“Trapos al sol” entre Prieto y Arias Cárdenas forman parte de una guerra con 22 años

El pugilato de señalamientos púbicos entre el actual gobernador del Zulia, Omar Prieto Fernández, y su predecesor Francisco Javier Arias Cárdenas, son de nueva data, pero esconden una guerra que inició a fines del siglo pasado.

La pugna tiene como gestor, tras bambalinas, a Rodrigo Cabezas, mentor del primero y adversario político del actual presidente de Corpozulia desde 1995, cuando por diferencias ideológicas resultó expulsado del gabinete regional durante el primer período con el exlíder del 4 de febrero al frente.

Veintidós años después y tras trabajar siempre con el objetivo de ser figura emblemática de la revolución en la entidad, primero desde el Movimiento Lago, su partido, y luego en Quinta República -más tarde Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)-, Cabezas se sitúa hoy en un lugar privilegiado, con Prieto Fernández como hombre fuerte en el Zulia y momentáneo estandarte de sus postulados.

El ascenso de Prieto Fernández al Palacio de Los Cóndores derivó de una especie de carambola política con un marcado acento de pase de factura. Tras perder ante Juan Pablo Guanipa en la elección por la Gobernación del pasado 15 de octubre, Arias Cárdenas fue absorbido por las críticas dentro del PSUV, en lo que para algunos fue una campaña promovida por Cabezas y su entorno, y en una extraña jugada capitaneada por Diosdado Cabello resultó apartado de la posibilidad de redimirse electoralmente después que el Gobernador electo rechazara juramentarse ante la Constituyente.

Paradójicamente, los 59.112 votos de desventaja entre Guanipa y Arias, se concentraron, además de Maracaibo como bastión natural opositor, en San Francisco, Cabimas y Colón, municipios con alcaldes rojos que tenían poca afinidad con Arias Cárdenas, entre ellos el mandamás del “territorio liberado”. Entre los grupos antagónicos del oficialismo en el Zulia se dio por hecho que se apostó por su revés.

Con el anuncio de nuevos comicios para optar por la Gobernación, la noche del primero de noviembre y 16 días después de morder el polvo de la derrota ante Guanipa, Cabello anunció por VTV que Prieto sería el candidato para sustituir en el cargo a Arias Cárdenas. Un duro golpe al ala revolucionaria que conectó los hilos del poder con Miraflores.

Al lograr el triunfo frente a Manuel Rosales, y con el desencanto de millares opositores que se sintieron defraudados por la posición de Guanipa y la decisión de la ANC de ordenar nuevas elecciones, Prieto Fernández disparó: “Hay un pueblo que necesita sean respondidas todas sus peticiones y lo vamos a hacer. Ha ganado la revolución bolivariana en el Zulia. Este Zulia hermoso merece respeto…”.

II

Tras 100 días al frente del Palacio de Los Cóndores, el Gobernador amenaza, de acuerdo con el vocerío de los trabajadores adscritos al Ejecutivo regional, con encarnar la sombra persecutoria de una corriente que, pese al ondeo de boinas y el abuso de vestimenta roja, condujo por cinco años los hilos del poder en la región con críticas por sus acercamientos con sectores antagónicos al proceso revolucionario.

“Mi percepción es que Omar dispara hacia adentro para desviar la atención sobre él en el seno del partido. Fíjate que no tiene a nadie de la oposición exigiéndole respuestas frente a problemas tan graves como la crisis eléctrica, la escasez de efectivo y la falta de transporte. A alguien tiene que culpar de no poder cumplir su principal promesa que era acabar con el bachaqueo”, esgrime un militante revolucionario de vieja escuela, fiel al paradigma más puro de la acera socialista.

La pugna de Prieto Fernández con Arias Cárdenas vino por fases y traspasa lo público, con recientes entrevistas exclusivas en Panorama y La Verdad. Lisandro Cabello, a través de un incisivo programa de televisión regional, torpedeó con ácidas críticas su gestión meses antes del giro que lo ubicó en su cargo actual como secretario de Gobierno y mano derecha del actual jefe del Ejecutivo regional. Puertas adentro, se deplora los manejos de Salvador González, Marilene Huerta, Biagio Parisi y Billy Gasca, entre otros representantes del gabinete saliente, a quienes relacionan con la oposición más rancia y vinculan en supuestos ilícitos.

Un suceso que desdobló la pugna ocurrió la madrugada del miércoles 26 de abril de 2017, cuando Dulio Ramón Briceño Mendoza, alias, “El Grillo”, calificado por Parisi como asaltante y saqueador de Ziruma, fue abatido por comisiones mixtas del Cuerpo de Policía Bolivariana del estado Zulia, pertenecientes a la Dirección de Inteligencia y Estrategias Preventivas (Diep) y el Equipo de Respuesta Especial (ERE). Dirigentes afectos al entonces Alcalde de San Francisco y Cabezas, exigieron públicamente la destitución de Parisi, a quien acusaron de ordenar la ejecución del líder de los colectivos, amparado por Arias Cárdenas.

