marabinos

En 1995 el esfuerzo de un grupo multidisciplinario de profesionales condujo a la creación del Instituto de Enfermedades Cardiovasculares “Tulio Alberto Sulbarán” (IECTAS), denominado así en honor al especialista que ayudó a promover y dirigir la institución hasta inicios del año 2004, cuando fue sucedido por el Ingeniero JJ. Villasmil. El cambio de administración signado por tensiones, terminó por enfrentar legalmente a estos renombrados zulianos, y sentó las bases para que hoy el centro ya no porte el nombre de su fundador.

Auditorías, renuncias, despidos y conversaciones de cafetería conforman los ingredientes de una amarga demanda por difamación que en marzo de 2006 condujo a José Joaquín Villasmil y Tulio Sulbarán (padre) ante la sala número 5 del Palacio de Justicia del Estado Zulia.

Según datos del expediente 10U-34-05 del Tribunal Séptimo de Control de Zulia (Extensión Maracaibo), todo comenzó el mediodía de un sábado entre abril y mayo de 2004, durante una reunión en el Fein Kaffee de Maracaibo, convocada por los doctores Aulio Ortigoza y Walfredo Osorio para buscar un jefe de servicios para el centro asistencial.

Un café bien cargado

La parte querellante representada por el penalista Jesús Vergara, afirmaba que durante el  encuentro Villasmil, ya en su rol de nuevo titular del todavía IECTAS, habría emitido comentarios que exponían a su antecesor al “odio y el escarnio público”, iniciando así lo que el abogado calificó como una “campaña de descrédito y desprestigio”.

El testimonio del doctor Gustavo Baptista Romero, promovido por la parte acusadora como prueba, asegura haber escuchado en la citada reunión cuando Villasmil “manifestó que recién se incorporaba a la administración, se apreciaban altas sumas de doble facturación y beneficios personales (…) habló de una estafa de más de quinientos millones, hospitalizaciones sin pago y uso indebido de insumos”.

Durante las audiencias celebradas entre el 27 y 29 de marzo de 2006 la parte Vergara presentó un total de siete testimonios de médicos y ex trabajadores del IECTAS, que afirmaban haber presenciado al nuevo director emitiendo conceptos “difamantes” contra su antecesor.

José Ignacio Paz, contador de la institución entre el 12 de junio de 2001 y el 30 de septiembre de 2004 (fecha en la que renunció), atestiguó haber sido citado a la oficina de Villasmil, donde éste le  reclamó el “haberse prestado a la estafa del Dr. Sulbarán”.

“Le expliqué que yo no firmaba pagos, y me preguntó que cuánto era la comisión, que si sabía qué era corrupción y delito. Me retire y le dije que no trabajaba más en la fundación”, agregó Paz, quien al ser interrogado por Vergara, explicó que “los cheques se elaboran aparte, se firman con un soporte. Los pagos deben hacerse con soporte argumentado con relación de cuentas por pagar. En el cheque van dos firmas y una era de Tulio Sulbarán”.

La defensa de Villasmil, conducida por el abogado Gustavo Adolfo González, aportó 12 testigos, entre médicos, personal administrativo del instituto y dos periodistas (Aristóteles Soto y León Magno Montiel), quienes refutaron los conceptos emitidos en los testimonios de la contraparte y aseguraron no haber escuchado “en ningún momento” señalamientos acusatorios del querellado.

González destacó que varios de los relatos que soportaban la acusación de Sulbarán provenían de personas que indicaron ante el tribunal “no guardar rencor” contra del Ingeniero, a pesar de que todos perdieron sus trabajos a raíz de correctivos impuestos por éste. El jurista calificó tales aseveraciones como “un insulto a la inteligencia”.

Vergara contraatacó indicando que los testigos a favor de JJ. no habían podido desmentir el testimonio de los médicos que presenciaron la reunión en Fein Kaffee y destacó que la mayoría de los declarantes estaban bajo una relación de dependencia laboral, por lo cual tendrían interés en favorecer a su jefe inmediato.

Hablan los protaginistas

Concluida la fase de promoción de pruebas y argumentos de cierre de los juristas, se otorgó la palabra a Sulbarán, quien expuso: “Estoy aquí para defender mis valores, honor y la integridad psicológica de mi familia, a quienes el ingeniero Villasmil ha expuesto al escarnio público frente a los medios de comunicación”.

Tras recontar las razones y los esfuerzos que lo impulsaron a promover la creación del IECTAS, el renombrado galeno manifestó que una vez cumplido el término de sus funciones al frente del instituto, le fue propuesto modificar los estatutos para continuar, pero descartó la opción para “darle paso a otra gente”.

