Plantas eléctricas: “El precio” de la paz mental en tiempos de apagones

Calor, incomodidad, improductividad, aburrimiento, aparatos dañados y alimentos descompuestos son solo algunas de las preocupaciones que embargan al marabino cada vez que colapsa el sistema eléctrico. La solución al problema es compleja, costosa y en líneas generales escapa al poder del ciudadano común, por ello cuando el silencio y la oscuridad anuncian la llegada del apagón, las plantas eléctricas marcan la diferencia entre la desesperación y tranquilidad, pero ¿a qué precio?

La respuesta es truculenta y depende de la necesidad específica de cada usuario, así como de la profundidad de sus bolsillos. En el mercado hay una extensa gama de opciones que van desde equipos portátiles a gasolina, capaces de encender tres bombillos y un ventilador hasta armatostes a gasoil, tan grandes como un camión 750, con la potencia para alimentar a un centro comercial.

Una vez que el afectado decide que los costos (psicológicos y monetarios) de no tener electricidad exceden a los de invertir en un generador, encontrar el equipo indicado puede ser una tarea abrumadora, donde el error más común es decantarse por la opción más bonita y barata del mercado, que al final siempre es la más costosa, pues no llena las expectativas de uso.

Partiendo del principio de que las necesidades de grandes empresas y centros comerciales suelen ser atendidas por asesores especializados, a continuación ofreceremos al usuario doméstico algunas guías básicas para ayudarle a definir qué tipo planta eléctrica buscar.

Nivel de ruido

Según recomendaciones de la oficina federal para la administración de desastres de EEUU un generador eléctrico para uso residencial no debe exceder los 70 decibeles, que equivalen a tener un tractor viejo sonando. También cabe destacar que los motores a dos tiempos suelen ser más ruidosos que un motor a cuatro tiempos.

Combustible

Existen cuatro tipos de sistemas, los que trabajan con gasolina, gasoil, gas propano o de combustible dual (como los carros a gasolina y gas licuado). Los de gas propano son más económicos y producen menos olores, además de la conveniencia de contar con combustible disponible en forma permanente si la vivienda recibe gas por tubería.

Por su tamaño, contaminación y ruido, los equipos de gasoil son para uso rural o industrial, así que descartaremos ahondar en esta opción, mientras que los de gasolina, aunque son ideales para uso residencial, en Venezuela tienen una complicación adicional. Las estaciones de servicio tienen prohibido vender el combustible en recipientes, por ello el usuario deberá tener en cuenta que deberá ingeniárselas para sacar gasolina de su vehículo.

Los sistemas duales son ideales ya que amplían las posibilidades del usuario a la hora de buscar el carburante para hacerlo funcionar.

Vatios

Antes de comprar un equipo para abastecer toda la vivienda es aconsejable contratar a un electricista que haga un censo preciso del consumo total, haciendo una sumatoria de las cargas, aunque si lo que se busca es resolver durante un apagón, plantas de 4.000 o 5.000 vatios –denominadas generadores de emergencia- suelen ser suficiente para operar de 25 a 30 enseres, teniendo en cuenta que una lámpara fluorescente consume 35w, una nevera o congelador (entre 700 y 800w), un microondas o un secador de pelo (1500w), una radio (200w), un televisor (250w), una computadora (400w) y un aire acondicionado de 24.000 BTU (2.800w).

Ubicación

Debido a la emisión de ruido y monóxido de carbono (un gas tóxico y potencialmente letal), las plantas eléctricas deben colocarse al aire libre, en espacios donde estén a una distancia de al menos 2 metros de cualquier objeto para prevenir incidentes. Nunca deben estar cerca de combustibles ni sustancias inflamables.

Instalación y mantenimiento

Es extremadamente importante que el procedimiento de conexión de un generador sea hecho por un electricista calificado ya que una instalación defectuosa puede dañar los aparatos electrodomésticos, provocar electrocución o incendios. El mantenimiento periódico también determinará la vida útil del equipo y evitará desperfectos y riesgos potenciales, por lo cual también debe ser realizado por personas calificadas.

Precios y respaldo

Un generador de 4.000 vatios oscila en el mercado internacional entre 300 y 400 dólares, dependiendo de la marca y modelo del equipo, mientras que los de 5.000 vatios van desde los 400 a los 600 dólares. En el mercado nacional, a estos costos suelen tener un incremento que ronda el 100% por conceptos de ganancia del vendedor y costos de importación, así que evalúe la conveniencia de comprar en el país o importar directamente.

Otro aspecto importante a considerar es la garantía, y disponibilidad de repuestos ya que de nada sirve tener la mejor marca y potencia si no tiene quien lo repare a la hora de algún desperfecto. Siguiendo estos pasos tendrá una noción más clara de las implicaciones a la hora de comprar una planta eléctrica, un activo que lamentablemente cobra cada vez más importancia en el contexto nacional.

 

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Archivo

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