Segundo Chirinos y José Camargo, pidieron la destitución de Parisi por ser “opositor”.

Un dirigente socialista, sin cercanías entre ambos bandos, asegura que los actos relacionados con entregas de viviendas en San Francisco resaltaron por la tensión entre ambos, con el Metro de Maracaibo como árbitro. “Ni se miraban y cada uno se atribuía la obra”, suelta. En las actividades del partido se notaba la escasa relación.

La fuente contó que desde la Gobernación, Arias Cárdenas llegó, supuestamente, a ordenar la paralización de obras ejecutadas por empresas privadas en San Francisco, en las que se vinculaba a Prieto Fernández por tener presuntamente  alguna cercanía con los impulsores de las infraestructuras.

Ahora, Prieto Fernández revisa las decisiones de su antecesor que guardan relación con el tráfico de alimentos y medicinas mediante un polémico decreto. Tendría pruebas que vinculan a allegados y funcionarios de Arias Cárdenas con negocio turbios y procura morderle el cuello a posibles ilícitos en las operaciones que tienen que ver con el contrabando. De allí su promesa de acabar con las mafias que operan en Las Pulgas y Las Playitas.

“Aquí había anarquía y se le hizo un daño profundo al estado con el contrabando de alimentos proveniente de Colombia”, fue uno de los mazazos que soltó el Gobernador en contra de su antecesor en una reciente visita a Panorama.

III

“Este era un estado que estaba totalmente anarquizado, puedo decir como político que recibí un desastre”, expresó Omar Prieto Fernández en la sala de redacción del diario centenario. La entrevista publicada en papel el martes 13 de marzo de este año, exhibe las costuras existentes entre lo que se hizo en la pasada gestión y lo que se procura en la actual.

Una dirigente afecta a Omar Prieto asegura que funcionarios salientes arrasaron con las dependencias de la Gobernación. “Se llevaron todo. Computadoras, impresoras, enseres, hasta cambiaron repuestos, cauchos de los carros y  baterías. En la Lotería del Zulia aún hay vehículos que no aparecen. ¿Cómo le pide Arias Cárdenas a Omar que se calle? Hicieron un desastre y eso tiene que denunciarse”, comenta.

El domingo 18 de marzo, cinco días después y en compañía de Margarita Padrón de Arias, su esposa, el exgobernador le respondió a Prieto Fernández.  “Yo creo que es un error y Dios quiera que rectifique el gobernador y se ponga a trabajar y unifique el esfuerzo.  Uno no tiene que llegar a hablar mal del otro, uno tiene que llegar es a trabajar. Si el otro falló uno hace sus expedientes, un gobernante no tiene excusa,  ni estar escupiendo para arriba, tiene que llegar es a trabajar”, afirmó.

El actual Jefe del Ejecutivo regional, según Arias Cárdenas, vocifera que “había un Gobernador que era medio escuálido y medio chavista”.

En la guerra de declaraciones, Magdelis Valbuena, expresidenta del Consejo Legislativo, pidió al exalcalde sureño “bajar el tono” ante las constantes opiniones que emite sobre la anterior gestión de la Gobernación.

“Arias Cárdenas es un hombre trabajador por demás, sin horarios, luchador de sus ideologías. Es importante la valoración y el reconocimiento del ser humano (…) Es necesario y fundamental el respeto, con esto cualquier relación puede perdurar en el tiempo”, señaló Valbuena, al trasladar al CLEZ, una disputa que parece, a simple vista, desigual.

Pero en la política no existen los muertos y la figura de Arias Cárdenas tendría a los militares como un escudo. Se mantiene en Corpozulia por algo.

Jesús Rafael Suárez Chourio, comandante general del Ejército Bolivariano y uno de los representantes del 4F con mayor poder en el Gobierno, sería uno de los soldados más cercanos al militar que durante la asonada de febrero de 1992 tomó la Residencia Oficial y apresó al entonces gobernador Oswaldo Álvarez Paz para luego ceder ante la rendición de Chávez y otros compañeros de armas.

Incluso, hay quienes ven a Nicolás Maduro como su principal protector, sólo azuzado por el ruido de rebelión de quien en algún momento llamó a Hugo Chávez “gallina” y “asesino”.

En el caso de Prieto Fernández, Diosdado Cabello, vicepresidente del Psuv y emblema entre los radicales en el poder, fungiría como padrino y en esa corriente, frontal y radical, basa su liderazgo.

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