Stibas, el café y el ingenio en una misma taza

“Mi café favorito: el de tus ojos”, así nos reciben en Stibas Café, un espacio con aire bohemio y vintage que invita a quedarse.

Es íntimo, música en tono bajo y de buen gusto para  todo aquel que quiera compartir una conversación agradable o tener una reunión de negocios.

Allí, en ese rincón de la calle 72 con avenida 13, es el punto de encuentro para personas de distintas edades u oficio. Estudiantes, trabajadores o empresarios eligen este sobrio lugar para pasar un momento diferente.

El concepto de Stibas enamora,  llama la atención. Un bombillo que ya no alumbró más lo usan como matero para dar vida a una planta, vasos que ya no funcionan son lámparas, puertas desechadas sirven para escribir mensajes. Los elementos más inesperados son parte de la decoración.

“Tiene café en su mirada, eso explica por qué me quita el sueño”, “Me dueles aquí,  donde antes estabas”, “¿Qué le pones a esos besos que te quedan tan sabrosos?”; entre frases como esas transcurre una visita a Stibas Café, si miras el techo, los laterales, en cualquier ubicación puedes encontrarte escritos llenos de locura, ingenio, despecho y romance.

Mientras un café caliente nos acompaña al plasmar estas letras suena de fondo Ricardo Montaner, y no terminan de sorprender a los ojos los recursos decorativos. Hasta un faro a gas de los que usaban los abuelos aparece colgado de una cuerda rústica.

Y es que el concepto es el reciclaje, así lo decidió su dueño, un empresario Árabe que ha creído en la inversión en Maracaibo, tanto que ya prepara la apertura de Stibas en la zona norte, en las cercanías del Hospital Militar.

Entre todas las bondades a las que la clientela de este espacio tiene está lo accesible de su menú, con 15 mil bolívares puedes desayunar en Stibas y quedar satisfecho.

El encargado es un hombre amable y cercano, su nombre es Henry Ferrer, quien nos cuenta que hace tres años cuando se inició este proyecto fue parte de cada elemento, pero sobre todo de armar el sitio con estibas, madera usada para transportar  y almacenar mercancía pesada y que sirvió para darle vida de manera original al concurrido establecimiento. De allí su nombre.

Panquecas, paninis, arepas, jugos, postres, almuerzos, helados, Milk Shake, de todo se consigue en este lugar, que siempre ha estado por debajo de los precios que ofrece la competencia. Con 18 mil bolívares puedes almorzar en Stibas Café,  esto hace que sea una de las mejores opciones en la ciudad.

“El amor debe ser como el café, fuerte, caliente y a diario” así nos despide un mensaje colgado en la pared, fue una experiencia agradable y llena de sorpresas.

Queremos volver, es como estar en casa. Huele a café, hay muebles cómodos con cojines que puedes acomodar a tu antojo como para sentirte en la sala de tu hogar, la diferencia es que podrás ordenar un delicioso “con leche” a cualquiera de los amables empleados que han hecho de Stibas su entorno.  Nos vamos, satisfechos con la atención y el ambiente, nos sigue oliendo a café, aun después de despedirnos.

Redacción y fotografía: Gabriela Pirela

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