Rhonald Rivero se “actualiza” al 3.0 y regresa al sacerdocio

“Mucho pensaba en mis errores hasta que entendí que cada vez que me equivoco tengo la sagrada oportunidad de aprender, cambiar, evolucionar. Muy a gusto presumo de mis debilidades, errores y fracasos, porque es en esos momentos cuando más me he acercado a mis logros. No se aprende a volar sin caerse varias veces”. Rhonald Rivero.

Hace dos años que Ronald Rivero, el padre 2.0, hizo sus maletas y dió su salto cuántico rumbo a una búsqueda interna de las bases de su vocación y su fe. El destino físico fue México. El destino espiritual, una “actualización” que lo reencontró con el sacerdocio.

Hoy día se le ve de nuevo en las redes vistiendo su hábito, pero no deja de ser el padre irreverente, el hombre controversial, joven y atractivo, ahora 3.0, repotenciado y más multimedia que nunca. Sus seguidores aplauden su retorno al ministerio.

El 8 de junio escribió en su Instagram: “Migrar no es sólo cambiar de país, es tener toda la vida que amaste y amas metida en el celular. Mi madre, mi padre, mis hermanos, tooooda mi familia y mis amigos amigos más queridos. Todo lo que fui y todo lo que puedo seguir siendo junto a ellos gracias a una conexión intensa y permanente.

Yo quisiera pasar esta pantallota, darle un beso a mi mamá y comer su comida increíble, pero por ahora solo puedo preguntarle cómo sé cuándo las arepas están y que le pone a la carne mechada para que sepa cómo la de ella… y hacer como que se va la señal cuando me hace llorar con sus cosas tiernas. Extraño todo, pero amo todo lo nuevo que se ha abierto camino en mi vida llevándome a un nuevo nivel.

El del Padre 3.0, renovado y fortalecido en la fe y el servicio. Es una bendición seguir hallando modos de migrar del pasado, de migrar de las excusas para evolucionar, de emigrar de la comodidad de lo conocido porque la esperanza me mueve a caminos nuevos que tal vez son las verdes praderas del salmo”.

Dos años de su partida

A finales de mayo de 2016, el padre Rhonald Rivero decidió dejar su parroquia, sus múltiples actividades y a su familia, para buscar nuevos rumbos en México. A principios de ese año el sacerdote estaba en pleno auge o eso pensaba la gente.

Ostentaba la etiqueta de influencer y se le vio ganando espacios en la Maracaibo high class, con gente ajena a la iglesia, más cercana al mundo del espectáculo. Todos querían tenerlo en sus celebraciones, desde una boda hasta una inauguración.

Pocos meses antes de su despedida se rumoreó que la Iglesia lo trasladaría a la sede de la Arquidiócesis, para realizar “labores administrativas”, pero esto no fue confirmado.

Su última aparición en público en tierras marabinas fue durante un evento organizado por la revista Entre Socios, donde participó con el conversatorio Mi historia: la resiliencia constante de los imposibles.

Se fue sin despedida

Solo sus más allegados se enteraron de sus planes inmediatos. El 1 de junio de 2016 anunció en Instagram: “Ya en #México desde donde les saludo con amor a todos los que nos conectamos por esta privilegiada y complicada vía 2.0”.

La partida de Rhonald Rivero significó un misterio para quienes con fervor seguían su vida virtual. Dos semanas después de su ausencia, comenzaron las interrogantes sobre dónde estaba y por qué se fue.

La avalancha de comentarios a favor y en contra inundó las redes. “¡Ya no te metas en lo que no es tuyo! Estás perdiendo tiempo, energía, paz, para hacer bien lo que si te toca. Ves mal el bien que te toca por ver bien el mal que a otro toca”, escribió como mensaje en julio de ese año.

Días más tarde comentó: “Tu hogar está donde lo deseas y decides. Tu hogar eres tú a dónde estás ahora y va contigo si decides cambiar. Tu hogar y tú mejor amor, respaldo y compañía eres tú. Eres el Ángel de la guarda que Di.s puso en la tierra para cuidarte”.

La actualización del Rhonald Rivero

El 15 de julio de 2016 anunció su actualización: “En cada amanecer, el hombre nuevo que renace de mi está más completo, pero aún le falta tanto que soy como una batería de sol absorbiendo luz en todo lo que hago y en lo que no hago. Soy tan vulnerable como lo he disimulado por años para no recibir tanto daño, pero es inútil, vivir duele tal vez más que morir. Vivo sin vivir en mí… Vivo en mi nueva actualización que está por terminarse de cargar… Rhonald 3.0”.

Ahora se encuentra en Nezahualcóyotl, México, tal como lo indica en la red social. Su cuenta, que para enero de este año pasaba de los 62 mil seguidores, ahora tiene 61,4 adeptos. Unos a favor, otros en contra… pero todos pendientes de su día a día.

Hace poco alguien le comentó “Tengo una duda, tu ¿eres cura o modelo? a lo que Rhonald Rivero respondió: “¿Es en serio? ¿Habiendo en la vida cosas tan importantes? Jajajaja”.

“Todos queremos ser comprendidos por nuestros errores, pero para eso hay que decidir hoy comprender a otros por sus errores. Lo contrario es una gran hipocresía”. Una frase de Rhonald Rivero, del sacerdote, del hombre, del joven que emigró en busca de sí mismo. Una frase corta, pero con mucha sabiduría.

@rhonaldrivero

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Cortesía

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