¿Qué tan posible es el hurto de cables en las subestaciones eléctricas del Zulia?

Un nuevo robo se registró en la subestación eléctrica Peonías. El vicepresidente de Corpoelec, Francisco Martín, precisó que cortaron más de un metro de cable conductor sublacustre de la línea Tablazo – Cuatricentenario, que entraría en servicio el pasado martes, para mejorar el suministro de energía eléctrica a la Costa Occidental del Lago.

El hurto se produjo durante la madrugada del pasado martes, en la fosa de empalmes de anclaje de la subestación eléctrica Peonías, ubicada en la parroquia Ricaurte, municipio Mara del Zulia. Según la denuncia, se llevaron 1,45 metros de conductor de cable sublacustre.

El personal técnico realizó lunes en la noche los trabajos de reparación de la caja de empalmes en la fosa de la SE Punta de Palma y completó el proceso de presurización hasta alcanzar 2,9Bar presión en el cable de la Fase R de la línea Nro. 1 a 230Kv, que sería utilizado para completar la terna con los cables de las fases S y T de la línea Nro. 2 a 230Kv.

En la mañana del martes, en los extremos de las subestaciones Punta de Palma y Peonías, cuadrillas procedieron a verificar presiones e inspeccionar componentes, hallando el corte de más de un metro del conductor sublacustre de la línea Tablazo – Cuatricentenario Nro. 1 a 230kV, que estaba programada ponerla en servicio en pocas horas.

Vale recordar que el pasado 23 de diciembre, Corpoelec denunció un robo de sistemas de puesta tierra de los cables en la SE Punta de Palma, lo cual según el reporte, produjo la falla de los dos enlaces sublacustres a 230kV, Tablazo – Cuatricentenario 1 y 2, y generó explosiones, daños y la pérdida de capacidad de transmisión de hasta 600 MW.

Una descarga mortal

Quienes desconocen los pormenores técnicos de la generación eléctrica y el suministro de servicio, tal vez piensan que es fácil sustraer un tramo de cable como que se llevaron el pasado martes.

Manuel Sánchez, ingeniero electricista, explica que para “cortar” un cable sublacustre hacen falta algunas condiciones. “Por ejemplo, ellos dicen que el cable estaba presurizado, cualquier caída de la presión daría una alarma al sistema de control”, comenta el especialista y advierte que habría que determinar si el cable estaba o no energizado.

“Una cosa es que el cable aún no esté en servicio y otra es que no esté energizado, que significa que ya tiene tensión. Si se toma en cuenta que el robo fue en la madrugada del día que entraría en funcionamiento la subestación, lo más seguro es que ya estuviera energizado”, detalla.

Según el ingeniero, para ese momento ya debería haber sido probado, no solo el cable, sino los sistemas de protección y control, “porque poner en funcionamiento una subestación no es como conectar y ya, eso tiene un procedimiento. Usualmente esas líneas de transmisión se dejan energizadas para evitar humedad”.

Sánchez describe un ejemplo muy sencillo. “Es como el sistema que alimenta un bombillo. Cuando se apaga el bombillo el cable sigue teniendo corriente, si cierras el circuito y lo tocas, te da corriente. Es el mismo principio, pero aplicado a alta tensión. Si el cable se corta en esas condiciones, las personas hubieran recibido una descarga de 230 kilovatios”.

Dónde está el control

La línea de transmisión que se utiliza en estos casos es un conductor aislado en aceite. “No es imposible cortarlo, pero tampoco serían fácil, y menos aún que no se den cuenta de inmediato, por la caída en la presión de aceite. El sistema de control debió encender las alarmas”.

El cable sublacustre tiene al menos unos 20 o 30 centímetros de diámetro y posee un centro de cobre. Es posible cortarlo con una segueta o esmeril, pero sería un proceso largo, de horas. Si fue un hurto, lo hizo alguien que conocía lo que estaba haciendo. En todo caso, apenas rompieran el cable, que empezara la fuga aceite, se iban a dar cuenta”.

Esta explicación deja abiertas varias interrogantes ¿Quién posee suficientes conocimientos para perpetrar un robo de este tipo? ¿Por qué los sistemas de alarma no se activaron? Y si se activaron ¿Por qué no se les hizo caso?

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Cortesía

 

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