Suicidios: ¿Por qué el Puente sobre el Lago es el preferido para acabar con las penas?

Faltaban pocos minutos para las 9.00 de la mañana del lunes 22 de enero del pasado año, cuando Cindy Fabiola se lanzó al vacío. Su cuerpo recorrió más de 30 metros durante la caída e impactó contra la base de concreto del pilote, no llegó a tocar la superficie del agua. Falleció instantáneamente.

La joven de 29 años, estacionó su vehículo Ford Laser vino tinto junto a la pila número 22 del puente, se bajó y saltó. Hasta ahora se desconocen los motivos de su decisión, lo cierto es que su nombre pasó a formar parte de la larga lista de personas que escogieron el puente Rafael Urdaneta, para ponerle fin a su sufrimiento.

El gigante de hormigón y acero, ha sido testigo mudo de cientos de suicidios a lo largo de su historia, desde que entró en funcionamiento el 24 de agosto de 1962.

La fatídica pila 21 es la predilecta. Tanto así, que el populacho añadió la frase “tirarse de la pila 21”, como una forma de expresar el fin último de quienes no encuentran como solucionar sus problemas. Sin embargo, los registros revelan que no todos eligen este punto para lanzarse.

El puente Sobre el Lago de Maracaibo, como también se le conoce, tiene una longitud de 8.678 metros y 134 pilas. Seis de ellas, de la 21 a la 26, poseen una estructura aérea de concreto de 92,5 metros, desde donde se “amarra” el puente, a través de un sistema de guayas ancladas en el fondo del lago. Su altura es de 45 metros y la profundidad de su base es de 60 metros.

Un lugar de espanto

Quienes han estado sobre el puente y cerca de las pilas, a pie y en una hora de alto tráfico, conocen las sensaciones que se viven en ese lugar. El viento sopla de tal manera que parece empujar el cuerpo y produce un “aullido” en los oídos, que se percibe como un lamento.

La estructura completa se mece, vibra y cruje ante el paso de los vehículos, que transitan veloces y cortan el aire con silbidos y estruendos. Pararse allí es un acto de valentía.

La pila 21 quedó marcada en la historia, por ser el lugar de encuentro entre los marabinos atormentados y la muerte. ¿La razón? Solo aquellos que han elegido la funesta medida saben el por qué.

Tomando en cuenta que los suicidas van, en su mayoría, en el sentido Maracaibo – Costa Oriental del Lago, se podría decir que la pila 21 es la más cercana a la cabecera que colinda con el municipio San Francisco. La proximidad podría ser un motivo. Sin embargo, hubo casos, donde la persona iba en sentido opuesto y pasó al otro lado para hacerlo desde el mismo lugar que muchos de sus antecesores.

Cuántos han saltado

El capitán Luis Contreras, miembro de los Bomberos INEA de Maracaibo, asegura que no existe un registro formal de cuantos suicidios se ha ejecutado en el puente, sin embargo, conoce la “bitácora” del cuerpo con respecto a las mareas y a las corrientes.

“Si saltan por las mañanas, sus cuerpos serán arrastrados a las riberas de El Bajo o a la Cañada de Urdaneta, si lo hacen por la tarde, se tardarán más en reflotar y seguramente llegarán a las orillas de Santa Rita”.

Según los reportes de los Bomberos Marinos, en el último quinquenio, al menos unas 10 personas se lanzaron cada año desde lo alto del Puente sobre el Lago. Los motivos son diversos: desengaños amorosos, deudas, amenazas y esa sensación de que no existe otra salida más que la profundidad del Lago.

Los últimos casos

22 enero de 2018. Cindy Fabiola Vera Urdaneta de 29 años se lanzó de la pila 22. Aún se desconocen los motivos, aunque se presume que fue por motivos económicos.

13 noviembre 2017. El comerciante Darwin José Suárez de 44 años, estacionó su auto a la altura de la pila 24, para ponerle fin a su vida. Estaba atormentado por amenazas y extorsiones.

29 mayo 2017. Un sexagenario a bordo de un autobús, pidió detenerse para orinar y se lanzó de la pila 21. No portaba documentos de identidad y se desconocen los motivos.

18 de mayo 2017. Sergio Rafael Ramírez de 39 años, se suicidó desde la pila 25. Los familiares dijeron desconocer las razones que lo llevaron a suicidarse, porque no tenía problemas ni enemigos.

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Agencias

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