“Sólo una hecatombe llevaría a la MUD al Palacio de Los Cóndores”

 

El tablero político en la batalla electoral por la Gobernación del Zulia exhibe la figura de Francisco Arias Cárdenas en clave monolítica. Es candidato único de una amalgama de factores que cohabitan en el seno del Gran Polo Patriótico y actual dueño de la silla del Palacio de Los Cóndores.

En la otra acera, Eveling Trejo de Rosales, Juan Pablo Guanipa y el propio Carlos Alaimo, se disputan el derecho a optar por representar el descontento que absorbe la gestión de Nicolás Maduro al frente del Ejecutivo nacional. Sobre las candidaturas de los dos primeros recae la amenaza del peso “suprapoderoso” de la Constituyente. El empresario intenta abrirse paso con trabajo político de calle.

Ricardo Lobo Acosta es docente con especialidad en Historia, presidente de la Fundación Renovando Esperanzas y chavista. Hablamos de un analista político  que poco se guarda la critica cuando procede, pero que también ofrece argumentos para una mejor comprensión del contexto histórico. El tema electoral resulta cuando menos interesante desde su óptica.

¿Qué tiene que pasar para que la oposición recupere el Palacio de Los Cóndores?

Una hecatombe. El mejor candidato del Psuv-Polo Patriótico está gobernando y tiene todas las herramientas para mantenerse.

¿Y si la MUD se une para lograr la salida de Arias del poder?

Es posible, pero esa sería otra hecatombe. La Mesa de la Unidad-Zulia está encerrada en la eliminación de un factor para el logro-éxito del otro. Sus partidos no saben convivir entre ellos. El concepto corporativo prima y con esas falencias graves, Arias sabe como aniquilarte.

¿Le parece bueno su gobierno?

Arias es un político brillante y muy bien formado en las ciencias políticas como en las militares. Sabe que un gobernante sin gestión unión-pueblo, nunca triunfará y por esto él se aboca en esa dirección. Sabe manejar los tiempos. Asumo que debe de trabajar bien con su partido y tener más presencia gubernamental en zonas populares donde la deuda social aún existe. No es el típico gobernante de laboratorios de belleza electoral, de cara bonita o qué sé yo. Es de gerenciar y punto.

¿Cree que la militancia está contenta con la gestión de Arias?

Creo que la militancia pesuvista exige al gobernador más tiempo y más escucha. La presencia de ciertos personeros en su equipo de gobierno ha molestado a la militancia. Él es un 4F, un histórico del proceso revolucionario y un hombre con mucha formación. Sabrá cómo enmendar esa molestia. Debe hacerlo.

Lobo Acosta, quien tiene un postgrado en Ciencias Políticas, explica la casi total ausencia de liderazgos que oxigenen a la oposición en el Zulia. “El problema que viene sucediendo dentro de los actores políticos en general es la dictadura que ejercen quienes se consideran sempiternos hacedores de acciones sociales. Esto le dá a la fascinación por el poder un carácter personalista y no programatorio institucional. O lo que es lo mismo. Se impone un nombre por encima de una institución. Se siente recelo por quien pueda quitarte lo que se considera una posesión. Esto evita que surjan actores que puedan refrescar la política en su trajinar”.

El caso  más emblemático es Manuel Rosales.

Claro, fíjémonos que el caudillo de UNT era una voz disonante dentro de su partido originario que era AD y junto con Luis Vera Gómez conformaba la tendencia renovadora de ese partido. Él necesito de ese partido para llegar a Alcalde, pero creó su propia estructura para personalizarla y darle su forma a imagen y semejanza. Es decir, lo que el sufrió él lo hace sufrir a otros.

La MUD parece padecer las esquirlas de esa dictadura.

Es que existe por no dejar de tener algo, pero la coalición nunca terminó de conectar con lo social. Los partidos que la integran están más interesados en verla morir que ella logre algún objetivo real. La MUD no tiene autoridad real por encima de cada partido. No se lo ha ganado. Simplemente le permiten utilizar su figura para justificar una concepción de marketing llamada “unidad”.

Ahora, algunos dirigentes aseguran que Rosales recoge la siembra de sus gobiernos.

Él supo construirse como caudillo y ejerce ferozmente su autoridad. Recordemos que al llegar a la Alcaldía nadie daba nada por él, pero supo lograr entender lo que la población demandaba y con un populismo de finales de siglo irrumpió en la construcción de su propio liderazgo.

Su fórmula fue clara…

Sencillamente entendió que para estar en el poder había que hacer, es decir, vender gestión; dar, asistencialismo; y cumplir, crear fama de político nuevo-distinto. Así se nutrió en vísperas de la crisis que venía. Supo aplicar esa fórmula con el nacimiento del bipartidismo para el momento que él llega.

Y comienza la dinámica del enfrentamiento en la forma de hace gestión con Chávez.

Pero Chávez representaba el desmontaje de lo que Rosales venía desarrollando y Chávez lo construye desde términos en los que la población jamás lo hubiese aceptado: socialismo/marxismo, siendo una competencia entre el viejo discurso de la Democracia Popular y el ahora Socialismo del Siglo XXI. En función de todo esto, Rosales supo amoldarse al momento histórico. Fue astuto.

De ahí los mejores días de UNT…

UNT es la reencarnación de un AD betancouriano. Con el aliciente que había que repotenciarlo. UNT comprendió que a mayor control social mayor dominación de la estructura política y el partido tenía que ser parte de esas respuestas. Es en las bases donde realmente está el sentir de los pueblos y son estos quienes legitiman al gobernante.

 

 

Redacción: Raúl Semprún

Fotografía: Cortesía Versión Final

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