Terrenos y edificios vacíos en 5 de julio concentran el “lomito inmobiliario” de Maracaibo

Si hicieran un remake local de la película Volver al Futuro, Marty McFly probablemente elegiría una vía como el bulevar 5 de julio para saltar a los años 80’s a bordo de su máquina del tiempo, oculta en un Malibú con rines de “poncherita”. Por aquello de pasar desapercibido.

En lugar de una vía en aparente decadencia, plagada de terrenos ociosos y edificios desocupados, el viajero del tiempo se toparía con tiendas como Sears, Fin de Siglo, Gina, Zapatería Lucas, Cine Altamira, Supermercados CADA, Librería Cultural, Mueblería La Nacional, Tropi Burguer y otros establecimientos que años más tarde migrarían al confort de los grandes centros comerciales, o sucumbirían a causa de estos.

Gustavo Chourio, fundador de la firma de análisis urbano e inteligencia de mercado, Urban Metric, afirma que 5 de Julio “sigue siendo una vía de referencia en sus diferentes tramos, gracias a su estratégica ubicación geográfica e infraestructura bancaria que alberga las sedes principales de entidades como BOD, Provincial, Venezuela, Bicentenario, Tesoro y hasta el City Bank”.

“La calle 77 posee una accesibilidad y visibilidad óptimas por estar enclavado en el macrocentro de la ciudad, bordeado por las parroquias más ricas, mejor equipadas e históricas de la ciudad. Además cuenta con una relación precio de metro cuadrado de alquiler a precio de ganga” afirma el analista.

Según el portal tuinmueble.com un terreno de 265 metros cuadrados que colinda con Cerros de Marín en la subida de 5 de Julio, se cotiza a un precio de 250 millones de bolívares, pero 11 cuadras más arriba en la esquina de la avenida 10, otro predio de 6 mil 65 metros cuadrados se ofrece a cambio de 60 mil millones de bolívares.

Los montos van escalando y pasan de bolívares a dólares a medida que los espacios se entremezclan con infraestructuras de mayor interés comercial y zonas residenciales de alto estatus.

Oportunidades en latencia

Pese a estas ventajas, el sociólogo destaca que una combinación de situación país y ausencia de políticas municipales orientadas a impulsar la reactivación de zonas con alto potencial económico, han convertido a este corredor financiero intuitivo en una especie de “gigante dormido” que aguarda mejores tiempos para devorar el “lomito” inmobiliario de la ciudad.

Un informe de Urban Metric de 2016, titulado “5 de Julio: Lo que nadie vio venir”, destaca que si bien existen La Fundación 5 de Julio y la ordenanza del mismo nombre (impulsada por dicha fundación, La Cámara de Comercio de Maracaibo y la Alcaldía), levantar una zona como esta requiere de una intervención importante en infraestructura, estructura y superestructura, que no son posibles sin un modelo de desarrollo económico urbano-espacial bien definido.

Hasta ahora la explotación de los espacios en este núcleo de la identidad urbana, ha ido marcado por el sentido de la oportunidad económica de los propietarios de la tierra, más que por una visión de desarrollo orquestado desde la municipalidad.

“Sobre esta vía están terrenos importantísimos como el de la antigua estación de servicio ubicada en la esquina del bulevar con Bella Vista; otros dos espacios vacíos están diagonal a la joyería Cupello y frente al Bingo, los cuales tienen un potencial de explotación enorme” precisa el especialista, al subrayar que tales predios, así como el edificio de la antigua Enelvén y el espacio ubicado diagonal al Seniat, son propiedad de Antonio Moschella, un importante empresario del sector inmobiliario en la región que ha ido progresivamente activando proyectos como el centro comercial Plaza 5 que se levantará próximamente en la antigua sede del café Kabuki.

Chourio destaca que otros espacios de gran valor en 5 de Julio son el edificio desocupado del antiguo Banco Comercio, donde funcionaba el cine Altamira, el cual aún es motivo de debate entre ingenieros que aseguran que la estructura es rescatable. “Este edificio, así como el terreno de mil metros cuadrados que ya está en venta justo al lado, valen oro” comenta el sociólogo.

Ya en las inmediaciones de la sede principal del BOD están otros lotes como el estacionamiento ubicado detrás del restaurante Cow y la desaparecida sede de Gina frente a Acedo Plaza.

Despertar progresivo

Registros de Urban Metric, respaldan que 5 de Julio ha venido experimentando un fenómeno de paulatino repoblamiento, impulsado por una serie de actores, que están capitalizando las ventajas de este corredor urbano.

La firma acota que en los últimos cinco años en esta la zona se han colocado 20 mil metros cuadrados de nuevos locales y en los próximos cinco años se colocarán más de 80 mil metros cuadrados más.

Nuevos negocios ya abiertos como Cow Restaurante y Carnicería, Estación Central del Café, Venezolana de seguros y Café Punto 72 dan testimonio del repunte comercial cuya tendencia solo irá en aumento en los próximos meses con la concreción de desarrollos como el centro comercial Plaza 5, El hotel Hesperia en el sector Paraiso, Maxi Mall en los terrenos de Gina, Plaza 77 frente a La Rusería y La Mueblería La Nacional que retomará operaciones con una fuerte inversión.

Chourio concluye que “ahora como nunca los empresarios y comerciantes están comprendiendo la importancia que tiene el análisis del entorno físico, económico, socio-cultural y la capacidad de predecir el comportamiento del mercado, a la hora de abrir nuevos locales y para ello es fundamental escoger ubicaciones de cada vez mayor relevancia como 5 de julio”.

Ante estas premisas es posible afirmar que la calle 77 no solo es un enclave nostálgico para los marabinos mayores de 38 años, sino un importante eje de desarrollo económico para una ciudad que bulle de ansias por “volver a un futuro” promisorio.

 

Redacción y gráfico: Luis Ricardo Pérez P.

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