“En ningún momento se dijo de irregularidades en mi administración, quiero dejar claro que la auditoría de la fundación se comenzó el mes de abril al tomar posesión del cargo (Villasmil). Quien hizo la auditoría fue Fundadesarrollo (ente adscrito a la Universidad del Zulia) institución que no está creada para ello”, destacó Sulbarán en referencia a un proceso efectuado tras su relevo y agregó que durante su gestión “se hicieron innumerables auditorías y se aclaraban circunstancias y nunca se habló de apropiación”.

Luego de defender su trayectoria profesional -que en ese momento era de más de 34 años-, criticó el despido de más de 30 personas en el instituto que “había sido un modelo de funcionamiento exitoso”, por lo cual aseguró que la nueva administración no podía alegar que “más de la mitad del personal no sirve”.

Por último Sulbarán reiteró que sí se consideraba “difamado por radio, televisión y prensa, donde se habla de mi robo en la fundación”, por lo cual pidió justicia y la restitución de su honor.

Villasmil, por su parte, inició su comentario final destacando que decisiones tomadas por él a pocos días de asumir el cargo, posiblemente habrían motivado el cambio en la relación que tenía con quien una vez le dijo sentirse honrado de ser su amigo y le pidió que tomara su lugar al no poder ser reelecto en el IECTAS.

“Ordené que ningún vigilante podía estar armado, eso generó malestar en el anterior presidente. Había un guardaespaldas de apellido Ferrebus de custodia personal. La segunda decisión fue la solicitud de los médicos de participar en todos los servicios de la fundación. Ello genero crisis y en plena junta directiva amenazo con causarme daño”, aseguró Villasmil al considerar que la demanda en su contra formaría parte de una “campaña de desprestigio” para sacarlo de la directiva de la institución.

En cuanto al encuentro en Fein Kaffee, adujo que se trató de un “evento aleatorio” que lo condujo a toparse con Gustavo Baptista y luego destacó que hubo “distorsión de la información” sobre lo conversado en dicha ocasión.

Villasmil cerró su intervención indicando que “lo único que hice con la auditoria es llevarlo a las instancias pertinentes. En mi oficina me visitó el Dr. La Roche a nombre del Dr. Sulbarán y le me pidió revisar la auditoria, a lo cual dije que sí, pero no podría ser sacada de ese espacio. Se ha dicho que me valí de mi influencia con el rector para conocer detalles. Para defender a alguien no se puede ofender a otros, yo no tengo necesidad de hablar de mis méritos ni tengo que decirles de dónde procedo”.

Desenlace y tregua

Si bien los testimonios aportados por la parte querellante coincidían en manifestar que Villasmil se había referido al manejo de gestiones financieras indebidas por parte de Sulbarán, los mismos no establecían circunstancias de lugar y tiempo que dejaran claro que se trató de expresiones públicas contra el honor o reputación del expresidente del IECTAS, sino más bien de un “comentario entre la conversación”, lo cual está amparado por el artículo 61 de la Constitución que reza que “toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y a manifestarla, salvo que su práctica afecte su personalidad o constituya delito”.

El juzgado también consideró que los testimonios de los periodistas Magno y Soto reflejaban que en las entrevistas realizadas a Villasmil, no hubo elementos de descrédito hacia Sulbarán, quien pese a denunciar ser “difamado por radio, televisión y prensa”, no aportó elementos para respaldar el señalamiento. Por dichas razones el 11 de abril de 2006 la jueza Erika Carroz, absolvió al ingeniero Villasmil de los cargos en su contra.

La decisión no satisfizo a Sulbarán quien tres meses más tarde acudió ante la sala 3 de la Corte de Apelaciones del Zulia, pero el juez superior de la sala Ricardo Colmenares Olivar se inhibió y dos meses más tarde la jueza provisional Arelis Ávila de Vielma hizo lo propio.

Finalmente el 19 de enero de 2007 la Sala Tercera del Circuito Judicial Penal de la región declaró con lugar la apelación presentada por Vergara, anulando así la sentencia de abril de ese año y ordenando un nuevo juicio oral y público que nunca llegó a efectuarse ya que tres meses más tarde el apoderado judicial del querellante y Villasmil acudieron al Tribual Séptimo de Juicio del estado a solicitar la desestimación de la causa, tras acordar poner punto final al pleito.

Hoy José Joaquín Villasmil Páez sigue como presidente de la Fundación Venezolana de Hipertensión y el ahora denominado Instituto de Enfermedades Cardíacas de LUZ (IECLUZ), mientras que el doctor Tulio Alberto Sulbarán se encuentra residenciado y ejerce su profesión en Estados Unidos, al igual que su hijo de mismo nombre.

 

 

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Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Archivo

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