Talento con cerebro: quién es quién en el community management

El emprendimiento fue la respuesta del venezolano a la crisis económica. Trabajar por cuenta propia lo liberaba de varias cargas: oficina, horario, pagar el alquiler de un local.

Y el manejo de las redes sociales de empresas y personalidades fue un boom dentro de otro. “Y es un boom en el que todo el mundo quiere ser experto, el gurú”, explica Laura Abreu, periodista dedicada a la preparación de profesionales en el área y creadora del curso Formación Básica del Community Manager, dictado en la Universidad Rafael Belloso Chacín (Urbe).

“Si nos queremos dedicar a este emprendimiento, necesitamos una experiencia previa y formarnos para poder ser un buenos community managers”. Abreu, de hecho, fue reportera de Niños Cantores Televisión (Nctv) por 15 años, y cubrió fuentes tan vertiginosas como Sucesos y Política.

El curso dura cuatro sábados, 32 horas académicas en total, y se basa en la experiencia personal de Abreu, quien se estrenó en el negocio del Social Media en 2007 construyendo el sitio web del canal 11.

“En ese momento yo lo hacía empíricamente, mientras cursaba estudios en una maestría de la Universidad Católica Cecilio Acosta en Nuevas Tecnologías. Y Nctv fue pionero en las redes sociales en el estado Zulia”.

Sí, hay un perfil ideal

Muchas personas, prosigue Abreu, han detectado en el manejo de redes una oportunidad para rebuscarse económicamente, pero no todas llenan el perfil. No el de la experimentada periodista, al menos.

“Resulta que sí hay un perfil ideal, que es el que se recomienda para el profesional de las redes sociales o gestor de comunidad: el periodista. Es la primera opción. A nosotros nos dan la materia de Ética en nuestra carrera, nos sientan las bases para una buena redacción, para tener criterio periodístico”.

La gestión de redes no es excluyente, pero luego de los periodistas, las opciones más idóneas son los diseñadores gráficos, publicistas y mercadólogos. Todas orbitando alrededor de la Comunicación Social.

“Hay personas emprendedoras que se dedican a esto y lo hacen muy bien, pero quien desee contratarlos siempre tienen que buscar referencias de su trabajo. Se requieren habilidades precisas: creatividad, buena redacción, excelente ortografía y criterio y conocimientos de diseño. Es justo allí donde hay que aportar la diferencia”.

Vocación

Daniel Villalobos, periodista y project manager de la agencia de marketing digital Gourmarketing, explica que a un buen community manager lo define su vocación de servir, de comunicar, de representar una marca.

“Además de excelentes dotes para la redacción y rapidez para actuar, se necesita sentido común, inteligencia, dedicación”.

—¿La preparación formal es provechosa?

—Sí, y cada vez más surgen cátedras, diplomados y carreras para el Social Media. Sin embargo, las tendencias cambian rápidamente y el interés de saber lo más actual en ese ámbito, de quien lo practique, resulta también vital para formarse constantemente. Revisar cómo actúan las marcas, lectura constante de expertos en la materia, análisis del rendimiento propio.

—¿Qué diferencia a un community manager profesional de uno ocasional?

—Un profesional elaborará un buen plan de Social Media para tu marca, te sabrá representar ante tu comunidad y tendrá a su cargo el desarrollo de una red, lo que repercutiría en tus ventas, por lo que es la opción ideal para ejercer. El ocasional distará mucho de la calidad y compromiso que tu marca necesita. Sin la preparación y el fuelle requerido para la práctica, es muy probable caer en errores, crisis de reputación, estancamiento o pérdida de seguidores, entre otros males.

—¿Cuántas redes sociales manejas?

—En estos momentos, solo una. Es una marca personal con presencia en toda Hispanoamérica, residente en Miami. Sin embargo, soy asesor de otras tres, también con base en Miami, en las que tengo voz en sus estrategias y campañas.

—¿Cuándo y cómo comenzaste?, ¿cómo fue tu formación?

—Comencé formalmente en 2015, con la marca de un restaurante deportivo de Miami, y con esta misma agencia a la que pertenezco. Mi formación tiene un poco de todo: soy comunicador social y he ejercido en impreso, audiovisual y web. Eso me ha dado el conocimiento de cada uno de esos mundos y eso lo he aprovechado para este oficio. El ser siempre entusiasta de las redes sociales, indagando, probando, todo empíricamente y siempre investigando, me adentró en esa rama de la comunicación desde sus inicios. También hice cuanto curso de redes sociales había y asistía a charlas y conferencias para mantenerme en la jugada colectiva.

—¿Es un trabajo rentable?

—Es un trabajo rentable, principalmente, si se trabaja con clientes en el exterior y si pagan con moneda extranjera. Esa sería una gran oportunidad, no solo para la buena remuneración, sino para adentrarse en la dinámica fuera de nuestras fronteras. De mantenerse con clientes del país, posiblemente se necesiten unos cuantos para ver el fruto al esfuerzo. La práctica es flexible y no requiere de mucho (conexión a Internet, dispositivos móviles o PC y el resto corre por cuenta del ser humano). Sin embargo, a mayor cantidad de clientes, se corre el riesgo de no poder responder como lo merece tu marca.

—¿Por qué una empresa necesita un community manager?

—Lo necesita así como esa empresa que nace necesitará de un administrador para sus finanzas o de un gerente de recursos humanos para manejar su capital humano. Son funciones que no debería ejercer cualquiera, pese a la facilidad que demuestre el ejercicio. Eso requiere de estrategias, técnica, compromiso y vocación, y difícilmente sabrá lidiar con el community management quien no se especialice en eso.

 

Redacción: José Flores

Foto: Archivo

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