Falta de efectivo mantiene “al borde” al ciudadano de a pie

Rosa camina siete kilómetros por día. Tiene 50 años y “por fortuna” vive cerca de su trabajo, exactamente a tres kilómetros y medio, distancia que recorre de ida y vuelta, seis veces a la semana. Muchas veces realiza la caminata con el estómago vacío. Todo por no tener efectivo.

Esta peregrinación es parte de la cotidianidad de centenares de marabinos. La escasez de dinero en efectivo afecta la movilización diaria, porque no “hay manera de pagar carritos y buses”. Ante las pocas alternativas la opción es caminar.

Recorrer esa distancia puede ser un excelente ejercicio para cualquiera. Pero Rosa no se alimenta bien, no tiene la posibilidad de calzar zapatos adecuados para la marcha, va vestida con el uniforme de trabajo, a pleno sol y al descampado, bajo riesgo cuando la “agarra la noche”.

“Ir al banco no es una opción. Eso significa perder un día de trabajo por las colas y si al final se acaba el efectivo, pues te quedas sin nada. Los cajeros automáticos pasaron a la historia y los pocos que funcionan solo te dan 20 mil bolívares. Eso no alcanza ni para un pasaje”.

Rosa llega todos los días tarde al trabajo. Lo peor es el cansancio “acumulado” que no logra aliviar, porque cuando llega a su casa el racionamiento eléctrico le impide dormir la noche completa. Igual, duerma o no, al día siguiente debe levantarse temprano y cumplir su trajinosa rutina.

Pérdida y ganancia

Manuel tiene 28 años y es depositario en un almacén. Dos veces a la semana va al banco, donde es titular, y retira 100 mil bolívares por vez. Su estrategia es madrugar para ubicarse en los primeros puestos y estar pendiente si los cajeros automáticos están dispensando, para meterse en ambas colas y poder sacar 20 mil bolívares más. En total obtiene 240 mil bolívares a la semana.

“Pierdo de trabajar dos medios días a la semana, pero consigo efectivo para movilizarme al menos cuatro días”. También admite que su abuela le provee un “pelito” más cuando le pagan la pensión. Así va redondeando.

“Los días que voy al banco me llevo dos termos con café y los vendo allí. Por ese lado consigo alguito más y no me pega tanto lo que me descuentan en el trabajo. Uno tiene que aprender a ‘marañar’ en la vida”, comenta.

Sin embargo, cuando el racionamiento eléctrico o la pérdida de línea no le permite obtener el efectivo, Manuel camina casi cuatro kilómetros desde el centro de la ciudad, hasta la avenida Doctor Portillo, donde se ubica el supermercado para el cual trabaja. Antes, toma un bus de la ruta Panamericano que lo saca del sector donde vive.

Todas las maneras posibles

Conseguir efectivo en Maracaibo es toda una odisea. Los bancos ya no son una opción rápida y segura, por lo que algunos marabinos que poseen carro, lo utilizan para “hacer unas vueltas” como transporte público y obtener los codiciados billetes que luego utilizarán para surtir de combustible o comprar víveres a bajo precio.

“Yo salgo a las 5.00 de la mañana y hasta las 8.00 hago varias vueltas en la ruta 5 de Julio, que va de Galerías al Milagro, ahí me gano 600 u 800 mil bolívares, que en efectivo son buenos”, asegura Carlos, quien es administrador de empresas.

Quienes no tienen carro, buscan desesperadamente los “anónimos” que venden efectivo. Se habla de que en el centro de la ciudad los billetes se “venden” hasta un 500 por ciento, tarifa que no obstaculiza que las transacciones se realicen en plena calle y a la vista.

Poseer efectivo representa tener acceso, no solo al transporte público, sino a comprar víveres hasta con un 300 por ciento menos. Por ejemplo, en el sector Los plataneros de Las Playitas, se cotizan los plátanos a 10 piezas por 350 mil bolívares, en contraposición a los 400 o 500 mil bolívares que vale un solo plátano en una panadería, supermercado o comercio, cuando se paga “por punto”.

Efectivo: venta prohibida

Desde el pasado 25 de junio entró en vigencia el decreto 268 emitido por la Gobernación de Zulia, que prohíbe la comercialización de papel moneda, al igual que la variación de precios en productos según su método de pago.

El decreto también impide el alquiler de puntos de venta, la venta y reventa de productos regulados en la vía pública y la variación en productos relacionados con la construcción, la ferretería, el calzado, el textil y demás ramas del comercio.

Quienes incumplan con este decreto, pueden ser multados con hasta 15 mil Unidades Tributarias, además del decomiso de los productos. Así lo explicó el secretario para el Desarrollo Económico de Zulia, Eddy Aguirre.

El decreto, que consta de seis artículos, está dirigido directamente a la venta de efectivo ilegal en el centro de Maracaibo, concretamente en el mercado Las Pulgas. El secretario de Gobierno, Lisandro Cabello, informó que los cuerpos de seguridad regional y municipal realizarán supervisión en los comercios y mercados.

Sin embargo, cualquier marabino puede constatar con solo caminar un rato por el casco central de la ciudad, que esta Ley pasó desapercibida para quienes comercian con la dignidad y el bienestar de sus semejantes.

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Archivo

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