Gustavo Baptista y sus “amigos” llevan salud y ayudas a comunidades que lo requieran

Vocación, según la Real Academia de la Lengua Española, significa la “inspiración con que Dios llama a algún estado, profesión o carrera”. Con ese espíritu, un equipo médico de especialistas, apoyado por la buena voluntad de quienes están prestos a ayudar desde el exterior, idearon una manera eficaz y organizada de llevar salud a las comunidades.

El cirujano cardiovascular Gustavo Baptista Romero relata que hace un año, en medio del tiempo de protestas y a raíz de la escasez de fármacos, alguien que estaba fuera del país lo contactó para enviarle dos cajas de medicinas. “Me pregunté, cómo hago para que estos medicamentos lleguen efectivamente a la gente”, entonces tuvo una gran idea.

“Nos reunimos un grupo de médicos y organizamos una jornada en un barrio de la ciudad. De ese momento hasta aquí hemos evolucionado, poco a poco se fueron uniendo fundaciones, hicimos alianzas, y ahora además de atención médica y medicinas, llevamos comida y ropa para niños, que unos voluntarios confeccionan con ropa usada de adultos”.

El equipo está conformado por unos 12 médicos especialistas, quienes se movilizan a las comunidades, atienden a los habitantes y diagnostican en las áreas de pediatría, ginecología, oftalmología, traumatología, nutrición, neurología, odontología, cardiología y medicina interna.

Se les suman entre 40 y 50 jóvenes pertenecientes a la Primeros Auxilios LUZ, mejor conocidos como los Cruz Verde, quienes son médicos generales recién graduados o estudiantes del último año de Medicina. Ellos se alternan de jornada en jornada y se encargan de hacer el triaje.

Luego se chequea al paciente, se diagnostica y se le entregan los fármacos para uno o dos meses. Si ya el paciente está recibiendo tratamiento y no hay disponibilidad de las medicinas que está tomando, los galenos están facultados para realizar la sustitución, con tal de que el enfermo tenga continuidad en sus medicamentos.

La iniciativa nació en mayo de 2017, con una jornada por mes, y hasta el momento han atendido a unos cuatro mil pacientes con sus medicamentos entregados. El próximo sábado la jornada será en San Francisco y el anterior fue en San Jacinto. Entre las comunidades abordadas se cuentan, además de estas dos, La Concepción, la Costa Oriental del Lago, varias comunidades del municipio Perijá, Cuatricentenario, Raúl Leoni, Santa Rosa de Agua y varias atenciones realizadas frente al hospital Central Doctor Urquinaona.

 

Todos son vulnerables

Según Baptista, antes se manejaba el concepto de que solo ciertas comunidades eran elegibles para llevar programas sociales y de salud, sin embargo, el médico opina que en este contexto, todos los sectores son vulnerables, si se toma en cuenta la escasez de medicamentos, la falta de atención médica especializada que genera la migración de personal y todas las dificultades que rodean el hecho de enfermarse en Venezuela.

Las fundaciones y aliados que colaboran son de España, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Colombia. Entre ellos: Dale la Mano a un Hermano, Más 58 Guadalajara, Ven da tu Mano, Compartiendo Amor, Funda Colven, Dona Moda venezuela, Fundación Factor H, Fundación Franco es Franco, Génica, Venezolanos en Kendal y Fundación Lorena Fuenmayor.

Entre las patologías más frecuentes detectadas en los sectores intervenidos se pueden nombrar: desnutrición, escabiosis, hipertensión, diabetes, problemas oftalmológicos e incluso pacientes con Parkinson no tratados.

En cuanto a la desnutrición, especialistas en el área atienden cada caso en particular y le generan un plan de alimentación acorde con sus requerimientos, pero también adaptado al contexto de desabastecimiento actual.

Vínculos nutritivos

Durante estos encuentros de salud, los jóvenes Cruz Verde reciben una práctica nutritiva para su carrera, ya que en un mismo lugar están en contacto con médicos especialistas y con pacientes, además de que pueden participar en discusiones de casos, atención y logística específica de este tipo de actividades.

Baptista analiza y pone sobre la mesa una particularidad: “Si el sistema de salud venezolano funcionara, las jornadas médicas no fueran necesarias ni siquiera las organizadas por el propio gobierno”.

Además de esta labor de campo, los médicos construyen un proyecto para llevar alimento a las escuelas, ya abordaron dos instituciones educativas con la dotación de unos unos sobres de comida precocinada, una especie de atol, que se le sirve a los estudiantes, luego de realizar un análisis nutricional en la comunidad escolar.

“cada individuo tiene una opinión política, pero nosotros vamos las comunidades como médicos y no vemos el color de la gente sino a un paciente que necesita de nuestro servicio. Ponemos todo nuestro esfuerzo para honrar el esfuerzo de quienes hacen todo lo posible para que las medicinas lleguen a Maracaibo, todos los que están afuera y quieren ayudar”.

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografías: Cortesía

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