Sarita: Una “universidad de la caña” que lleva 60 años dictando cátedra

Con una trayectoria que data de 1958, esta modesta peña cervecera ubicada en la esquina de la avenida 9 con calle 68 de Maracaibo, ha sido consagrada por los estudiantes universitarios de la región como el núcleo etílico honorario de LUZ, URBE, URU y todos los institutos tecnológicos, ya que ahí se imparten las cátedras complementarias de Cerveza 1, 2 y 3, Vuelto Leña y Llévenlo Pa’ su Casa.

Es uno de esos sitios de la ciudad que a pesar de su longevidad tiene más cuentos que historia, de ahí que incluso exista una suerte de refrán que reza “quien no se la haya pegado en Sarita, que tire la primera piedra”.

El atractivo de este negocio fundado por la familia de Roberto Ferrer (su actual encargado) no tienen que ver con su ubicación, su aspecto o su infraestructura, sino con su conveniencia en función de dos factores críticos en la vida de todo estudiante universitario: Tiempo y dinero.

Con precios increíblemente competitivos y un horario que va desde las 11.00 de la mañana hasta la 1.00 de la madrugada, Sarita es un tiro al piso para pasar un buen rato cualquier día de la semana, pero especialmente entre los días “juernes” y sábado, cuando el lugar se pone a reventar.

El costo por botella de cerveza Polar –bien sea Pilsen, Light (Bs.70), Solera azul o verde (Bs.80)-, es apenas 14% más de lo que saldría si se comprara la caja en una licorería cualquiera, con la bondad adicional de siempre estar vestidas de novia, y como si fuera poco, te prestan las piedras de dominó para que te enganches con tus panas mientras llega la hora de ver algún evento deportivo en sus seis televisores, estratégicamente dispuestos bajo sus bohíos con techos de enea.

El modelo de negocios es simple. Si fueran uno de más de los tantos depósitos de cerveza que existen en Maracaibo, tal vez venderían entre 5 y 10 cajas diarias, debido a que no están en una zona especialmente concurrida, pero gracias a sus espacios con pisos de cemento que acomodan a unas 25 mesas, logran mover hasta 100 cajas (3.600 cervezas) en un buen día, lo cual representa un ingreso nada despreciable de al menos 252 millones de bolívares (aproximadamente $615 dólares a la tasa no oficial).

Los números se tornan mucho más atractivos si consideramos que de miércoles a domingo el lugar convoca a una fiel cohorte de consumidores integrada por profesionales de diversos gremios, especialmente periodistas, abogados, conductores, artistas y bohemios de todo tipo que saludan con beneplácito la oportunidad de aplacar la sed y el aburrimiento a un costo razonable, en el marco de un recinto relativamente seguro, con control de acceso y vigilancia.

En horas diurnas la música tiende a un clásico mix de taguara con los grandes éxitos del Binomio de Oro, Pastor López y las Musas del Vallenato, pero cuando llega la juventud, el estilo se va adaptando a la demografía del momento, ya que la rentabilidad está en hacer que el cliente se sienta a gusto para que se quede y consuma tanto como el bolsillo se lo permita.

Hace algunos años Sarita intentó diversificarse, ampliando sus servicios con unas sabrosas arepitas rellenas de carne asada, que permitían resistir con más entereza la saturación alcohólica en la sangre, pero la alta rotación de personal, la dificultad en el acceso a las materias primas y los elevados costos, hicieron que el propietario se decantara por mantener la operación lo más sencilla posible.

Hoy sus paredes blancas y azules blindadas en esmalte de aceite brillante y sus rejas blancas siguen siendo el aula predilecta de aplicados alumnos que año tras año y generación tras generación, se gradúan Suma Cum-Laude en el arte de empinar el codo. ¡Salud!

 

 

Redacción y fotografía: Luis Ricardo Pérez P.

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