Productor zuliano siembra moringa y elabora cápsulas para exportar

Con una producción incipiente pero sostenida, un productor zuliano apostó a la moringa en un proceso que va desde la siembra hasta la fabricación de mil 500 cápsulas por mes.

Joan Vílchez Chávez está empeñado en que su empresa Moringales Biotech & Food C.A. se reconozca en el mundo, a través del producto Super Moringa que son cápsulas de 500 miligramos de la hoja de moringa oleífera pulverizada.

Vílchez afirma que estudió ingeniería, luego incursionó en el área de la construcción, pero la moringa lo sedujo y desde hace unos siete años, se convirtió en investigador y productor de la “planta de la vida”.

El boom de la “planta milagrosa”

En 2010 la palabra moringa comenzó a dar de qué hablar en Venezuela. El boom de la “planta milagrosa” llegó de la mano de los estudios que la situaron como la solución para el hambre en el mundo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) comenzó las investigaciones para determinar las propiedades de este super alimento. Y en 2011 se dictó el primer Taller Internacional de Moringa en La Habana, Cuba.

Vílchez asistió a ese taller y se formó para comenzar a producir moringa en suelo zuliano. Otros productores venezolanos también iniciaron la siembra de sus emprendimientos, pero pocos se mantiene activos al día de hoy.

Un proyecto nacional que no “pegó”

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Según estudios realizados, la moringa llegó a Venezuela en los años 20. Aunque es originaria de regiones asiáticas como India, Paquistán y Bangladesh, la planta se adapta perfectamente al trópico.

Esta planta fue promovida en Venezuela a partir de 2012, como un elemento capaz de elevar el valor nutricional de sus pobladores y sustituir al menos la mitad de la soya que se importaba en el país para ese momento. También se buscó utilizar la moringa como alimento balanceado para animales.

Para ello, el Gobierno lanzó un plan nacional de producción, que contempló la entrega de 11 mil kilogramos de semillas a unos cinco mil pequeños productores. Además, se distribuyeron 72 millones de bolívares en financiamiento, tal como precisó el viceministro de Agricultura y Tierras para ese año, José Luis Berroterán.

El objetivo del plan fue que en unos años hubieran al menos de 40 mil productores de moringa en el país y que la población consumiera el producto de forma masiva. Sin embargo, el proyecto no prosperó como tal.

Moringa en cápsulas para exportar

Hoy día, Vílchez continua en su apuesta al suelo zuliano y a las bondades de ese súper alimento. Asegura que en el estado existen 3 o 4 productores más, aunque su sueño es que sean muchos más.

Su proyecto se fundamenta en la capacidad “milagrosa” que posee la moringa. “Existe una variedad naturalizada con características propias, a la que tenemos que sacarle provecho, mejorarla y transformarla”.

La siembra de Vílchez está ubicada en los municipios Jesús Enrique Lossada y San Francisco, donde cultiva unas mil 200 plantas de unos siete años de edad, que tiene entre 30 y 40 centímetros de diámetro en el tronco.

“Son hojas de calidad, que se cosechan a mano, luego se procesan para elaborar cápsulas de 500 mg de moringa, que se pueden consumir a razón de 3 cápsulas diarias”, detalla.

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Una fuente de ganancias para la vida

La producción de Moringales es de unas mil 500 cápsulas mensuales, lo cual no es demasiado, tomando en cuenta que cada frasco contiene 90 cápsulas. Pero es un producto de calidad, que está penetrando tímidamente en Panamá.

Y aunque los procesos para exportar son lentos y burocráticos, según comenta Vílchez, Moringales continúa sembrando oportunidades con miras a crecer y volar la barda hacia Latinoamérica.

Más allá de las limitaciones del entorno, la moringa es una fuente de ganancias, tanto para la salud como para la economía de la zona donde se cultiva. Es un árbol perenne, que tiene una vida útil de 20 o 30 años, y que a los 10 meses de sembrado puede dar su primera cosecha.

El secreto de los polifenoles

Tal como lo refleja el experto, más allá de los más de 90 nutrientes y 46 antioxidantes diferentes que posee, la moringa es una de las más ricas fuentes naturales conocidas de vitaminas, minerales y polifenoles.

“Los polifenoles son componentes vegetales que tiene que ver con el metabolismo de las plantas y que son regenerantes de los tejidos”, puntualiza Vílchez y afirma que allí radica el poder sanador de la moringa.

“La uva, que se recomienda para tratar los padecimientos cardiovasculares, tiene 150 miligramos de polifenoles por cada 100 gramos de fruta. La guanábana, que se usa como coadyuvante en los procesos oncológicos, tiene entre 500 y 600 miligramos por cada 100 gramos. Pero la moringa contiene 3.600 miligramos por cada 100 gramos de hojas”, detalla.

Con estos planteamientos, Vílchez busca demostrar que la moringa no solo sirve para el tratamiento de enfermedades como la diabetes, el colesterol o la obesidad, sino para recuperar la visión, regenerar los huesos y otras aplicaciones.

Además, la planta de moringa no es susceptible a las plagas, por el contrario sirve de hospedaje a insectos beneficiosos como las abejas, porque su flor es rica en concentración de azúcares.

“Quiero invitar a los inversionistas a realizar aportes en la investigación y producción de la moringa. Que seamos muchos, un bloque de productores que compartamos ideas y proyectos”, concluye Vílchez.

Contactos:

@moringales

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Cortesía Instagram

 

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