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Marko: «No permitiré que el corazón venezolano enferme de tristeza”

“El motivo de mi vida es hacer feliz a la gente. Todos los días estoy cumpliendo mi meta, lo demás es ganancia, mis seguidores son un legado de vida”. Con esta frase, Marcos Pérez, mejor conocido como Markomusica, busca describir los motivos que lo impulsan a crear, día a día, una nueva manera de pintarle sonrisas a la gente.

No le bastó con viralizar cada uno de los contenidos que colgó en su cuenta de instagram @markomusica, donde tiene más de cuatro millones de seguidores, sino que el 24 de agosto de 2017, cambió el nombre de su cuenta a @marko y abrió otra cuenta personal más orgánica, donde ya tiene más de 800 fanáticos.

Entre ambas cuentas tiene casi cinco mil publicaciones, con miles de reproducciones y cientos de comentarios. Público que Marko aprovecha para realizar labor social y ayudar a los niños enfermos que le lanzan llamados de socorro desde Venezuela.

Así como Marko genera contenido humorístico, publicita marcas y promociona sus eventos, también multiplica campañas y estimula actividades de recolección de medicamentos, comida y otros insumos para apoyar desde la lejanía a sus “hermanos venezolanos”.

Es una cuestión de retribuir. En una oportunidad, el humorista recordó que fueron sus seguidores venezolanos, quienes catapultaron su carrera en el exterior y le abrieron las puertas del público hispano en Estados Unidos. Así, Marko sirve de vehículo, para que cientos de colaboraciones lleguen de USA a Venezuela.

¿Quién es Marcos Pérez?

Mejor conocido como Markomusica, Marcos Pérez es un actor y guionista de teatro, modelo y músico venezolano, quien en 2016 decidió migrar a Estados Unidos en busca de expandir sus posibilidades de trabajo.

“Yo estaba trabajando en tres obras de teatro y teníamos dos años y medio con las taquillas agotadas. Pero un día me levanté y me dije ‘yo quiero llevar alegría a más gente, estamos aquí ahorita, pero donde vamos a estar en un año’. Y me di cuenta que la respuesta era que siempre íbamos a estar ahí (Venezuela)”.

En ese momento Marko pensó que debía migrar para tener un poco más de alcance. “Salí de Venezuela con 30 dólares en el bolsillo, cuando llegué aquí me tocó dormir en el piso y pasé muchas calamidades, pero lo que dijeron que era una locura, ahora es una realidad palpable”.

El influencer admite que “jamás imaginé esto que estoy viviendo”. Redes sociales concurridas, con un amplio margen de interacción; presentaciones “a casa llena” en diferentes ciudades de Estados Unidos, marcas que se pelean por aparecer en sus videos y la posibilidad de apoyar a su “gente de Venezuela”.

Marko, del teatro a las redes sociales

Antes de salir del país, Marko se aventuró a entrar en un mundo que iba tomando auge: las redes sociales. Hice clips para Instagram de mis obras de teatro y ese contenido se viralizó de inmediato.

“Pensé  en qué pasaría, si eso tan exitoso que estábamos haciendo en el teatro lo llevaramos a las redes. Así pasé del teatro a la obra en videos. Luego, cuando me vine a Miami, seguí haciendo videos, para retratar la forma de ser del venezolano, sobre todo las mujeres”.

Marko acepta que muchos creen que es un imitador. “Yo les digo que no estoy imitando a los venezolanos, porque yo soy uno de ellos. Cuando la gente sigue un comediante, entre otras cosas le llama la atención su manera de hablar, por eso conservé mi tono. Cambié algunas palabras, pero yo hablo así porque soy venezolano”.

El YouTuber afirma que mantiene un proceso de investigación constante sobre el comportamiento social de las mujeres. “Estoy dedicado a ellas. Las mujeres viven todo con mucha pasión, son las dueñas de las redes sociales y ven las cosas desde miles de puntos de vista. Son increíbles”.

Un trastorno de la infancia

Marko asegura que padece un trastorno desde niño: la necesidad de hacer reír a los demás. “Mi mamá me estimuló a eso. Cuando yo tenía seis años, ella me proponía que hiciéramos personajes, entonces yo tenía uno que era un taxista portugués que cortejaba a mujeres mayores”.

También era el entretenimiento de las visitas. “Cuando mamá se reunía con sus amigas, a escondidas me ponía un ropa de ella, salía y les decía: ‘miren quien llegó’. Entonces yo les representaba a otra amiga más. Al parecer mamá mataba porque yo fuera gay”.

Sonríe y admite que no es homosexual. “Mi comedia es 100 por ciento gay, amo la pasión y la alegría con la que ellos viven. Mi hermano es gay y el 90 por ciento de las frases que han pegado me las ha dado él o su esposo”.

Solo quiero poder volver a mi país

Este es un momento de gloria para Marko. “Mi  trabajo tiene la presión de hacer contenido todos los días. Trabajamos a diario en la reinvención, porque la gente está equivocada. El negocio de las redes sociales no se mueve por seguidores sino por interacción, y eso se logra solo por el cariño, siendo un artista orgánico que interactúa con su público”.

Si de eso se trata, Marko no solo interactúa con sus seguidores, sino que los estimula para que hagan obra social y colaboren con las comunidades desprotegidas en Venezuela.

“No voy a permitir que el alma de los venezolanos se enferme de tristeza. La realidad no se evade, los venezolanos hacen chistes de su realidad para liberarse un poco de lo que están viviendo, porque hay permiso para ser feliz entre tanta tristeza. Cuando salí del país, yo solo quería viralizar mis videos y regresar para hacer una presentación en el Aula Magna. Ahora mi compromiso es motivar a otros, hacerlos reir”.

@markomusica

@marko

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Cortesía

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