¿Por qué los comercios chinos sortean mejor los embates de la crisis?

Están en todos lados, siempre abiertos, surtidos, con mejores precios y en consecuencia, llenos de clientes. Porqué los comercios de inmigrantes chinos parecen avanzar viento en popa cuando el resto del sector hace aguas y muchas veces naufraga en la “tormenta económica” que estremece a al país. Qué saben ellos que el resto del empresariado ignora. 

Lo primero que hay que entender es que en los últimos 20 años este fenómeno se ha venido acentuado no solo en los principales sectores comerciales de Maracaibo y Venezuela, sino en todo el mundo occidental, lo cual no es casualidad.

Familia = Empresa

Nuestros paradigmas laborales, culturales y hasta religiosas han abierto nichos de oportunidad que la mentalidad china ha sabido explotar exitosamente, con la ayuda de una visión pragmática y colectivista que borra las fronteras entre los conceptos de familia y empresa, dando a todos sus miembros (indistintamente de edad y género) participación y corresponsabilidad en la búsqueda de la prosperidad.

Trabajan principalmente con familia y otros “paisanos” porque les brinda mayor confianza y comparten la misma filosofía de vida. Solo contratan personal externo cuando la operación ha crecido más allá de lo que los lazos de consanguinidad les permiten abarcar.

Esa noción de que “la familia es la empresa y la empresa es la familia” no solo presenta grandes ventajas a la hora de lidiar con formalismos legales de horario, sueldo, beneficios y pasivos laborales que complican administrativa y financieramente a los comercios tradicionales, sino que incluso determina la logística y operatividad del negocio.

No es coincidencia que muchos locales chinos estén ubicados en las vías más concurridas y tengan en la parte superior la vivienda de sus propietarios. Esta configuración permite una mayor exposición al público y ahorros en publicidad, transporte y vigilancia. Por otro lado, brinda flexibilidad a la hora de funcionar durante efemérides, abrir más temprano o cerrar tarde -cuando la cosa esta buena- y mayor control de toda la operación así como del inventario.

Conocen algo peor

La austeridad y el ahorro es un eje transversal en la psiquis asiática, producto de generaciones de administrar cuidadosamente recursos limitados en espacios superpoblados. Nada se desperdicia y los gastos suntuarios están en un orden inferior de prioridades, pero eso los locales no tienen aire acondicionado ni decoraciones. Lo principal es la seguridad y suficiente espacio para exhibir y almacenar productos.

A pesar de los numerosos controles gubernamentales, es raro ver un comercio chino cerrado o multado, lo cual es comprensible al tomar en cuenta que en su país de origen el alcance y rigurosidad del Estado es mucho mayor que en Venezuela. Después de todo, una persona acostumbrada a jalar de una carreta vuela cuando solo tiene que cargar una maleta.

Pagan a tiempo sus deberes formales e incluso los informales, no le deben a ningún ente o banco pues se prestan dinero entre su propia comunidad y prefieren resolver cualquier impasse por la vía más rápida y discreta posible para seguir facturando.

Menos margen mas venta

Su concepto de utilidad también está estrechamente ligado al modelo económico chino que occidente ha aprovechado por décadas, el cual se basa en la comercialización masiva de bienes con un bajo margen de ganancias. La lógica es muy sencilla: El 20% de Bs. 1.000.000.000 es más que el 80% de Bs. 10.000.000. Este razonamiento sumado a sus bajos costos operativos, garantizan precios extremadamente competitivos que atrapan a la clientela y generan una alta rotación de mercancía, que a la vez fomenta la fidelidad y preferencia de los distribuidores.

En términos formales el modelo comercial chino puede ser calificado como competencia desleal. Sus métodos frecuentemente sacrifican calidad, servicio, comodidad y hasta higiene en aras del ahorro, pero desde un punto de vista estrictamente pragmático hay lecciones que pueden ser asimiladas y adecuadas ya que parecen haber descifrado la fórmula de la rentabilidad en un contexto como el venezolano.

Si bien en Europa y Norteamérica la proliferación de inmigrantes y negocios chinos ha disparado las alarmas y el proteccionismo, en Venezuela el característico sectarismo de esta comunidad parece haber mutado, logrando la aceptación colectiva gracias a su capacidad de adaptación al entorno.

Ya en sectores de Maracaibo como Veritas, 18 de Octubre, Bella Vista, Valle Frío y el centro los comerciantes chinos comienzan a parecerse más a nosotros. Dicen groserías, hacen chistes, abrazan a los conocidos, regatean y algunos hasta se hacen la permanente, lo cual nos lleva a reflexionar si tal vez no sea momento también de que nosotros copiemos algunas de sus cosas buenas.

 

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Archivo

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